Por Leonardo Coscia
La alergia impacta en la productividad
laboral
Los resultados de una encuesta
histórica revelaron que adultos de toda América
Latina con alergias nasales o rinitis alérgica sienten
que los síntomas tienen un impacto enorme en sus
vidas cotidianas y en sus carreras.
La encuesta Alergias en América Latina
(Allergies in Latin America, AILA) es la encuesta multinacional
de pacientes más exhaustiva realizada en América
Latina sobre la rinitis alérgica. Se realizaron entrevistas
por teléfono y en persona a 1.088 adultos y 458 niños
de ocho países latinoamericanos: Argentina, Brasil,
Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela.
Los resultados se presentaron hoy en el WAC 2009 –
Congreso Mundial de Alergia, que se lleva a cabo en la ciudad
de Buenos Aires, Argentina.
Los síntomas severos de rinitis alérgica ejercen
un gran impacto en las carreras y vidas cotidianas de las
personas que sufren de alergia. Uno de cada tres adultos
encuestados dijo que en el último año perdió
días laborales debido a síntomas de alergia;
las personas que sufren de alergia también informaron
una disminución de la productividad en los días
en que sus síntomas eran más agudos.
Los encuestados también dijeron que sus síntomas
de alergia afectaron su vida familiar diaria y su vida social.
Además, los adultos encuestados informaron que no
se sentían satisfechos con sus tratamientos actuales,
el 66 por ciento informó que su tratamiento no era
eficaz. El impacto de los síntomas sumado a la falta
de tratamientos eficaces lleva a que la rinitis alérgica
tenga un profundo impacto económico y social en la
vida de las personas afectadas.
“De los resultados obtenidos en la encuesta se desprende
que la alergia nasal tiene una amplia incidencia en la población
de Latinoamérica y que, en los períodos de
recrudecimiento de la sintomatología, la misma ocasiona
importantes pérdidas económicas de manera
directa por los gastos médicos en sí mismos
como también por aquellos generados por el ausentismo
laboral y escolar, la disminución del rendimiento
y la consiguiente disminución de la productividad
y la concentración tanto en el colegio como en el
trabajo. Además afecta la calidad de vida al alterar
las actividades deportivas y sociales de las personas”,
indicó el Dr. Alberto Dodero, Jefe de ORL, Hospital
de Clínicas José de San Martín.
Agregó, también, que “por otro lado,
la encuesta ha demostrado un importante nivel de insatisfacción
con los medios terapéuticos que disponemos en la
actualidad, ya sea por pérdida o escasez de la efectividad,
duración de la mejoría, efectos adversos o
secundarios de los fármacos actuales e incluso por
los altos costos de los tratamientos”.
La divulgación de los datos de la encuesta coincide
con el lanzamiento comercial de Ciclesonida Nasal en América
Latina. Ciclesonida Nasal es un nuevo aerosol intranasal
de corticosteroides para el tratamiento de los síntomas
nasales asociados con la Rinitis alérgica estacional
(RAE) y la Rinitis alérgica perenne (RAP). Se ha
demostrado que Ciclesonida Nasal es bien tolerado, seguro
y efectivo, con un inicio de acción rápido.
Ciclesonida Nasal puede brindar alivio de los síntomas
durante 24 horas.
Hallazgos relacionados con
la calidad de vida
En la encuesta se halló que las carreras
de los pacientes y su interacción con sus amigos
y familiares se vieron muy seriamente afectadas por los
síntomas de alergia. Los adultos encuestados informaron
que los síntomas de alergia les provocaron irritación,
cansancio y ansiedad e impedimentos en las actividades sociales
y la productividad laboral.
• El 48 por ciento de los adultos dijo que la rinitis
alérgica afectó sus actividades familiares;
casi la mitad (47 por ciento) dijo que sus actividades sociales
se vieron afectadas.
• La mitad de los encuestados mencionó que
los síntomas limitaron su capacidad para realizar
actividad física y afectaron su vida cotidiana. Un
tercio de los pacientes adultos dijo que tenía problemas
para dormir durante la temporada de alergia.
• Un tercio de los adultos informó sensación
de irritabilidad y cansancio debido a la alergia; un cuarto
informó sensación de ansiedad.
• Aproximadamente la mitad (48 por ciento) de todos
los adultos que sufren de alergia mencionó que su
productividad laboral se vio afectada.
En los momentos en que los síntomas de alergia eran
más agudos, los adultos que sufren de alergia informaron
que su productividad disminuyó en un 25 por ciento.
Síntomas y tratamiento
actual
Los adultos encuestados informaron que no
estaban satisfechos con sus tratamientos actuales; los pacientes
comentaron que sus tratamientos actuales no eran eficaces
y no les brindaban alivio para todos los síntomas
de alergia.
* El 66 por ciento de los adultos informó que no
se sentía satisfecho con su tratamiento actual porque
no era eficaz.
* El 35 por ciento informó que su aerosol nasal actual
no le brindaba 24 horas de alivio.
* Casi dos tercios (63 por ciento) de los adultos informó
que su aerosol nasal no aliviaba todos los síntomas
de alergia.
Acerca de la encuesta Alergias
en América Latina (AILA)
La encuesta AILA, la primera de su especie
en América Latina, es la encuesta multinacional más
grande y exhaustiva de pacientes con diagnóstico
de rinitis alérgica y de sus opciones de tratamiento.
Se contactó a un total de 21.626 hogares y se identificó
la presencia de alergias nasales. La encuesta fue completada
por 1.088 adultos con rinitis alérgica y 458 niños
afectados. La encuesta AILA fue financiada por Nycomed Pharmaceuticals
Company.
La encuesta se diseñó con la intención
de conocer los síntomas de la rinitis alérgica
y la manera en que afecta a adultos y niños y de
conocer sus opiniones sobre las opciones de tratamiento
actuales en América Latina. Se realizaron entrevistas
telefónicas y en persona en ocho países latinoamericanos;
Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México,
Perú y Venezuela.
Metodología
Se realizó una selección por
teléfono y en persona de muestras de hogares de todo
el país o de las ciudades más importantes.
Se entrevistó por teléfono o en persona a
las personas que cumplían con los criterios de selección
para conocer sus opiniones sobre la rinitis alérgica.
Los participantes seleccionados eran adultos o niños
con diagnóstico de fiebre del heno, rinitis alérgica
o alergias nasales, sintomáticos o tratados por alergias
nasales durante los últimos doce meses.
Personas encuestadas:
• Argentina: 173
• Brasil: 285
• México: 305
• Chile: 74
• Colombia: 57
• Ecuador: 56
• Perú: 69
• Venezuela: 69
• Total de encuestados: 1.088
Ciclesonida Nasal es un corticosteroide nuevo
indicado para el tratamiento de los síntomas nasales
asociados con la RAE (rinitis alérgica estacional)
en adultos y niños de 6 años de edad o más
y para el tratamiento de los síntomas nasales asociados
con la RAP (rinitis alérgica perenne) en adultos
y adolescentes de 12 años de edad o más.
Se ha estudiado intensamente en miles de pacientes con RAE
o RAP y demostró ser eficaz y seguro para ambas afecciones
(según la información de prescripción
para EE. UU. Las dosificaciones y las indicaciones pueden
variar de un país a otro).
Formulado como un profármaco y con una formulación
hipotónica única, Ciclesonida Nasal abarca
algunas mejoras importantes en los tratamientos de la rinitis
alérgica, como: activación farmacológica
en las células objetivo, inicio rápido de
acción (los estudios demostraron el inicio de acción
en un lapso de 1 a 6 horas), aumento de la absorción
de ciclesonida y retención más prolongada
en la mucosa nasal comparado con las formulaciones isotónicas,
baja disponibilidad sistémica (1%) y bajo volumen
de aerosolización que genera un perfil de seguridad
y tolerabilidad comparado con el placebo, conveniencia de
la dosificación diaria y eficacia en todos los síntomas
principales de la RA (secreciones nasales, picazón
nasal, estornudos y congestión nasal).
Por el Dr. Oscar Rivera
García.*
Siglo
XXI. Era de los Vectores
Introducción
Al
preparar el material para el curso “SIGLO XXI: Era
de las Zoonosis” que dictaré a final de año
a través del Aula Virtual de la Universidad de Málaga,
España, y analizar cada una de las enfermedades a
tratar, llama poderosamente la atención la importancia
de los vectores, muchos de los cuales años atrás
estaban limitados a ciertos continentes y países
con zonas tropicales.
En la época actual y futura adquieren gran importancia
porque cada vez se comprueba su presencia en otras regiones
geográficas, con diferente hábitat al natural
en donde vivían y en las cuales se han adaptado por
factores favorecidos debido al cambio climático.
Las enfermedades transmisibles de los animales al hombre
se están disparando en forma alarmante a través
del planeta por causas que incrementan el riego de zoonosis
transmitidas por vectores:
El crecimiento demográfico, se calcula que la población
humana en la actualidad es de más o menos siete mil
millones de habitantes y que para el año 2020 puede
llegar a los diez mil millones de personas.
El crecimiento de la población animal, para atender
la demanda alimenticia indudablemente también deben
crecer las explotaciones animales entre las cuales la porcina,
avícola y ganadera ocupan lugar importante.
Alteración del medio ambiente, Cada año se
deforestan millones de hectáreas de extensiones de
bosques, se destruyen grandes zonas de vegetación
nativa, se desecan espejos de agua para dar paso a urbanizaciones,
para aumentar la extensión de tierras para cultivos
y construir grandes instalaciones para la crianza de cerdos
y aves. Esta circunstancia genera un aumento de la frecuencia
de convivencia entre especies salvajes y el hombre al invadir
su hábitat natural.
Exterminio animales salvajes, con esta irracional actitud
se están exterminando una gran variedad de mamíferos
y aves salvajes depredadores de roedores razón por
la cual estos ya se observan desplazados en zonas suburbanas
aumentando el contagio, transmisión y difusión
de varias zoonosis en las ciudades.
Cambio climático, las condiciones climáticas
actuales, están favoreciendo no solo el resurgimiento
de muchas zoonosis, sino también la aparición
de las mismas en otras zonas del planeta en donde antes
no se conocían. Muchos vectores, especialmente mosquitos
de zonas selváticas están apareciendo en las
ciudades ya transportados por el mismo hombre en sus vehículos
o desplazados a las zonas urbanas cada vez más cálidas
y en las cuales se han ido adaptando convirtiéndose
con ello en transmisores activos de zoonosis.
Lagunas de desechos industriales, además de los olores
fétidos que deben soportar los habitantes vecinos
a estos sitios, ellas se constituyen en el hábitat
ideal para la cría de zancudos, moscas, roedores
y otros anímales transmisores de enfermedades. Se
observan alrededor de grandes explotaciones avícolas,
porcícolas y ganaderas, amén de las emanaciones
producidas por la quema de vísceras, plumas de pollo.
Rellenos sanitarios, problema cada vez más complicado
para las autoridades que en muchos casos ya no encuentran
sitios alejados de las ciudades para eliminar los millones
de toneladas de basura que producen sus habitantes y en
donde además de muchos vectores y aves carroñeras
es el mismo hombre, al buscar desperdicios, quien se está
encargando de diseminar ciertos patógenos.
Aguas estancadas, en países pobres, en zonas marginales
y campesinas se tiene la costumbre de almacenar agua , especialmente
lluvia, por falta de acueductos, en tanques sin tapa, en
otros recipientes abiertos, lavaderos y cuando llega el
invierno, las canales, ondulaciones de terreno y huecos
en general, se llenan de agua que permanece estancada por
largos períodos y estos se constituyen en el medio
ambiente ideal para la crianza de mosquitos vectores de
enfermedades como el dengue y la malaria.
Vuelos intercontinentales, este es quizá uno de los
riesgos más contundentes y peligrosos que afronta
la humanidad para verse expuesta a padecer ciertas zoonosis.
En pocas horas un virus de mediana o alta patogenicidad,
o un virus de poca virulencia pero capaz de mutar y combinarse
con otros más virulentos, puede ser distribuido de
uno a otro continente en pocas horas.
Por estas y muchas razones se ha decidido titular el presente
Artículo de Opinión “SIGLO XXI: Era
de LOS VECTORES“ para hacer una pequeña narración
de algunos de ellos y valorar la importancia que tienen
tanto en la actualidad como en el futuro por las diferentes
zoonosis que transmiten.
Esta es la razón del presente Artículo de
Opinión despertar el interés sobre este tema
entre los profesionales responsables tanto del Control y
Vigilancia de la Salud Humana como Animal ya en países
tropicales como subdesarrollados, como en aquellos que laboran
en naciones con estaciones.
Vector epidemiológico
En epidemiología y ecología se llama vector
a un mecanismo, generalmente un organismo, que transmite
un agente infeccioso o infestante desde los individuos afectados
a otros que aún no portan ese agente. Por ejemplo
los mosquitos de la familia culícidos son vectores
de diversos virus y protistas patógenos. La mayor
parte de los vectores de enfermedades humanas son insectos
hematófagos.
Aedes es un género de mosquito culícido frecuente
en todo el mundo y especial en áreas tropicales y
subtropicales. El nombre procede del griego aedes, que significa
odioso.
Transmiten, entre otras enfermedades, la fiebre amarilla,
el dengue y la dirofilariasis canina. En la Polinesia, Aedes
polynesiensis trasmite la filariasis linfática producida
por Brugia y otros nematodos relacionados.
Los mosquitos Aedes presentan a menudo bandas negras y blancas
en cuerpo y patas pero pueden presentar también otras
coloraciones.
* M.V.Z de la Universidad de Caldas
egresado en el año, 1957. Decano de la Asociación
Colombiana de Médicos Veterinarios y Zootecnistas
Especialistas en Avicultura (AMEVEA). Gestor y Coordinador
del PRIMER CONGRESO COLOMBIANO E INTERNACIONAL DE ZOONOSIS
Manizales-Caldas-Colombia-Septiembre-2008. Miembro Corporación
RED Salud Pública Veterinaria (SPVet). Miembro Asociación
Veterinarios Vida Silvestre (VVS). Miembro Sociedad Caldense
de Ornitología.
Por Marla Bolívar.
* y Omaira Ramírez**
Valores en la práctica
de Enfermería.
Este ensayo es el producto del deseo de
compartir el aprendizaje y las reflexiones filosóficas,
resultado del estudio de los valores y de la práctica
de Enfermería, tópicos asociados con la bioética,
la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad, con
la intención de aportar un insumo teórico
que estimule en los lectores reflexiones para cambios en
la práctica de la Enfermería, teniendo como
meta la humanización. Recordemos que la Enfermería
como profesión está orientada hacia el servicio
y al establecimiento de relaciones de ayuda, centradas en
el ser humano, que por medio de un proceso interactivo,
reciproco, inter subjetivo de influencia mutua de valores
y creencias, se desarrolla de esa forma el cuidado; para
trascender la enfermera (o) que cuida y en la persona cuidada.
Este proceso descrito denominado interacción enfermera-persona
enferma, tiene implicaciones éticas y legales. Por
ser la ética la ciencia filosófica que estudia
los actos humanos, con la connotación de buenos-malos
y legales por el deber de cumplimiento de la ley. Por ejemplo,
la Ley del Ejercicio Profesional y la Constitución
Nacional de la República.
En este sentido, el cuidado de Enfermería, como toda
actividad humana, tiene connotaciones éticas, morales
y bioéticas que se sustentan en los principios y
valores, que permiten analizar y discernir para percibir
y decidir que es lo que está bien, lo que es correcto
y justo, lo equitativo, la libertad, autonomía y
bienestar de la persona que se cuida, de allí a que
el cuidado de Enfermería se dé en la interacción
dialógica, y se crea a partir de la confianza, creciendo
con el respeto, el afecto, y sustentándose en los
valores de las personas involucradas.
Hoy en día, evidenciamos que la interacción
de la enfermera (o) con la persona cuidada, está
severamente afectada por los avances tecno-científicos
y por los cambios en la práctica del cuidado de la
salud, los cuales han ocasionado cambio en los roles, en
las funciones de la enfermera (o) siguiendo el tecnicismo
y la deshumanización en el cuidado. De allí
que como los avances en el conocimiento son positivos, urge
la valoración del ser humano como esencia del cuidado.
De esta forma, surge entonces la bioética, como ciencia
equilibradora en el hacer por la vida, la humanidad y el
planeta.
Etimológicamente el termino de origen bios: vida
y ethos: ética, significa la ética de la vida
(1) se trata de un principio de responsabilidad de los seres
humanos con la vida y se sustenta por el estudio sobre las
ciencias de la vida. La Enciclopedia de Bioética
de la Biblioteca Nacional de New York (1918) define la Bioética
como el estudio sistemático de la conducta humana
en el área de las ciencias de la vida y atención
a la salud, en tanto, que dicha conducta es examinada a
la luz de los valores y principios morales. De igual manera
encontramos otras definiciones de bioética donde
todas tienen el mismo sentido ético, moral, humanístico
e interdisciplinario. En el año 1995 en la misma
Enciclopedia se reviso la definición de bioética
y se presento de manera más amplia las connotaciones
interdisciplinarias y de esta manera la bioética
es el estudio sistemático de las dimensiones morales,
incluyendo la visión, la moral, conductas, decisiones
y políticas de las ciencias de la vida y el cuidado
de la salud empleando una variedad de metodologías
éticas en un espacio interdisciplinario” (2).
Todas las situaciones y los fenómenos inherentes
a la bioética son prácticamente los resultados
como consecuencia de los avances de la tecnociencia y el
nacimiento de posiciones ideológicas pluralistas
acerca de la vida. Al referirnos a “pluralistas”
es en el sentido a las diferentes posiciones acerca de la
vida, incluso en algunas oportunidades contrarias.
Los ciudadanos de este planeta transforman pero también
destruyen, aparece entonces la deshumanización que
se refleja en muchos actos de los seres humanos ante los
seres vivos.
La bioética ha surgido en la búsqueda de equilibrio
en un ambiente pluralista, interdisciplinario, ya que con
la intervención de los profesionales de las diferentes
áreas del conocimiento, es como se puede lograr,
los mayores aportes en el discernimiento de las diferentes
situaciones problemáticas que en la actualidad presenta
la humanidad.
La interdisciplinariedad se refiere a los puntos de unión
entre las disciplinas, en la cual cada una aporta sus problemas,
conceptos y métodos de investigación con la
finalidad de alcanzar objetivos juntos. La transdisciplinariedad
denota estar entre las disciplinas, en las disciplinas y
más allá de las disciplinas (3).
En este orden de ideas, la Enfermería y la bioética,
en la praxis y en el quehacer se fusionan para convertirse
en inter y transdisciplinarias. Acercándonos al concepto
de interdisciplinariedad, en la Enfermería y la bioética,
hay cierta razón de unidad, de relación, de
acciones reciprocas entre la persona que cuida y la cuidada,
interpretaciones entre diversas ramas del saber llamadas
disciplinas científicas (biología, química,
ciencias sociales) (4). Existe también la transferencia
de una disciplina a otra, ejemplo, la aplicación
de los principios de beneficencia, autonomía y justicia
de la bioética en los procedimientos en el cuidado
(5).
Desde distintos enfoques científicos permite el análisis
a problemas cuya complejidad es tal, que con el aporte de
cada una de las disciplinas a la interdisciplinariedad,
ayuda a profundizar y a explorar las distintas dimensiones
de lo realizado (6).
De esta forma, con el análisis se logra aclarar situaciones
confusas como dilemas de incertidumbre, angustias morales,
que se presentan en el cuidado de las personas. El enfoque
que varios filósofos le dan a la interdisciplinariedad
es el de “reafirmación y constante epistemológico
de la reagrupación de los saberes” (8).
En la ciencia moderna, la preocupación de sus principales
exponentes entre ellos Galileo, Descartes y Bacon. La Sociedad
Científica Interdisciplinaria le agrego la importancia
de la comunicación en todas las disciplinas, y es
a mediados del siglo XX que este factor se retoma en la
interdisciplinariedad. Los representantes de estas ideas
fueron Gottfried, Wilhelm, Leibnitz y Jean Amos Komenski
quien propuso la pansophia como pedagogía de la unidad,
capaz de eliminar la fragmentación del saber de las
disciplinas (7). De esta forma, las disciplinas se integran.
Continuando con el recuento histórico, para una mejor
comprensión de la evolución de la interdisciplinariedad,
en el siglo XVIII se desarrollo el enciclopedismo, que no
buscaba puntos de encuentro, sino reducir el conocimiento
en espacios pequeños, su objetivo primordial con
el de la divulgación del conocimiento. En el siglo
XIX las especializaciones llegaron a su máximo grado
y luego estuvo la interdisciplinariedad.
*Licenciada en Enfermería. Universidad
de Carabobo 1986. Magíster en Administración
de los Servicios de Enfermería 1992 Universidad de
Carabobo. Cursante del Doctorado en Ciencias de la Enfermería.
Mención Cuidado Humano. Universidad de Carabobo.
Profesor Agregado a Dedicación Exclusiva en la Cátedra
de Gerencia en Salud y Enfermería adscrito al Departamento
Clínico de Enfermería Comunitaria y Administración
de la Escuela de Enfermería. Facultad de Ciencias
de la Salud. Universidad de Carabobo. Docente del Programa
de Maestría de Gerencia de los Servicios de Salud
y Enfermería. Área de Postgrado UC. Miembro
de la Comisión Coordinadora del Programa de Maestría
de los Servicios de Salud y Enfermería UC.
** Licenciada en Enfermería.
Universidad de Carabobo 1986. Magíster en Administración
de los Servicios de Enfermería 1992 Universidad de
Carabobo. Magíster en Enfermería Gerontológico
y Geriátrica Universidad de Carabobo. 2001. Diplomatura
en Desarrollo Curricular Fundacelac. UC. 2009. Diplomatura
en Entornos virtuales de Aprendizaje. Un enfoque basado
en competencias. UCLA. 2009. Cursante del Doctorado en Ciencias
de la Enfermería. Mención Cuidado Humano.
Universidad de Carabobo. Profesor Asociado a Dedicación
Exclusiva en la Cátedra de Gerencia en Salud y Enfermería
adscrito al Departamento Clínico de Enfermería
Comunitaria y Administración de la Escuela de Enfermería.
Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Carabobo.
Jefe del Departamento Clínico de Enfermería
Comunitaria y Administración. Docente del Programa
de Maestría de Gerencia de los Servicios de Salud
y Enfermería. Area de Postgrado UC. Miembro de la
Comisión Coordinadora del Programa de Maestría
de los Servicios de Salud y Enfermería UC
Por Leonardo Coscia
Hay 1 millón de diabéticos
sin diagnóstico
Un millón de argentinos
son diabéticos pero no están diagnosticados.
La cifra es contundente. La obesidad es responsable de hasta
un 75% del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. El sedentarismo
es otro factor importante que contribuye a la epidemia.
En Argentina, la diabetes afecta al 8,5% de
la población adulta (Primera Encuesta Nacional de
Factores de Riesgo, 2006) es decir unos 2 millones de personas
y aproximadamente el 50% de ellos desconoce su condición.
El 20-30% de quienes conocen su enfermedad no reciben ningún
tratamiento y el 68% es diagnosticado incidentalmente, generalmente
debido a la manifestación de complicaciones crónicas.
Para disminuir el impacto socioeconómico de esta
enfermedad no solamente se necesita mejorar la eficacia
del tratamiento de las personas con diabetes, sino prevenir
el desarrollo de la enfermedad en personas con alto riesgo
de padecerla. El número de personas con alto riesgo
de desarrollar diabetes tipo 2 es similar al de las personas
ya diagnosticadas.
El Foro Interdisciplinario sobre Diabetes (FIDIAS) presentó
con motivo del Día Mundial de la Diabetes -que se
celebra el 14 de noviembre- el avance de los trabajos realizados
con el objeto actualizar las medidas preventivas y las formas
de detección de la diabetes.
En el mismo acto con el fin de colaborar con el acceso al
tratamiento de las personas con diabetes que reciben atención
médica en el ámbito de la Provincia de Buenos
Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sanofi
aventis se comprometió donar cartuchos de insulina
glargina (Lantus®) y viales de insulina humana ADN recombinante
(Insuman®) para ser entregadas en los centros de atención
que las autoridades de los ministerios de salud dispongan.
Esta cantidad de insulina es equivalente al requerimiento
de aproximadamente 5000 pacientes tratados durante un año.
Como la determinación de la glucemia en población
general no es costo-efectiva para identificar personas en
riesgo de desarrollar diabetes, se han desarrollado cuestionarios
basados en la identificación de diversos factores
de riesgo (edad, índice de masa corporal e historia
familiar de diabetes) y la adjudicación de un puntaje
de riesgo. Algunos de estos cuestionarios han probado tener
una especificidad diagnóstica similar a la prueba
de tolerancia oral a la glucosa.
Para prevenir el desarrollo de diabetes en las personas
en riesgo, pueden utilizarse estrategias no farmacológicas
y farmacológicas. Las primeras, consistentes en adopción
de un plan de alimentación saludable y práctica
regular de actividad física, logran hasta un 58%
de prevención y han demostrado ser efectivas en distintas
poblaciones (Suecia, China, Finlandia, Norteamérica
e India). Su efecto preventivo se mantiene hasta 10 años
después de la intervención.
Los estudios económicos concuerdan que tanto la detección
por encuestas como las intervenciones preventivas son costo-efectivas.
En consecuencia, el grupo FIDIAS estima que la implementación
de programas de prevención primaria de DMT2 basados
en los principios descriptos beneficiaría a las personas,
a la comunidad y a la Salud Pública y Privada de
países en desarrollo como la Argentina.
El éxito de la implementación de las medidas
de prevención en gran escala requiere mejorar la
relación medico-paciente, como así también
implementar estrategias de salud pública innovadoras
que permitan trasladar los resultados de la investigación
a la práctica asistencial
Fidias es una instancia de encuentro de especialistas de
distintas disciplinas y su objetivo es discutir sobre temas
relevantes en diabetes y el desafío que implica el
abordaje de una enfermedad pandémica. La misión
principal es contribuir con los distintos actores que trabajan
en el cuidado de pacientes, a través de la publicación
e implementación de materiales que surjan del foro.
Con el apoyo de la Embajada de Francia en la Argentina y
de Sanofi Aventis Argentina, FIDIAS está coordinado
por el Dr. Juan José Gagliardino -Director del Centro
de Endocrinología Experimental Aplicada (CENEXA)-
quien destaca la importancia en la detección temprana
de la enfermedad para evitar mayores complicaciones y mejorar
la calidad de vida de las personas con diabetes.
Conclusiones generales
• Existe una población con alto riesgo de desarrollar
DMT2 sobre la que se puede intervenir efectivamente para
prevenir o retrasar dicho desarrollo.
• El empleo de cuestionarios para identificar personas
con riesgo de desarrollar diabetes es costo-efectivo y su
implementación no implica daños psicológicos
importantes para la población encuestada.
• En personas con alto riesgo de desarrollar DMT2,
las intervenciones sobre el cambio de estilo de vida y la
administración de ciertas drogas previene/retrasa
significativamente dicho desarrollo en forma costo-efectiva.
Regulación jurídica
de la conservación y donación de células
madre
Por
Dr. Carlos Burger
Abogado. Especialista en Bioética y Ética
de la Investigación. Miembro del Comité de
Bioética del HIGA Eva Perón y del Comité
de Etica en Protocolos de Investigación del Hospital
Italiano. Docente en UBA y de Posgrado en la UMSA. Coordinador
de la Oficina de Derechos Humanos del HIGA Eva Perón.
La deuda de un debate ético y legal:
¿Cuáles son los dilemas que se identifican
con la donación de células madres y la conservación
de las mismas?
La obtención de células madres para posibles
tratamientos médicos ha sido y es objeto de numerosos
debates éticos y legales que dan cuenta de los siguientes
interrogantes: ¿cuál es la forma en la cual
se obtienen dichas células? En caso de células
embrionarias, ¿existe algún impedimento para
la generación de embriones con destino a investigación
o terapias génicas? y en definitiva, ¿cuál
es el estatuto moral y legal del embrión humano?
¿Cuáles son los dilemas que se identifican
con la donación de células madres y la conservación
de las mismas?
Definición y aplicación
Las células madres podemos definirlas
como aquellas con capacidad de dar origen a diferentes células
especializadas de tal forma que podrían regenerar
células o tejidos varios dañados por diversas
patologías. Las células madres se obtienen
por lo general de embriones (de acuerdo con la edad gestacional),
del cordón umbilical o bien de células adultas.
Patologías como la leucemia, el mal de Parkinson
o el Altzheimer se esperan sean curadas o bien mejoradas
a través de las terapias génicas que, especialmente
en el caso de la leucemia, han dado resultados positivos.
Pero aún la utilidad de las células madres
no ha sido determinada en todos los casos. A los interrogantes
mencionados debemos añadir el grado de incertidumbre
relacionado con la posible utilidad de estas células,
no obstante ello gran cantidad de padres optan por conservar
las células madres provenientes del cordón
umbilical de sus hijos recién nacidos, con la esperanza
de que las mismas puedan resultar útiles a futuro
en las terapias de determinadas enfermedades.
Los avances científicos han destacado la eficacia
de las llamadas células madre hematopoyéticas
provenientes de la médula ósea que han permitido
el desarrollo de terapias celulares en patologías
como la leucemia y el gran avance ha sido que se tratan
de células muchas veces provenientes de donantes
no emparentados.
Planteado de esta forma, sin entrar en la discusión
referida a células madres provenientes de embriones,
se abre un debate ético y legal referido a la “propiedad
o disponibilidad” de las células hematopoyéticas
versus la necesidad de contar con células viables
para transplantes habida cuenta del éxito de las
terapias logradas a través de donantes no emparentados.
Ello implica la voluntad o autonomía de donantes
en pos de un principio de beneficencia y solidaridad sin
olvidarnos que las donaciones o trasplantes de células,
tejidos y embriones también constituyen un mecanismo
para favorecer al principio ético de justicia en
la atención sanitaria.
El Panorama Mundial
La Convención Europea para la Protección
de los Derechos Humanos y de la Dignidad del Ser Humano
prohíbe explícitamente la “creación
de embriones humanos para fines de investigación”.
El 19 de Noviembre de 2003 el Parlamento Europeo se manifestó
a favor de asignar fondos comunitarios a la investigación
con células madre derivadas de embriones humanos.
En cuanto al transplante de células y tejidos, el
Parlamento Europeo ha introducido varias enmiendas que refuerzan
el requisito del consentimiento del donante, en caso de
estar vivo, suministrado en forma expresa y por escrito.
En caso de fallecimiento será necesario el consentimiento
expreso del familiar del donante fallecido, salvo que éste
en vida se haya negado expresamente.
Por lo general la tendencia de la legislación europea
de cada país ha sido cada vez más permisiva
en cuanto a la obtención de células embrionarias
cuyo origen se encuentra en embriones ya existentes (no
en la generación de embriones para producir células
madres). Así la práctica se está utilizando
en Suecia y Reino Unido, aunque en Finlandia, Grecia y Países
Bajos, también lo permiten legalmente, y Bélgica,
Dinamarca y Francia estudian hacerlo. En general la legislación
europea ha sido constante en regular con mayor rigor la
posible disponibilidad de embriones, admitiendo por lo general
la utilización de aquellos que resulten de prácticas
de fertilización asistida que no serán utilizados
y que probablemente sean destinados a investigación
por su no implantación.
En el caso del Reino Unido, desde el año 2001 se
permite el uso de embriones para la investigación
de enfermedades graves y sobre el desarrollo de embriones
humanos. En todo caso, estos embriones deben ser destruidos
en el plazo de 14 días después de la fecundación.
La legislación británica ha sido proclive
a la creación de un embrión para la investigación
médica y para producir células madre, para
ello los donantes de óvulos y esperma deben firmar
un documento de consentimiento informado.
En el caso de los Estados Unidos desde el año 2001
existía un veto en cuanto a la inversión de
fondos públicos en la investigación con células
madres. La actual administración Obama ha levantado
tal prohibición dejando en manos de los Institutos
Nacionales de Salud la regulación sobre la utilización
de células madres. Este cambio en la política
ha generado grandes debates no sólo en el ámbito
científico sino ético y religioso.
El régimen legal argentino
Ante el avance científico, nuestra
legislación posee varios vacíos: por un lado
la ausencia de normas nacionales en materia de investigación
que precisamente regulen la actividad científica
en biomedicina y biotecnología, y un régimen
específico referido a la donación de material
humano genético identificable, especialmente habida
cuenta de la información genética que es transmitida
mediante la donación de células, sin dejar
de lado la polémica sobre el estatuto del embrión
y la posible disponibilidad de células madres embrionarias.
Desde el año 2007 el INCUCAI ha creado un Registro
Nacional de Donantes de Células madre con los fines
mencionados. El Registro tiene como objetivos la inscripción,
tipificación e incorporación de donantes voluntarios
y la búsqueda de donantes no emparentados a pacientes
con indicación de trasplante de células hematopoyéticas
y sin donante compatible en la familia.
La Resolución 319/04 del INCUCAI establece entre
otros requisitos el consentimiento informado de la madre
del recién nacido para la conservación de
las células hematopoyéticas en cualquier banco
habilitado conforme las disposiciones técnicas de
la misma resolución. Por su parte la Resolución
6410/07 del Ministerio de Salud de la Nación establece
la competencia del INCUCAI en relación a la utilización
de células humanas para su posterior implante, de
esta forma se ha delegado en el Organismo la fiscalización
de tales actividades.
La reciente Resolución 069/09 del INCUCAI ha dispuesto
por un lado la prohibición a los centros o bancos
privados de la difusión o recepción de nuevas
colecciones para almacenamiento hasta tanto no se cumpla
con las habilitaciones dispuestas por la Resolución
a la vez que requiere la inscripción por parte de
las madres que decidan almacenar las células hematopoyéticas
en el Registro Nacional de Donantes de tal forma que las
mismas estén disponibles para posibles sus alogénicos.
De esta forma la actual normativa ha pasado a ser coherente
con la tendencia de “donante presunto” que ya
ha sido incluida en la actual ley de trasplantes de órganos.
En el caso que planteamos, las células estarían
disponibles siempre y cuando se hayan almacenado para usos
autólogos eventuales y para los que no haya indicación
médica establecida.-
Los dilemas éticos y
la regulación argentina.
Los principales dilemas éticos se han
planteando en relación a la generación de
células madres a través de embriones. En tal
sentido, la generación de embriones al sólo
efecto de la obtención de células madre ha
sido visto como un exceso en la corriente utilitarista de
la ética médica. Se ha criticado que el sólo
beneficio del paciente o de la comunidad no es justificativo
para generar un embrión cuyo destino sea el descarte,
una vez utilizadas las células madres. En nuestro
país el debate acerca del estatuto del embrión,
que posibilitaría la disponibilidad de las células
madres de dicho origen, es una deuda pendiente con la sociedad,
toda vez que no sólo es un cambio de situación
respecto de la investigación médica y las
terapias génicas sino respecto de las prácticas
abortivas.
En el caso de las células madres generadas a partir
de adultos los dilemas están vinculados a la autonomía
de la voluntad, el consentimiento informado, el criterio
de beneficencia y la posible solidaridad para trasplantes.
La autonomía es definida por la Bioética como
aquella facultad de la persona para tomar decisiones, implica
la autodeterminación del individuo, siendo una de
las características inalienables del concepto de
persona. Supone para la Bioética un individuo competente,
con habilidad para manejar y comprender información
y con ejercicio de voluntariedad (ausencia de coacciones
internas y externas). Tanto las tendencias utilitaristas
como deontologistas han destacado la importancia de la autonomía
para el concepto de persona, siendo también un requisito
para el ejercicio del consentimiento informado y para el
ejercicio de acciones benevolentes por parte de la persona.
En el ámbito de nuestra Constitución Nacional
la autonomía ha sido receptada a través de
llamado “principio de reserva” o de “acciones
privadas de los hombres” consagrado en el art. 19
de nuestra Carta Magna.
Las legislaciones en materia de donaciones y trasplantes
de órganos y células han hecho hincapié
acerca de la autonomía para la donación y
la solidaridad como principio fundante que debe ser promocionado
y no impuesto. La última modificación de la
ley de trasplantes en Argentina ha incorporado la noción
de donante presunto sin embargo termina dando prioridad
a la autonomía de la persona en la medida en que
existan manifestaciones en contrario, incluso mediante el
testimonio de los familiares de personas fallecidas.
La Resolución 069/2009 del INCUCAI precisamente ha
generado la polémica en relación a la autonomía
de los padres del recién nacido. Al decidir incorporar
la inscripción obligatoria en el Registro Nacional
de Donantes, por parte de los padres que hayan decidido
reservar células madres en bancos privados, de tal
forma que los mismos queden a disposición para posibles
trasplantes pareciera ser que el espíritu de la resolución
contraría las mismas disposiciones de la ley de trasplantes,
que si bien nos habla hoy en día de un “donante
presunto” en última instancia da prioridad
al principio de autonomía respetando la negativa
expresa o testimoniada por familiares directos.
Recientemente, el 1º de junio de 2009,
el Juzgado Federal N° 2 de Rosario se ha expedido otorgando
una medida cautelar en el ámbito de una acción
de amparo deducida por la empresa Stemcell SA, la cual ha
deducido la garantía constitucional por entender
que la disposición del INCUCAI violenta el art. 19
de la Constitución Nacional. La Justicia ha entendido
también que en la materia se encuentran en riesgo
de conflicto los derechos fundamentales como son, el derecho
a la vida, a la salud, a la integridad física, a
la intimidad, a la protección de los derechos del
niño y la familia, todos ellos, de raigambre constitucional,
amparados por los tratados de derecho internacional incorporados
en el art. 75 inc. 22 de la C.N.
Si bien el espíritu de la resolución cuestionada
sigue siendo la autonomía y solidaridad pareciera
ser que constituye un avance más sobre la autonomía,
siendo más acorde al principio bioético la
disposición de “donante presunto”, con
salvaguarda de la autonomía, que ha sido esbozada
en la nueva ley de trasplantes.
El antecedente judicial da cuenta de una necesidad acerca
de conciliar los intereses individuales con los sociales,
la autonomía con la solidaridad que debe primar el
régimen de donaciones, debiendo meditarse si una
conducta solidaria puede imponerse a la manera de un acto
perfeccionista.
Las tendencias perfeccionistas por parte del Estado se han
considerado compatibles con el sistema democrático
en la medida en que impongan al ciudadano cargas considerablemente
menores en relación al derecho reglamentado. ¿Cuál
es el rol de la autonomía en casos como el planteado?
¿Es un gran sacrificio restringir la autonomía
de la persona en pos de la disposición de células
para trasplantes? Este es el dilema que deberá resolverse
tratando de conciliar principios bioéticos con normas
constitucionales.
El temor de muchos sectores sociales conservadores radica
en la posibilidad de generar, a través del debate
acerca del uso de células madres, de una “pendiente
resbaladiza” que en definitiva conlleve a la despenalización
del aborto. Definir el estatuto del embrión para
disponer de células madres implicaría definir
el estatuto de persona. Sin embargo la necesidad del debate
se encuentra en nuestra sociedad y corresponderá
a la ética otorgar aquellas herramientas que permitan
un serio y meditado consenso acerca de las necesidades de
nuestra población y la mejoría de los tratamientos
en salud.
La ética discursiva o del diálogo precisamente
impulsa un debate democrático en el cual cada sector
afectado por las decisiones debe ser escuchado, solo a partir
de allí podremos consensuar una legislación
acorde a las necesidades de la población e internalizada
no sólo como norma jurídica sino como norma
de vida.
La bioética, un
tema ineludible.
Por Nora Franco.
Abogada. Mediadora especializada en asuntos de salud.
Un análisis sobre la bioética
y los desafíos que le imponen las nuevas tecnologías
aplicadas en la salud, con el fin de entender todo lo que
entra en juego en la práctica médica.
Los avances científico-técnicos relacionados
con el área de la salud se suceden en forma vertiginosa
y nos plantean diariamente la necesidad ineludible de un
análisis de los principios éticos que sustentan
su aplicabilidad. Los principios de beneficencia y buena
praxis se ven reflejados en todas aquellas acciones y decisiones
que aseguran la calidad de los servicios de salud y en el
ejercicio de los deberes.
Imprescindible resulta entonces, el conocimiento de los
métodos y las prácticas necesarios a fin de
abordar todos aquellos dilemas éticos que estos avances
hacen surgir en el área de la salud. La resolución
de estos no puede ser solamente enfocada a la luz de una
ciencia, sino que debe integrar conocimientos multidisciplinarios
que abarquen la totalidad de los aspectos de la persona
a fin de que sean adecuadas.
La bioética tiene cada vez una mayor presencia en
el ámbito biosanitario y en la sociedad en general.
Los avances en el campo de la genética y el inicio
de la vida, las prioridades sanitarias, los temas de salud
pública, transplante de órganos, discapacidades,
limitación terapéutica o decisiones al final
de la vida, son temas que frecuentemente plantean conflictos
éticos para los cuales no se encuentran respuestas
fácilmente.
Impulsar la reflexión y el análisis sobre
las cuestiones éticas relacionadas con la vida humana
y con los conflictos de valores que plantean frecuentemente
los progresos biomédicos, es tarea de la bioética,
abriendo un espacio útil para el diálogo y
la reflexión basado en valores.
Los principios bioéticos de autonomía personal,
beneficencia y justicia, son motivo de reflexión
moral sobre temas que están presentes día
a día y que están relacionadas con el principio
o fin de la vida.
La bioética colabora con la resolución de
un conflicto que existe actualmente, el que se suscita por
el ofrecimiento de cantidad de posibilidades tecnológicas
que devienen del desarrollo imperante en este sentido y,
a la vez, la consideración de la humanidad de la
vida de las personas.
Se puede hablar sobre bioética clínica, que
comprende la toma de decisiones. Se examinan dilemas, los
dilemas que surgen en el ejercicio asistencial de la medicina,
y se hace un análisis de valores éticos y
medios disponibles para resolver el conflicto de la mejor
manera.
Es así que la investigación clínica
debe regirse por el respeto de los valores éticos
fundamentales: la dignidad, el bienestar y la integridad
física de de las personas. A su vez, debe contemplar
la utilización de procesos de consentimiento informado
previo y la protección de las personas.
La dignidad de la persona tiene estrecha relación
con las aplicaciones de la Biología y la Medicina.
Encontramos que profesionales del área de la salud
buscan una solución adecuada a los dilemas éticos
que se les plantean en su práctica profesional, como
en el caso de conflictos éticos que exponen en trabajos
de investigación con seres humanos.
El profesional del área salud debe realizar una actividad
técnicamente perfecta y a la vez está sujeto
a la disciplina ética que corresponde su profesión.
La idea es que incorpore el sistema de valores en su práctica.
Encontrar soluciones acordes, implica formación,
capacitación, conciencia de los conocimientos que
se poseen, y también de los que deben adquirirse,
para la toma de decisiones acordes a las necesidades.
Surge así la inquietud de tener una formación
bioética sólida, que integre todos los conocimientos
necesarios que puedan aportar las distintas disciplinas,
que sea integradora.
La profundización en el conocimiento del ser humano
y de los dilemas científicos y tecnológicos
actuales, especialmente en los propios de la medicina asistencial
y de la investigación clínica y biológica,
son imprescindibles para una sólida formación
en bioética.
Quienes emprendan el camino de esta formación deberán
esforzarse continuamente y adquirir los conocimientos teóricos
y prácticos, que tendrán que ser coherentes
con la ética intelectual.
Ética y bioética
Dentro de la ética, cabe preguntarnos
qué lugar ocupa la llamada bioética. Ellas
no puede contradecirse, sino todo lo contrario: la bioética
surge de la aplicación de los principios éticos
fundamentales.
La técnica muchas veces se contrapone a la ética,
cuando la razón invocada para una acción técnica
contradice el fin último, es una acción que
ingresa al campo ético como inmoral.
No es racional la autonomía absoluta de la técnica
frente a la ética. La bioética es la ética
de la vida humana, y de los conocimientos prácticos
y técnicos relativos a ella –medicina, genética,
embriología, ingeniería genética, etc.
La bioética es una ética aplicada a un conocimiento
y acción específicos. Los principios de la
bioética derivan de la aplicación de los primeros
principios éticos, a las ciencias prácticas
y técnicas relativas a la vida humana.
Ética y derecho
La ética y el derecho, son elementos
conexos. El derecho, es el sistema que norma la conducta
de las personas, es necesaro precisar la participación
del ordenamiento legal en la bioética normando las
ciencias de la salud y también es necesario propiciar
la legislación que priorice y plasme la dignidad
de la persona.
Es necesario promover desde la bioética un debate
amplio y pluralista sobre el Derecho a la Salud, ampliando
la información y comprensión sobre la problemática
y analizando los fundamentos éticos y jurídicos.
La información, el diálogo abierto, el análisis
profundo y compartido, la generación de consenso,
podrán equilibrar los avances tecnológicos
y científicos con los valores.
La historia clínica:
realidad y mito.
Por Dr. Alberto A. Alvarellos.
Titular de Alvarellos & Asociados - Abogados.
Al rol habitual que la historia clínica ha desempeñado
desde siempre, en cuanto se trata de un documento en el
que queda reflejado el estado de salud del paciente, los
procedimientos terapéuticos implementados, las respuestas
a los mismos y, en definitiva, la evolución de la
dolencia del enfermo, se comenzó a advertir que ella
constituye, además, el mejor instrumento de defensa
del médico y/o de la institución asistencial.
La historia clínica es “un instrumento que
emana de un establecimiento asistencial y/o de un médico
realizado en un espacio de tiempo, que se inicia con la
primera consulta y concluye con el alta del paciente, en
la cual se anotan todos los datos relevantes de la salud
del paciente, como así también el diagnóstico,
la terapia y el desarrollo de la enfermedad, integrada por
distintos elementos como ser la manifestación del
propio paciente, estudios clínicos y aspectos experimentales,
y respecto del cual, el establecimiento asistencial y/o
médico tiene la obligación de conservar, custodiar
y expedir las copias que el paciente o sus familiares le
soliciten”. (1)
Junto con la proliferación de los juicios y reclamos
fundados en la llamada mala praxis médica, numerosos
artículos y trabajos fueron publicados a fin de tratar
la importancia de la historia clínica, tanto desde
su aspecto estrictamente médico como desde la óptica
médico-legal.
Es que junto al rol habitual que la historia clínica
ha desempeñado desde siempre, en cuanto se trata
de un documento en el que queda reflejado el estado de salud
del paciente, los procedimientos terapéuticos implementados,
las respuestas a los mismos y, en definitiva, la evolución
de la dolencia del enfermo, se comenzó a advertir
que ella constituye, además, el mejor instrumento
de defensa del médico y/o de la institución
asistencial.
Es decir, este verdadero fenómeno sociojurídico
que es el auge de los reclamos por mala praxis agregó
a la historia clínica un plus. Por un lado, ésta
es “un elemento clave para el ejercicio profesional
del personal sanitario, tanto desde el punto de vista asistencial,
pues actúa como recordatorio para el manejo clínico
del paciente, como desde el investigador y docente, permitiendo
el análisis retrospectivo del quehacer profesional
sanitario”. (2)
Por otra parte, junto a esta importancia –llamémosle
“tradicional”– de la historia clínica,
con fundamento en la obligación de medios asumida
por médicos y centros asistenciales en relación
con la atención del paciente, se advirtió,
como dijimos, que ella es “un elemento útil
para juzgar la conducta de los profesionales de la medicina,
pues su valor probatorio se vincula con la posibilidad de
clarificar los actos médicos conforme a estándares
preestablecidos y coopera para establecer la relación
de causalidad entre ellos y los eventuales daños
sufridos por el paciente”. (3))
De lo que, en apretada síntesis, hemos expuesto,
surge la trascendencia e importancia de la historia clínica
correctamente llevada, sin omisiones ni falsedades, en forma
prolija y ordenada, con letra clara y legible. Ello redundará
en beneficio del paciente dada “la intervención
corriente de múltiples profesionales en la atención
de un enfermo, lo que obliga a que el estado de salud del
paciente, así como la terapéutica realizada
al mismo, queden documentados para evitar medicaciones incompatibles,
efectos adversos y suministro de drogas a las que el paciente
sea alérgico”. (4))
Y también resulta en beneficio del médico
emplazado en los tribunales, ya que con este documento podrá
exhibir al juez la labor realizada, los medios desplegados
en aras de la mejoría o curación del paciente.
Esta es la realidad de la historia clínica, documento
de vital importancia tanto en el desarrollo normal de la
relación médico paciente como en el caso de
suscitarse un conflicto en el que se cuestiona la diligencia
galénica.
Lamentablemente, a partir de esa realidad incontrastable
vemos en nuestra práctica profesional que es habitual
en las demandas la inclusión de párrafos en
los que se hace hincapié en deficiencias –ciertas
o no tanto– de la historia clínica, buscando
mejorar con ello la posición del actor, construyéndose
así en un verdadero mito en torno al documento al
que venimos refiriéndonos.
Es que las anomalías que pudieran existir en la historia
clínica e, inclusive, su falta, no constituyen, por
sí mismas, una fuente indemnizatoria, ni agravan
la situación del demandado –médico o
institución– sino con el alcance señalado
en cuanto a las limitaciones defensivas que los errores
en su confección o su ausencia imponen.
No hay duda de que en algunas situaciones las falencias
de la historia clínica determinarán la suerte
del litigio. Supongamos el caso de un paciente que ve agravado
su cuadro en mérito a que los nuevos profesionales
que lo atendieron adoptaron decisiones equivocadas a partir
de registros falaces de la historia clínica. Habrá
aquí responsabilidad de los médicos que confeccionaron
ese instrumento porque su proceder fue la causa del daño
sufrido por el enfermo o, por lo menos, contribuyó
a ello. Pero, como queda dicho, la indemnización
no se deberá por las falencias de la historia clínica
sino por los efectos nocivos que esas falencias causaron.
Por ello, nos resulta altamente preocupante un fallo que,
pese a su soledad, no deja de ser peligroso, en el que se
dijo que “la circunstancia de no se haya acreditado
la impericia de los profesionales que atendieron al paciente
ni que exista una relación de causalidad entre la
conducta del médico y el perjuicio sufrido –daño
neurológico irreversible– no impide condenar
a la clínica codemandada a abonar una suma de dinero
en concepto de sanción ejemplar –$ 200.000–
por no haber tomado los recaudos necesarios, suficientes
y pertinentes para preservar la historia clínica
que no pudo ser aportada a la causa y cuya ausencia impidió
reprochar la conducta del médico en la ocasión”.
(5)
Pese al recurso extraordinario interpuesto contra ese verdadero
dislate jurídico, la Corte Suprema, merced a su criterio
restrictivo respecto de dichos recursos, sostenido por la
mayoría de sus miembros, dejó firme el pronunciamiento.
El fallo criticado contribuyó al mito que venimos
denunciando. La falta de historia clínica o su alteración
no pueden suplir la relación causal entre el daño
y el acto médico que, además, debe haber sido
cometido con culpa.
Suscribimos en tal sentido las palabras de un tratadista
vertidas sobre el punto: “Cuando no se ha probado
que exista relación de causalidad adecuada entre
la actuación del médico y el daño sufrido
por el paciente, la irregularidad de la historia clínica
es un elemento a analizar con prudencia que no puede lógicamente
tener el efecto notable de servir de garrocha para que el
juez pueda saltar el vacío de la relación
causal”. (6)
Notas:
(1)Resalís- Sica- Magri, “La
causalidad y la imputabilidad, con especial referencia a
la historia clínica”, La Ley, diario del 16.12.04.
(2) Citado en López Mesa, Marcelo,
“Tratado de Responsabilidad Médica”,
pág. 71.
(3) CNCiv., Sala E, 25.02.04, “Martínez
Manrique, René c/ GCBA”
(4) López Mesa, Marcelo, op.cit.
(5) CNCiv., Sala K, 25.08.2000, “Tesone
de Bozzone, Marta c/ K., G.”;
(6) López Mesa, Marcelo, op.cit.
Opinión
La gripe del éter,
la tinta y los rayos catódicos
Por Dr. Daniel Cassola
Según datos de la Organización Mundial de
la Salud (OMS) la cepa de gripe A o H1N1 produjo en 73 países
unos 26 mil casos hasta el día de la fecha. En Argentina
hubo hasta el momento 235 confirmados mientras que en todo
el mundo murieron poco más de cien personas por esta
infección, muchos de las cuales presentaban otras
complicaciones previas al contagio.
En Estados Unidos, pude comprobar, que prácticamente
no se habla de esta enfermedad, no hay medidas de prevención
en los aeropuertos ni en sitios de concurrencia pública
masiva. Ante tal situación, consulté al médico
sanitarista y comunicador social, Elmer Huerta, quien armó
una red de programas radiales sobre prevención de
la salud en varios estados norteamericanos. Él nos
comenta que está comprobada la escasa morbi-mortalidad
y complicaciones de esta gripe, y la consideran similar
y hasta menos problemática que la cepa común.
De ahí la falta de acciones sanitarias que se toman
al respecto. Es más, según la calificó
Huerta, se trata “de un show mediático”.
Sin embargo, la OMS está cerca de subir al máximo
el nivel de alerta mundial y el Ministerio de Salud de la
Nación brinda un parte diario sobre la cantidad de
contagios. Los diarios, las radios y los canales de noticias
no dejaron de transmitir información al respecto
ni un solo día desde hace ya más de un mes,
lo que genera una sobre saturación en la demanda
de atención médica de todos los sectores de
la salud, generando un colapso injustificado que perjudica
la atención de la población. Aún no
está claro quién se beneficia con este espectáculo
mediático.
Tan solo la gripe común o estacional se cobra alrededor
de cuatro mil víctimas por año en suelo argentino,
pero tal fenómeno no merece ni un milésimo
de la atención que suscita la infección mediática.
Esto puede comprobarse con el escaso grado de cumplimiento
de los planes de vacunación contra la gripe común.
En cambio, el dengue, otra patología en crecimiento,
tuvo que producir decenas de miles de infectados para ocupar
las luminarias que hoy enfocan a la mal llamada influenza
porcina y las agendas de los funcionarios. Si bien aún
no se constituyó en un verdadero problema de salud
nacional, ya que se concentró en pequeñas
localidades como la salteña Orán, Charata
y Saénz Peña en Chaco o Hersilia en Santa
Fe, el mal transmitido por el mosquito Aedes Aegipty, a
la hora del análisis, presentaba ribetes más
jugosos: hubo provincias que trabajaron bien y otras que
no hicieron absolutamente nada para evitar la propagación.
Incluso el medio ambiente, por el calentamiento global y
el desmonte para monocultivo, juega un papel trascendente
a la hora de contar esta historia. De lo que sí estamos
seguros es que el dengue nos avisa sobre las complicaciones
que vamos a tener en el futuro si hoy no hacemos la tarea
que corresponde: educar a la población para combatir
al vector, continuar con las fumigaciones y descacharrización
aunque cambiemos de ministros.
La gripe A tan solo produjo algunos fallecimientos en la
capital mexicana y en algunas ciudades estadounidenses,
que no dista de lo que ocurre con el virus de la influenza
común. Cientos de miles de muertes están ocurriendo
y no figuran en ningún medio periodístico.
Si bien la A parecería ser fácil de contagiar
(como cualquier gripe) también es fácil de
curar, y no presenta, hasta el momento, mayores complicaciones.
Tanto los medios de comunicación masivos, como los
estados (en este caso el argentino) y las organizaciones
supranacionales como la OMS, dilapidaron tiempo y dinero
contra un rival que no da la talla. Metafóricamente,
se usaron misiles para matar hormigas. Y quien se favorece
cuando sucede algo así no es ni más ni menos
que la industria bélica: lugar que en este caso ocupan
algunas compañías farmacéuticas trasnacionales.
Basta constatar que quienes comercian el osetalmivir (el
antídoto contra la gripe A) han mejorado rotundamente
sus ventas, y sus acciones en diferentes mercados del mundo
han experimentado un crecimiento inédito en tiempos
de crisis financiera global. Si la OMS, con sus directivas,
beneficia adrede o no a gigantes de los remedios excede
las pretensiones de esta nota, aunque cada uno puede sacar
sus propias conclusiones.
En lo que concierne al ausente Ministerio de Salud de la
Nación, el panorama, después del dengue y
la gripe A, es al menos preocupante. Quizás sean
ciertos los rumores que indican que Graciela Ocaña
dejará su lugar pocos días después
de las elecciones del 28 de junio, y por eso haya descuidado
de tal manera su gestión. Si no fuera así,
habría que pensar que se intentan ocultar males como
la desnutrición (8 muertos por día según
la Red Solidaria), el mal de Chagas (10 fallecimientos por
semana) o la tuberculosis (un deceso cada diez horas), tan
solo para mencionar algunos.
Los funcionarios de los distintos gobiernos han sido, con
algunas excepciones, cómplices en la organización
de un verdadero circo mediático que atravesó
redacciones, estudios de radio y canales de televisión.
Funcionarios de todos los colores políticos alentaron
el cierre de colegios durante semanas y hasta se llegó
a sugerir, vaya uno a saber por qué, la suspensión
de los viajes de egresados a Bariloche. De los que no son
médicos se puede pensar que están mal asesorados;
los otros, tendrían que repasar la materia “Infecciosas”.
Mientras tanto la salud sigue siendo una deuda. Las enfermedades
que están íntimamente relacionadas con la
pobreza avanzan a paso redoblado mientras el sistema de
salud pública de todo el país es mantenido
solo por el esfuerzo de los profesionales. No hubo, en todos
estos años de crecimiento económico a tasas
chinas, siquiera un amague de reconstruir la salud pública
de calidad y excelencia que pergeñaron sanitaristas
como el Dr. Ramón Carrillo, ministro de Salud durante
el primer gobierno del general Juan Domingo Perón.
Justamente Carrillo fue el responsable del combate contra
una endemia grave como fue el paludismo. Y también
se comenta que alguna vez dijo que “un Gobierno que
erradica una enfermedad, es un Gobierno que vale la pena”.
Carrillo nunca nos sugirió que pensar cuando a un
Gobierno no le interesa la enfermedad. Evidentemente, la
salud no es, por el momento, una cuestión relevante
para el Estado. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.
Importancia del consentimiento
informado en la práctica médica habitual y
en la investigación clínica.
Por Dra. María Gabriela
Torres Cerino.
Médica Toxicóloga – Investigadora clínica.
Integrante del Área Médica de La Mutual.
Muchos médicos creen que el proceso de consentimiento
informado es un simple trámite burocrático
y no comprenden la importancia de su correcta instrumentación.
La investigación clínica es un campo de la
medicina que está teñido de mitos y temores,
debidos fundamentalmente al desconocimiento sobre la regulación
de esta actividad y sobre las responsabilidades que conlleva
para el médico investigador.
El mito / temor más difundido respecto de la investigación
clínica es aquel que postula que el sujeto de investigación
está a merced de la voluntad de un médico
loco que aplica tratamientos sin control. Nada más
alejado de la realidad, puesto que la investigación
clínica es una actividad que está estrechamente
regulada a nivel local e internacional (en nuestro país
el ente regulador es la ANMAT - Administración Nacional
de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica
- www.anmat.gov.ar) por una serie de normas a las cuales
todos los participantes deben suscribir y cumplir, a fin
de poder participar en un ensayo clínico serio.
Otro de los temores comunes es el de ser sometido como sujeto
a un experimento sin que uno haya sido consultado previamente.
Esta situación no es así de ninguna manera.
Todo sujeto participante de un protocolo de investigación
clínica a fin de participar en un ensayo, debe primero
haber asentado por escrito su voluntad de participar. Para
ello debe firmar el formulario de consentimiento informado
desarrollado para tal fin.
La firma del consentimiento informado es un proceso importantísimo
–quizás uno de los proceso más importantes
tanto de la práctica médica habitual como
de la investigación clínica– durante
el cual el sujeto recibe la explicación detallada
acerca de todos los procedimientos, riesgos, potenciales
beneficios, drogas a utilizarse, previsiones ante una emergencia
y/o circunstancia inesperada, etc. inherentes al protocolo
al cual se lo invita a participar.
Asimismo durante el proceso el sujeto debe contar con el
espacio necesario para aclarar todas las dudas que él
tuviere al respecto. En nuestro país, además,
la lectura del consentimiento informado debe llevarse a
cabo frente a un testigo independiente del investigador,
patrocinador y/o personal afectado al desarrollo del protocolo.
El proceso culmina luego de que toda la información
fue explicada y leída adecuadamente (el formulario
del consentimiento informado contiene toda la información
antes mencionada junto a un espacio para las firmas de los
participantes) y luego de que todas las dudas fueron evacuadas.
El consentimiento informado es un documento en el que se
explica con términos claros, sencillos y accesibles
los procedimientos y riesgos a los cuales se someterá
el paciente/sujeto. En el caso específico del consentimiento
informado de un ensayo clínico se agregan además
los elementos que mencionáramos anteriormente.
El consentimiento informado es un documento en el que se
explica con términos claros, sencillos y accesibles
los procedimientos y riesgos a los cuales se someterá
el paciente/sujeto.
Debe comprenderse que la toma del consentimiento informado
no es un trámite ni un momento, sino que es un proceso
fundamental en todo acto médico y como tal debe realizarse
con la seriedad necesaria del caso.
Muchos médicos sin embargo entienden que el consentimiento
informado es un mero requisito burocrático y por
ello no le prestan la atención debida. Este es un
gravísimo error, puesto que la buena relación
médico – paciente (familiares) comienza con
él, con una correcta explicación de situación.
La mejor manera de prevenir los juicios de mala praxis es
–además de actuar con pericia y prudencia-
construir una buena relación médico - paciente.
Si como profesional no informo adecuadamente y en lugar
de tomar un consentimiento informado basado en la comprensión
y voluntariedad del paciente lo hago cual trámite
burocrático, no sólo no brindo confianza sino
que por el contrario genero resquemores, ansiedad y actitudes
defensivas.
En el caso específico de un ensayo clínico,
al firmar el formulario el sujeto declara haber comprendido
la información allí contenida, declara también
que esta firmando voluntariamente, que se compromete a participar
y a cumplir con los procedimientos en tiempo y forma según
el protocolo y a prestar su información y sus antecedentes
médicos completos, así como a colaborar con
el médico investigador y el personal involucrado
en el desarrollo del protocolo.
A su vez el investigador con su firma se compromete a velar
por la salud y la integridad del sujeto, a cumplir estrictamente
las normas de Buenas Prácticas Clínicas, con
toda la legislación vigente, con los procedimientos
del protocolo y a no desviarse de ellos a menos que la integridad
física del sujeto se viere comprometida.
Este es un punto fundamental. El investigador principal
y su equipo se comprometen a velar por la seguridad del
sujeto de investigación clínica. Ya que de
acuerdo a los principios de las Buenas Prácticas
Clínicas (BPC o GCP: Good Clinical Practice, según
su sigla en inglés), la integridad, salud y bienestar
del sujeto individual SIEMPRE deben anteponerse al beneficio
que la sociedad y la ciencia en general pudieran obtener
con la participación de dicho sujeto en un protocolo.
Siguiendo con el tema de responsabilidad profesional, es
en este punto donde muchos investigadores cometen errores
capitales, muchas veces no intencionados. En el afán
de evitar un incumplimiento de contrato con el patrocinador
del ensayo clínico, ignora que el primer deber legal
y moral es el de proteger al paciente y brindarle el mejor
tratamiento disponible al momento.
La responsabilidad profesional
Los actos médicos (todos, sin excepción)
deben ir guiados con prudencia y pericia, guardando el celo
necesario en cada caso y cumpliendo con los reglamentos
establecidos y los deberes del cargo que se ostenta, a fin
de minimizar la posibilidad de errar. Lo expresado se resume
en una sola palabra: responsabilidad.
De acuerdo a la Real Academia Española la palabra
responsabilidad tiene varias acepciones, entre las que se
destacan las siguientes:
1. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por
sí o por otra persona, a consecuencia de un delito,
de una culpa o de otra causa legal.
2. Cargo u obligación moral que resulta para alguien
del posible yerro en cosa o asunto determinado.
3. Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho
para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado
libremente.
4. Todas estas acepciones se vinculan con la medicina. Es
por ello que todos los profesionales deben estar versados
en las implicancias de sus actos como médicos y de
los alcances de su responsabilidad.
La responsabilidad médica es una variante
de la responsabilidad profesional, que consiste en la obligación
que tiene toda persona imputable, que ejerce una rama del
arte de curar, de responder ante la justicia por los daños
ocasionados con motivo del ejercicio de su profesión
y sufrir sus consecuencias legales (Dr. F. Moggia. Magazines
Oftalmológicos: Mala Praxis 2001). A su vez la responsabilidad
puede ser civil o penal según el fuero en cuestión.
La mejor manera de prevenir los juicios de mala praxis es
–además de actuar con pericia y prudencia-
construir una buena relación médico - paciente.
Los médicos en su condición de seres humanos
son FALIBLES. Por lo tanto resulta fundamental que el paciente
y su familia comprendan los motivos por los cuales se elige
una u otra alternativa terapéutica y el porqué
de los riesgos a los se expondrá el sujeto de acuerdo
a los potenciales beneficios.
Pero además de construir una buena relación
y prestar las explicaciones adecuadas, es necesario también
registrar de forma precisa y minuciosa la actividad que
como profesional se desarrolla. Porque ante la eventualidad
de una circunstancia dolorosa o cuando el resultado es la
muerte (incluso cuando esta fuera inevitable) las persona
necesitan encontrar un culpable que mitigue su dolor y el
médico es siempre el primer candidato para ello.
Con todo lo expuesto lo que deseo destacar fundamentalmente
es que la responsabilidad médica ya sea en la práctica
habitual como en el ámbito de la investigación
clínica es la misma.
Más aún, muchos profesionales creen que existen
diferencias sustanciales respecto de la responsabilidad
profesional en una y otra actividad. Es por eso que resulta
necesario ahondar en el tema de la responsabilidad médica
en general y en la práctica de investigación
en particular.
Resulta evidente que durante el ejercicio de la medicina
(como ocurre en cualquier otra profesión) la posibilidad
de cometer un error está siempre presente y, que
en el caso particular de los médicos, los resultados
de dichos errores pueden ser devastadores.
Otro punto importantísimo a destacar es el registro
de los actos realizados. Registrar la actividad que se desarrolla
es tan importante como desempeñarse bien profesionalmente.
El registro de la actividad implica “escribir”,
algo que en general a los médicos les resulta absurdo
y tedioso. Es entonces fundamental destacar los errores
sistemáticos que en este aspecto suelen hallarse
en las historias clínicas o registros médicos
al momento de auditarlos:
datos de filiación del paciente / sujeto
incompletos
ilegibilidad de los datos o de las evoluciones
registros no atribuibles (ausencia de firma, sello o ambos)
faltan de orden cronológico en las evoluciones
estudios complementarios no identificables o ausentes
consentimientos informados incompletos o inadecuadamente
completados o –peor aún- ausentes.
Todos o algunos de estos hallazgos juegan
en contra del profesional actuante incluso cuando éste
haya realizado su actividad con pericia y de buena fe. Puesto
que las acciones no registradas (no escritas) no son comprobables
y se interpreta que lo que no está escrito, no se
realizó.
Por ello, para mantener la seguridad de los pacientes y
la nuestra también, es que debemos tomarnos el tiempo
necesario no solo para atender al paciente como corresponde
sino también para registrar y asentar todo nuestro
trabajo.
En resumen, la responsabilidad profesional es la misma tanto
en la práctica diaria como en la investigación
clínica. Todos los médicos sin importar la
actividad específica desarrollada serán evaluados-
frente al supuesto de un juicio por mala praxis- de acuerdo
a si hubo o no impericia, imprudencia y negligencia y por
supuesto la mejor defensa siempre será –no
solo el buen desempeño profesional sino también
el adecuado registro de ese desempeño.
Gripe A
“No se supo como encarar
una epidemia”
Lo sostuvo el médico
sanitarista y columnista del programa “Curar con opinión”,
Jorge Califano.
“Cuando se abre la Caja de Pandora
no se sabe que va a salir de adentro y cuando se la va a
poder cerrar. Hay títulos catástrofes con
cuatro muertos por la gripe A, cuando se podría hacer
lo mismo por casos de diabetes, hipertensión o desnutrición.
Esto parte de un error inicial: no se sabe como encarar
una epidemia virósica. Teniendo la experiencia del
dengue, se pasó al otro extremo. Se prohibieron vuelos
a México, se cerraron colegios; en definitiva, se
sobreactuó. Lo correcto hubiera sido decir que es
una enfermedad benigna, una gripe más, y después
advertir que lo que se requiere es reposo y bajar la fiebre.
Si el proceso se prolonga y hay complicaciones respiratorias
sí hay que consultar a los médicos. Mucha
gente se muere de gripe porque es vulnerable o de riesgo,
y esa es la población sobre la que se debe prestar
especial atención”, desgranó el especialista.
“El Gobierno de Mendoza tiene un proyecto para que
los habitantes de la provincia no visiten la Ciudad de Buenos
Aires por el tema de la gripe. Se está montando un
espectáculo que no corresponde con la realidad y
esto es fruto de la ignorancia”, indicó.
Enfermeros
Piden que la gripe A sea considerada una
enfermedad profesional
Lo cuenta Sandro Ortega, enfermero e integrante
de la agrupación de enfermería 21 de noviembre:
“Estamos pidiendo que el Ministerio de Salud reconozca
a la gripe A como una enfermedad profesional para que la
puedan cubrir las ARTs, porque nosotros tuvimos 9 compañeros
fallecidos por casos de gripe. Todos ellos dejaron una familia
detrás”, amplió el enfermero en declaraciones
al programa radial “Curar con opinión”.
“La presidenta el año pasado dijo que la enfermería
es una asignatura pendiente y en este marco nosotros estamos
pidiendo una mesa de diálogo para mejorar nuestras
condiciones de trabajo”, acotó el sindicalista.
Gripe A: Tosete el codo y no seas chancho
Nadie está libre de
contraer este virus. Argentina se declaró en emergencia
sanitaria, y así lo hicieron también una gran
parte de los gobiernos provinciales. Un ensayo político
de la emergencia: no hables con nadie, compra barbijos a
$ 32, tomá Tamiflú y Rumsfeld agradecido.
Consejos para prevenir y pensar la “epidemia”.
Redacción La Cantora

Antigripal de dudosa eficacia y muy caro ( Yahoo
Images)
Un nuevo virus se expandió por el
mundo. El 11 de junio pasado, la Organización Mundial
de la Salud declaró que se trata de la primera epidemia
mundial del siglo XXI. Casi un centenar de países
han declarado la emergencia sanitaria. Los medios de comunicación
anuncian decenas de nuevas muertes cada día.
Debe ser peligrosa la nueva peste. Porque nada se informa
sobre las dos millones de muertes por malaria anualmente;
cifra similar se lleva la diarrea infantil en los países
del tercer mundo. La gripe común, por ejemplo, mata
medio millón de personas cada año. En Argentina
solamente, el hambre mata 13.140 niños al año,
y nadie anda asustado.
A dos meses de haberse declarado epidemia en México,
no se conocen oficialmente, proyecciones sobre la posible
cifra de muertos que tendrá la Gripe A para abril
de 2010. Sin embargo, la psicosis se ha desatado. Horas
de radio y televisión, y kilómetros de papel
impreso, sembrando un temor irracional, empujado por el
desconocimiento de la mayoría hacia el tema. Incluso
hubo en Argentina, versiones apocalípticas. El diario
Clarín publicó ayer que e “85% del virus
que circula es de Gripe A”; y toma como fuente a un
alto funcionario del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
La Cura
Según los especialistas, la vacuna
contra esta variante N1H1, no ha sido descubierta todavía.
Pero hay un remedio que ayudaría: el Tamiflú.
Este medicamento del laboratorio Roche, estaría disponible
en las farmacias a partir de esta semana, y es el “aconsejado”
por la OMS para tratar la gripe A.
El Tamiflú, tendrá un precio de góndola
que rondará los $ 136. También se podrá
adquirir el antiviral Agucort, del laboratorio Kampel Martian,
con un valor de $ 151,30. Otro que está al llegar
al país es el zanamivir o Relenza, distribuido únicamente
por el laboratorio británico Glaxo Smith Kline.
Las droguerías y los laboratorios están esperando
las órdenes de compra del Estado. Brillan por su
ausencia los gestos de solidaridad de los empresarios o
la conciencia sanitaria ante la virtual pandemia.
Las empresas biotecnológicas y farmacéuticas
monopolizan la producción y venta de las vacunas
y los antivirales. El Estado está inhibido de generar
un “genérico”, luego de los acuerdos
internacionales firmados en torno a las “leyes de
patentes” durante los gobiernos de De a Rúa
y Duhalde.
Para los especialistas, “los únicos antivirales
que aún tienen acción contra el nuevo virus
están patentados en la mayor parte del mundo y son
propiedad de dos grandes empresas farmacéuticas”.
Y justamente se trata de los mencionados Relenza, Tamiflu.
Tanto Glaxo como Roche, son la segunda y cuarta empresas
farmacéuticas a escala mundial y, al igual que con
el resto de sus fármacos, las epidemias son sus mejores
oportunidades de negocio. Los dividendos, aparentemente,
pasarían a manos de los laboratorios Gilead Sciences
Inc. dirigidos por Donald Rumsfeld, ex secretario de Defensa
de EE.UU. Estos laboratorios, tienen los derechos sobre
el fármaco "Tamiflu", que se está
vendiendo como remedio para la gripe y que ya hizo una recaudación
billonaria con la gripe aviar durante 2007 y 2008.
Por entonces, Tamiflú vendió millones de dosis
a los países asiáticos. Si bien se duda de
su eficacia, sólo el gobierno británico en
aquella oportunidad, compró 14 millones de dosis
para prevenir a su población.
No hables con nadie
Un experto en infectología argentino
aseguraba esta semana que si bien la nueva influenza A/H1N1,
posee una mortalidad muy por debajo de la gripe estacional
–la común-, debido a la gran capacidad de diseminación
que tiene este virus, la posibilidad de enfermarse es mayor.
El virus tendría una “capacidad de ataque”
de un 30 por ciento. Quiere decir que “si uno tiene
la enfermedad de este virus y tiene contacto estrecho con
tres personas, una de ellas se va a contagiar”.
De la misma manera que la gripe “común”,
el aumento de casos es mucho más fuerte en invierno
que en verano, “porque la gente está más
junta, porque no hay ventilación, porque el frío
permite que el virus se disemine mejor y porque hay baja
humedad, con lo cual el virus vive más en distintos
ambientes", afirmó el infectólogo. En
coincidencia, un delegado gremial del área de saneamiento,
coincidió con estos dichos en la mañana de
ayer.
De cualquier manera, Argentina se declaró en emergencia
sanitaria, y así lo hicieron también una gran
parte de los gobiernos provinciales. Se suspendieron clases;
adelantaron recesos invernales y ferias judiciales; se extremaron
las medidas de seguridad en los lugares de atención
al público; e incluso, se evalúa la implementación
de una serie de barreras sanitarias en todo el país:
no besarse, no darse la mano, y saludarse al estilo oriental.
Todo un ensayo político de la emergencia.
En las últimas horas, se puso a prueba la reacción
de la población frente a la virtual epidemia, principalmente
a la clase media. También fue puesto a prueba el
barómetro del clima político en la puja oficialismo-oposición
luego de las elecciones legislativas. La psicosis generada
fomentó el individualismo, la inmovilidad, el acaparamiento
y suba del precio de los barbijos (hasta $32 cada uno).
No se han detectado operativos oficiales o privados para
atender a los sectores más desprotegidos.
Tosete el codo
A pesar de la mucha-pero-poco-buena-información
en prevención que se está difundiendo, hay
dos o tres precauciones que debemos tomar.
Primero, saber que nadie está libre de contraer este
virus. Lo mismo ocurre igual que los demás virus
conocidos.
Segundo, la influenza N1H1, no tiene patas ni alas; tampoco
camina o salta. Al igual que la gripe común, se contagia
al entrar en contacto con otra persona infectada con el
virus, o con algún objeto donde ocasionalmente este
“posada” la bacteria. De allí, lo del
contacto con las barandas, billetes, manijas, siempre y
cuando haya humedad.
El barbijo es útil para la persona que está
infectada porque previene la propagación, pero es
contraproducente para la persona sana. El alcohol, es efectivo
porque mata el virus. Es decir, como el la gripe tradicional,
la higiene es lo que previene la enfermedad.
Lo que hace letal a la Gripe A N1H1, es la complicación
de la enfermedad, a través de una serie de reacciones
como la deficiencia respiratoria. Cuando ello se transforma
en neumonía severa, puede llegar a ocasionar la muerte.
El último consejito es para el Estado y los medios
de comunicación: aunque se controle la epidemia ahora,
en el invierno boreal –o sea, en el hemisferio norte,
Estados Unidos, Europa, China, etc.-, el virus puede regresar,
cómo por nuestras tierras lo hará el dengue
cuando comience el calor. Ni para una ni para otra habrá
vacuna todavía. ¿Pensaremos en las poblaciones
para entonces, o le preguntaremos nuevamente a los laboratorios?
Sálvese quien
pueda: ¿ése es el Plan?
Oscar Taffetani
(APe).- Decíamos en una nota publicada
por esta Agencia en septiembre del año pasado: “La
ministra Ocaña y el director Fernández, cuando
termine la presente gestión, seguramente hallarán
la manera de reinsertarse en otra. Ellos pertenecen a la
raza de los intercambiables. Saben cómo mentir a
la población. Saben cómo engañar a
la OMS y a Unicef. Están preparados...”
Esta semana, horas después de las elecciones legislativas
que expresaron el masivo desencanto con el gobierno de los
Kirchner, la ministra de Salud Graciela Ocaña renunció
a su cargo.
¿Por qué después de las elecciones?,
nos preguntamos. ¿Qué tienen que ver el dengue,
la flamante gripe A, el Chagas, la tuberculosis y la creciente
mortalidad infantil con las elecciones legislativas?
¿Acaso había que engañar al pueblo?
¿Había que mentirle (una vez más) al
soberano, dibujando falsas estadísticas y falsos
reportes sobre la situación sanitaria? ¿Para
qué? ¿Para justificar esos escudos y súbitas
emergencias que permitan a los funcionarios manejar discrecionalmente
los fondos públicos, esquivando legislaturas y controles
y auditorías?
La cruzada del Dr. Zin
El ministro bonaerense Claudio Zin manifestó
su intención de convocar próximamente a los
“reservistas” de la Salud: médicos jubilados,
estudiantes avanzados de Medicina, pasantes de Enfermería,
boy-scouts (perdón por la ironía), para lanzar
una gran cruzada contra la gripe A.
¿Por qué ahora y no la semana pasada?, nos
preguntamos ¿Es que también lo afectó
al ministro Zin el virus de las elecciones legislativas?
Pero además: ¿por qué hacer una cruzada
contra la gripe A y no contra el dengue (que ya tiene más
de cinco muertos, más de 30.000 infectados y amenaza
con una explosión en primavera)? ¿Y por qué
olvidarse del autóctono Mal de Chagas, que representa
dos millones de infectados y miles de muertos al año?
Veinticinco niños argentinos, promedio, mueren por
día a causa del hambre y las enfermedades de la pobreza.
Ese sólo dato está pidiendo a gritos que se
movilicen todos los recursos y todos los presupuestos del
Estado para combatir y erradicar el mal (porque el hambre
y la pobreza son el verdadero mal: son las causas primeras
de todos los otros males).
La culpa -hemos escrito muchas veces- no es del Aedes Egypti.
Ni del A (N1H1). Ni del bacilo de Koch. La culpa no es del
tamiflú (ni de la falta de tamiflú). La culpa
es de un Estado ciego, administrado por señores de
parche en el ojo (no por tuertos, sino por piratas), donde
van revistando sin solución de continuidad ministros
y funcionarios multipropósito, envueltos en nubes
de amnesia e impunidad.
Hobbes, en su obra mayor Leviathán, escribió
que el Estado es la superación de la primitiva lucha
de todos contra todos, en donde el hombre, sin ley, se comporta
“como lobo del hombre”.
Sin embargo, este Estado argentino que ha soplado indiferente
las velitas por los cien años del Chagas; éste
que prefirió esconder la cabeza (cual avestruz) ante
las noticias del dengue y la influenza; éste que
comete a diario el crimen del hambre, es un Estado en mal
estado. Es un gigante inútil que debemos empezar
a cambiar, no importa el costo, si es que deseamos conquistar
esa demorada segunda oportunidad en el mundo -y en los mundos-
que vienen.
Un debate necesario
Colapso sanitario
Frente a la actual crisis,
se pone al rojo la necesidad de discutir:Si sobran o faltan
profesionales; y si hay o no sistema de salud.
Escribe HORACIO MICUCCI
Noticias periodísticas dieron a conocer que, ante
la epidemia de fiebre porcina en curso, el Ministro de Salud
bonaerense, Claudio Zin, dijo que el ausentismo en los hospitales
alcanzaba el 40%, por el personal también afectado
por diferentes enfermedades.
Frente a esa situación y al notable incremento de
las consultas médicas, se decidió convocar
a médicos jubilados y a estudiantes de los últimos
años de la carrera de medicina para que participaran
en el control primario de las consultas.
El sistema de salud ha colapsado.
Primero, en los comienzos de la epidemia
colapsó el sistema privado de emergencias. Luego,
los hospitales de Capital y Conurbano vieron superadas su
capacidad de atención.
En algunos hospitales interzonales generales de agudos de
la Pcia. de Bs. As. se registraban más de 300 turnos
de pediatría por día. El colapso se extendió
a los sistemas municipales.
Se hizo público en estos días que no podían
ser ocupadas camas hospitalarias, en la emergencia, por
falta de colchones o de sábanas.
Recién a fines de junio se comenzó a analizar
la ampliación de la capacidad de diagnóstico.
A partir del 1° de julio se descentralizarían
los análisis que se realizan en el Malbrán
y se pondría en funciones a 19 laboratorios en diferentes
provincias para obtener con mayor velocidad los datos.
Es decir: falta de insumos, capacidad de internación
insuficiente y profesionales y técnicos de la salud.
Su causa previa: la falta de un plan de acción ante
emergencias y de un sistema de promoción de la salud
y prevención y curación de la enfermedad,
con las estructuras y el personal necesarios. Además
todavía no se alcanzó el pico de la enfermedad
y confluyen la gripe estacional y las infecciones respiratorias
bajas, propias de la época.
Los profesionales no sobran.
Desde hace algunas décadas, publicistas
televisivos, funcionarios de áreas de ciencias de
la salud y la educación (ayudados a veces por algunos
dirigentes profesionales), insistieron en que sobraban profesionales
de la salud. Se habló machaconamente de la “plétora
profesional”.
Se establecieron cursos de ingresos en las facultades de
ciencias de la salud, fundamentados primero en la necesidad
de mayor exigencia a los estudiantes. Pero pronto el argumento
fue modificado: se dijo que era necesario limitar el ingreso
adaptándolo al escaso número de docentes y
presupuesto universitario.
Es decir, en lugar de aumentar el presupuesto y el número
de docentes, se “ajustó” el número
de estudiantes.
En lugar de agrandar el zapato se intentó achicar
el pie. Inclusive se llegó a afirmar que debían
utilizarse los sistemas de mejoramiento de la calidad para
excluir del sistema a instituciones de salud del Estado,
y la revalidación de títulos para excluir
profesionales.
Los resultados son los que vemos.
No alcanza el número de profesionales ante la menor
emergencia. Se ha llegado al extremo de la falta de insumos
básicos. Inclusive las estadísticas de salud
y enfermedad son “borrosas”. Hasta el número
de chagásicos de Argentina es una estimación,
resultado de la proyección de los datos masculinos
de la última conscripción (1994) y extrapolado
a hombres y mujeres, 15 años después.
Algunas cifras
Se sostiene que hay en nuestro país
unos 116.000 médicos. Si imaginamos un sistema sanitario
basado en la Estrategia de Atención Primaria de Salud
postulada por la OMS , y si la cifra de médicos aceptable
fuera de 1 cada 1.000 habitantes (unas 250 familias), para
una población de 40 millones de habitantes harían
falta 40.000 médicos, sólo en el primer nivel
de atención.
Pero la relación de 1 a 1.000, debe contemplar las
horas de dedicación de ese médico de familia
(para el seguimiento y búsqueda preventiva del paciente),
que no podría ser superior a 8 horas diarias. Lo
anterior exige, para ese primer nivel de atención
de promoción de la salud y prevención y curación
de la enfermedad, un mínimo de dos médicos
(en dos turnos) cada mil habitantes; o sea: no menos de
80.000 médicos. Si a esto agregamos la necesidad
de mantener servicios las 24 horas (eliminando los sistemas
de profesionales que cumplen 24 horas de labor corridas
lo que, se ha demostrado, afecta la salud de los mismos
y la calidad de sus servicios), más la necesidad
de cubrir los otros niveles de atención con sus respectivos
especialistas, es claro que el número de médicos
es insuficiente, y no excesivo, como se plantea. Hasta sería
necesario duplicar su número.
Como muestra de la situación baste un dato: con 350
turnos de pediatría por día en un hospital
del conurbano bonaerense, si en ese hospital hubiera 10
pediatras trabajando en forma simultánea, deberían
atender 35 niños por turno. A veinte minutos por
niño, son 12 horas de labor.
Hay lugares donde los pacientes sacan turno a las dos de
la madrugada y son atendidos por escasos minutos, a las
doce del mediodía.
Hace unos años se hablaba del exceso de farmacéuticos.
Sin embargo, hay en Argentina unos 6.000 centros públicos
de atención primaria de salud que carecen de esos
profesionales.
Y son escasos y sobreexigidos, o con designaciones precarias
en hospitales de la Pcia. de Bs. As. ¿Sobran o faltan?.
En la provincia de Buenos Aires, no se cubren los cargos
de profesionales de la salud, e inclusive se eliminan cargos
cuando se jubila alguno.
Muchos trabajan con la forma de becas, forma eufemística
de llamar al trabajo profesional en negro, en el sector
estatal.
Como se ve, el Estado, que debiera ser el primer empleador
en salud, es el primer incumplidor de la ley que obliga
a la existencia de profesionales en distintas tareas.
La necesidad de desarrollar un sistema integral de salud
que satisfaga las necesidades de la población, está
íntimamente ligada a la formación de recursos
humanos del mismo. Es imposible, si no se define para qué
se lo quiere, diseñar el perfil del profesional y
técnico a formar, y mucho menos su número.
Produce desconcierto asistir a la discusión de planes
de estudio en facultades de ciencias de la salud, donde
jamás se considera el proyecto de sistema de salud
en el cual ese profesional debiera insertarse, y las necesidades
de la población.
Desde ya, la composición de la matrícula universitaria
depende de otros factores. Para una Argentina exportadora
de productos primarios y sin industria nacional, sobran
no sólo médicos, sino también ingenieros,
arquitectos, biólogos marinos, geólogos, bioquímicos
especialistas en industria alimentaria, epidemiólogos,
etc.
Presupuesto sanitario y cargos suficientes
Como dijimos en el hoy Nº 1272, el actual
sistema de salud es un mal sistema de curación de
la enfermedad, que ni siquiera cumple con ese objetivo limitado.
Sus víctimas son el pueblo que lo necesita y los
trabajadores de la salud que trabajan en él, tanto
en el ámbito público como privado.
También en este ámbito, el pueblo está
pagando la crisis en la forma de imposibilidad de acceso
a la atención necesaria. Los trabajadores de la salud,
por su parte, pagan la crisis en la forma de salarios u
honorarios exiguos, y condiciones de trabajo extenuantes
y riesgosas..
Las víctimas deben tomar en sus manos, en forma conjunta,
la defensa de sus derechos cercenados.
Por Leonardo Coscia
Bronquiolitis: cómo prevenirla y tratarla
La bronquiolitis es una enfermedad
común del tracto respiratorio, provocada por una
infección que afecta las diminutas vías respiratorias,
denominadas “bronquiolos”, que llevan a los
pulmones. A medida que estas vías respiratorias se
inflaman, se hinchan y se llenan de mucosidad, por lo que
resulta difícil respirar.
En los últimos días, con la
irrupción de los primeros fríos del año,
el ministerio de Salud bonaerense dio la alarma: en pocos
días más estaríamos frente a un renovado
brote de bronquiolitis, la más común de las
Enfermedades Respiratorias Agudas Bajas (IRAB) que llegan
con el frío.
"Ya aparecieron los primeros casos de esta enfermedad
que se repite año a año y cada 3 o 4 se producen
picos de más intensidad; por ahora no sabemos cómo
se va a manifestar este año", señaló
Manuel Rocca Rivarola, jefe del Servicio de Pediatría
y jefe del Departamento Materno Infantil del Hospital Universitario
Austral.
El especialista destacó que "la bronquiolitis
afecta a niños hasta el año de edad, especialmente
severa en menores de 3 meses" y aseguró que
"es más frecuente en mayo, junio y julio, cuando
aparece el frío".
La bronquiolitis está causada en el 80 por ciento
de los casos por el virus sincicial respiratorio y se caracteriza
por empezar como un resfrío común, con secreción
y congestión nasal, tos y eventualmente fiebre los
primeros 2 y 3 días.
"Luego, el virus progresa y comienza a irritar las
vías respiratorias bajas, dificultando la respiración.
Los síntomas típicos de dificultad respiratoria
son la respiración acelerada (taquipnea), el mayor
esfuerzo respiratorio o retracción costal (hundimiento
de los espacios entre las costillas), irritabilidad con
posterior dificultad para alimentarse y para dormir",
expresó Rocca Rivarola.
El profesional comentó que el cuadro dura alrededor
de 10 días, pero es en el cuarto a quinto día
donde se presenta su máxima intensidad, que se mide
según el grado de dificultad para respirar que tiene
el niño.
"Es más peligroso y el impacto es mucho mayor
en los menores de 3 meses", ya que en niños
muy pequeños una bronquiolitis viral puede provocar
episodios de apneas o pausas respiratorias más prolongadas,
destaca el médico. No existe vacuna para la bronquiolitis
y el tratamiento es de soporte, con lo cual la prevención
es fundamental.
La higiene, la lactancia y las vacunas,
entre las medidas de protección
Lavarse las manos, promover la lactancia
materna, evitar el hacinamiento y el humo del cigarrillo,
y consultar al médico ante tos, irritabilidad, rechazo
de la alimentación, fiebre y dificultad respiratoria
son algunas de las recomendaciones básicas que enfatizó
Rocca Rivarola.
“La prevención comienza incluso antes de nacer,
controlando el embarazo desde el primer trimestre para prevenir
la prematurez y el bajo peso al nacer, situaciones que agravan
los casos de bronquiolitis”, añadió
el pediatra.
Para ciertos grupos de alto riesgo –prematuros, lactantes
desnutridos, con cardiopatías o enfermedad pulmonar
congénita–, existen además inyecciones
mensuales de anticuerpos (Inmunoglobulina anti VSR palivizumab)
que ofrecen una protección parcial contra la bronquiolitis
durante el primer año de vida.
Si, a pesar de las medidas de prevención, la enfermedad
se contrae, existen tratamientos de soporte basados en la
oxigenación, la alimentación y el confort
general del niño.
“En caso de que no se requiera internación,
si es un bebé el afectado se aconseja mantener la
lactancia en la medida de lo posible, administrándola
muy cuidadosamente para disminuir el riesgo de aspiración
debido al mayor número de respiraciones por minuto
del bebé. Podrán emplearse ante episodios
febriles, antitérmicos en niños mayores”,
afirmó el médico.
En todos los casos, el pediatra recomienda hidratar al niño
y mantener las fosas nasales limpias de secreciones para
conservar libre el paso del aire. A veces, cuando la dificultad
de respirar se acentúa, se interna al niño
para un mayor control y monitoreo de sus signos vitales,
aporte de oxígeno, aspiración de secreciones
y, en caso de buena respuesta al bronquidilatador, se administra
salbutamol en nebulización, o aerosoles presurizados.
“En ningún caso se recomienda el uso de jarabes
para la tos o descongestivos nasales para el tratamiento
de la bronquiolitis y actualmente está discutido
el uso de corticoides por vía oral”, concluyó
el pediatra del Hospital Austral.
Mediación, un
recurso contra la litigiosidad indebida
En oportunidades nos servimos de la difusión que
nos permite el periódico de LA MUTUAL, para proponer
sino soluciones, paliativos para dar cierta certeza al riesgo
económico de las acciones por malapraxis y desalentar
las aventuras judiciales.
En el primer supuesto nuestro trabajo fué titulado
"Medios para dar certeza al riesgo de la malapraxis"
(APM. Anuario 2008, Edición II Aniversario), en el
que proponíamos entre otros medios la "Pericia
anticipada", en el que desarrollamos los fundamentos,
que en nuestro criterio permiten establecer, a priori de
cualquier tratamiento, un acuerdo con el paciente o familiares,
para que en el supuesto que se considere con derecho a demandar
por responsabilidad civil, originada en el acto médico
asistencial, previamente se someta la cuestión a
una pericia anticipada no vinculante, realizada por un profesional
especializado en la materia, que designe un Juez o el Colegio
Médico de Distrito en la Provincia de Buenos Aires,
según lo que se haya pactado, con lo cual decíamos,
se tendrá de antemano una opinión, que desalentará
indudablemente cualquier aventura , propiciando a los sujetos,
para desistir, conciliar o ajustar la demanda a montos racionales.
En un artículo publicado en Setiembre 2006, en el
ejemplar l del año l de APM, el tema fue "Litigar
sin Gastos, un beneficio justo, con consecuencias injustas"
, en el que decíamos que al amparo de la garantía
que el Estado nacional, las Provincias y Tratados Internacionales
con jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22 C.N.)
otorgan a las personas para acceder a la jurisdicción
aunque carezca de recursos, se originan demandas temerarias,
que en muchos casos constituyen verdaderas aventuras judiciales,
en las que prima la desmesura en los montos, que en oportunidades,
ante el impacto económico que puede significarle
al demandado, que lo tendrá que afrontar aunque gane
el pleito, termina por conciliar o transar en algún
importre que lo libere de mayores erogaciones. En nuestro
criterio, la ecuación no tiene un ápice de
justa ni de igualitaria y nos parece que contradice derechos
constitucionales como el de propiedad, cuando alguien debe
pagar además de lo insumido para su defensa, ante
una demanda improcedente, también por la prueba producida
por el contrario vencido, autor gracioso de tan inicuo evento.
Esa exacción, que puede ser de importante envergadura,
se ve atizada, por la facilidad con que en muchos casos
se otorga inmerecidamente el beneficio y con la propensión
del beneficiado, a exceder en la utilización de la
prueba pericial de distintas especialidades, que a la postre
y según las jurisdicciones, serán soportadas
total o parcialmente por el accionado y en base generalmente
a un excesivo monto de la demanda, aún cuando no
se haga lugar a la misma. Para evitar esa iniquidad propusimos,
encauzar en debida forma el beneficio, poniendo límite
económico al reclamo, que intervengan peritos oficiales
y que la representación del demandante la ejerza
un defensor oficial, lo que tiene racionalidad y razonabilidad
con la falta de recursos invocada.
Tratando de aventar la litigiosidad en general, pero fundamentalmente
la indebida, nos ocupamos en otra entrega publicada en APM
número 8 del año l, julio 2007 , de "MEDIACION:
Un aporte para la Malapraxis". Ponderamos el procedimiento
en cuanto permite o da la oportunidad para resolver los
conflictos, sin cargar a la infraestructura judicial, aportando
asimismo a la pacificación social. Analizamos en
esa oportunidad, con crítica favorable, un proyecto
destinado a los conflictos por daños padecidos como
consecuencia de un acto médico asistencial, sometidos
obligatoriamente a una mediación especializada, previa
a la interposición de cualquier demanda. Decíamos
entonces que si el proyecto era convertido en ley, seguramente
se produciría una marcada disminución de demandas
indebidas, se ganaría en racionalidad y razonabilidad,
disminuyendo los efectos perniciosos que generan la amenaza
y el sometimiento a reclamos injustificados o exorbitantes,
con lo que sin duda se beneficiarían las partes y
reduciría ostensiblemente el impacto económico
que la litigiosidad en la materia, provocan a todo el sistema
para la atención de la salud, sea dependiente de
la Seguridad Social, público o privado.
Frente a esos antecedentes, nos ocupa hoy el propósito
de buscar la optimización de los procesos de mediación
existentes en la Nación y en algunas Provincias,
centrándonos en especial, en la reciente ley 13.951
dictada en la de Buenos Aires, que comenzará a funcionar
dentro de los 360 días a partir de la promulgación.
El proceso es obligatorio, previo a todo juicio, con algunas
justiicadas exclusiones, entre las que se incluyen las causas
contra los Estados nacional, provincial y municipales o
entes descentralizados. Interviene un mediador con título
de abogado y tres años de ejercicio profesional.
Sin declinar de nuestra visión favorable, a todo
procedimiento que tienda a disminuir y racionalizar los
conflictos litigiosos, consideramos que, cuando no es especializado
en la materia que se debate, si bien no es superfluo, por
cuanto promueve el acercamiento de las partes, con antelación
a incoar la demanda, carece de los elementos científicos
y técnicos para objetivamente sino convencer, informar
a las partes sobre el terreno en el que están pisando.
Si hubo o no daño con el nexo de causalidad exigible,
si se trata de una consecuencia inevitable inherente al
riesgo provocado por la patología o por el estado
y los antecedentes del paciente y del caso, si hubo circunstancias
de inimputabilidad, cuál puede ser la cuantía
indemnizatoria y así despejar las dudas e interrogantes
de los sujetos y aún de sus letrados.
Afortunadamente para nuestro enfoque, la nueva ley de la
Provincia de Buenos Aires, admite en su art. 3º que
"en forma previa a la instancia de Mediación
Obligatoria, las partes podrán someter sus conflictos
a una Mediación Voluntaria", que seguidamente
trata en los arts. 36 a 38, estableciendo que se respetarán
los principios de la Mediación establecidos en la
Ley y lo más importante en su art. 37 determina que
en estos procesos voluntarios el Mediador debe "a)
Poseer título universitrio de grado", matriculados
y con 3 años de ejercicio profesional, además
por el inc. b) "Haber aprobado el Plan de Estudios
establecido por la Autoridad de Aplicación ..."
Es decir que todo profesional universitario, cumpliendo
los requisitos exigidos, `puede actuar de mediador en los
procesos voluntarios.
Y según el art. 38 " Se faculta a Los Colegios
Profesionales que cumplimenten los requisitos que determine
la reglamentación a sustanciar esta instancia voluntaria".
En función de los argumentos legales y doctrinarios
desarrollados en los tres trabajos mencionados anteriormente,
consideramos que será factible, que el prestador
de servicios médico asistenciales convenga, previo
a cualquier tratamiento con el paciente o sus familiares,
cuando corresponda, que en el caso de reclamo por imputación
de responsabilidad civil, originada en el acto médico
asistencial que los vincula, previo a la Mediación
Obligatoria, se someterán a la Voluntaria, con un
profesional del arte de curar, de ser posible especializado
en las prácticas clínicas o quirúrgicas,
a las que se asignan las causas del perjuicio que se denuncia,
solicitando su designación a la Autoridad de Aplicación
o de existir consenso, al Colegio Médico del Distrito
de la jurisdicción en la que se produjo la intervención,
de estar habilitado a ese efecto.
Para ello obviamente será necesario, que profesionales
del arte de curar se habiliten y registren. Lo mismo seguramente
podrá ocurrir con otras profesiones universitarias.
Cabe destacar que en nuestro criterio, nada obsta a que
en la jurisdicción nacional y en otras Provincias,
esté o no vigente el Proceso de Mediación,
se realice un convenio similar al tenor expuesto, siempre
que su realización no coarte el derecho a la instancia
judicial, para el supuesto de no arribar a un acuerdo, que
su realización no exceda de un plazo razonable y
que se contemplen monto y cargo de las erogaciones que origine
el procedimiento.
No dejamos de considerar que el paciente o su representante,
cuando sea un incapacitado, puede admitir o no el proceso
de Mediación Voluntaria y el prestador del servicio,
profesional del arte de curar o el estalecimiento, obrar
en consecuencia aceptando también o no interveniren
el tratamiento, salvo obviamente los casos de urgencia o
emergencia, el los que el rechazo del paciente, podría
hacerlos incurrir en abandono de persona.
Dr. Ernesto Badi.
Abogado –
Asesor de FECLIBA y Secretario de La Mutual.
Fallas en la organización
asistencial y la responsabilidad sanatorial.
En la actualidad, y ya desde
hace algún tiempo, la prestación de servicios
de salud involucra generalmente a una multiplicidad de sujetos
que asumen prestaciones de diverso objeto y alcance, lo
cual frecuentemente dificulta la labor de determinar la
naturaleza y extensión de la responsabilidad que
a cada uno puede caberle frente a un paciente que ha sufrido
un daño en su salud como consecuencia de algún
error.
Escapa a las posibilidades de este trabajo
profundizar sobre el particular, y hacer una evaluación
crítica de las diversas doctrinas que se han expuesto
en relación a la responsabilidad de los médicos,
las clínicas y sanatorios, las empresas de medicina
pre paga, las obras sociales, las gerenciadoras o administradoras
de convenios prestacionales, etc.
Pero al menos sí quiero referirme en esta ocasión
a un aspecto particular: la relación médico/institución
– paciente, y las responsabilidades que pueden emerger
de la misma.
En la actualidad ya no se habla de relación médico-paciente,
sino que la misma generalmente involucra también
al establecimiento asistencial que presta servicios de salud,
y al cual el paciente tiene en miras a la hora de requerir
la atención o cuidado de su salud.
De allí que desde el análisis jurídico
de esa relación, sobretodo cuando media internación
del paciente, claramente se sostenga que “el paciente
concluye con la clínica un ´contrato hospitalario
ampliado´ escindible al menos en tres contratos que
lo componen necesariamente: un contrato de hotelería,
un contrato de seguridad o cuidado y un contrato de atención
médica. El sanatorio o empresa de salud celebra un
atípico y complejo contrato de “clínica
o de hospitalización” con el paciente, dentro
del que cabe abarcar la prestación de distintas especies
de servicios, según la concreta modalidad que se
haya convenido, incluyendo, en todo caso, servicios denominados
extramédicos –que nada tienen que ver, directa
o indirectamente, con la medicina, como son los relativos
al hospedaje y alojamiento-, junto con los llamados asistenciales
o paramédicos (por ej., la administración
de los fármacos prescriptos, la vigilancia y seguridad
del paciente, etc., que, normalmente, no son realizados
de manera personal por los facultativos y si por otros profesionales
sanitarios), pudiendo comprenderse, además, actuaciones
estrictamente médicas o no, en atención a
si el paciente contrata también con la propia clínica
tales actos médicos a realizar por los facultativos
que dependan profesionalmente es esta última o, por
el contrario, ha optado por escoger libremente a un médico
ajeno a la clínica en cuestión” (TRATADO
DE RESPONSABILIDAD MEDICA, Responsabilidad civil, penal
y hospitalaria. Bajo la dirección del Dr. Marcelo
J. LOPEZ MEZA. Editorial UBIJUS, primera edición,
mayo 2007, página 231).
Ocurre que habitualmente el paciente concurre a una determinada
institución para que se le brinde atención
médica, y esa clínica, sanatorio, u hospital,
se vale de los profesionales que allí atienden para
cumplir con la prestación médica comprometida.
De allí que en materia de responsabilidad médica
exista una regla general: la responsabilidad del médico
acarrea la de la clínica o sanatorio donde la atención
se llevó a cabo. Y ello es así puesto que
la doctrina y el criterio judicial ampliamente instalado
no demanda de la institución solo un accionar diligente
en aras a reunir profesionales idóneos para la atención
de sus pacientes, sino también que también
le impone un deber tácito de seguridad respecto del
accionar galénico.
Probada entonces la culpa del profesional actuante, emerge
la responsabilidad de la institución, sea cual fuere
la tesis que se adopte para su fundamentación (figura
de la estipulación a favor de terceros prevista en
el art. 504 del código civil, o bien aquella basada
en la estructura del vínculo obligacional). Por el
contrario, si no media culpa en el médico interviniente,
no cabe responsabilizar al establecimiento asistencial con
base en su "obligación de seguridad", porque
la existencia de aquélla (la culpa del médico)
es la demostración de la violación de ese
deber de seguridad. (Conf.: Reparación de Daños
por mala praxis médica, de Felix Trigo Represas,
Edit. Hammurabi, pag. 360, año 1995; Ricardo E. Lorenzetti,
La Empresa Médica, año 1998, Edit Rubinzal
– Culzoni, pag. 347, y Alberto Bueres en Responsabilidad
civil de los médicos, tercera edición renovada,
febrero de 2006, edit. Hammurabi, pag. 313).
Sin embargo, esa regla general a la que he hecho referencia,
como tal, admite situaciones de excepción. Excepciones
que responden precisamente a aquella diversa génesis
que puede tener cada concertación mediante la cual
se comprometa cuidado y atención de la salud.
Ya me he ocupado en un anterior trabajo publicado en el
ejemplar número 4 de este periódico, de una
excepción importante a aquella regla, cual es aquella
en la que si bien está comprometida la responsabilidad
del o los médicos actuantes, no ocurre lo propio
con la persona física o jurídica que explota
o resulta titular del establecimiento médico asistencial.
Ello se da principalmente, y así lo ha dispuesto
reconocida jurisprudencia, cuando el establecimiento asistencial
sólo se obliga a brindar las prestaciones propias
del contrato de internación, siendo a cargo de un
médico externo, o que actúa como tal, o de
un Servicio de tercero, las prestaciones propias de la atención
médica asumida para con el paciente.
Así las cosas, si el daño a la salud tuvo
su única y directa relación de causalidad
un obrar negligente, imperito o imprudente del profesional,
y este último resulta ajeno a la institución
médica que no comprometió asistencia médica,
sino los ya referidos servicios paramédicos y extra
médicos, pues entonces la clínica debiera
estar exenta de responsabilidad, pues mal puede endilgársele
un deber tácito de seguridad respecto de una prestación
a la que no se obligó, respecto de un acuerdo del
que no participó, pues una esfera contractual es
la que involucra al médico (y eventualmente la obra
social o empresa de medicina pre paga) con el paciente,
y que tuvo por objeto su atención médica,
y otra muy distinta la convención en virtud de la
cual el sanatorio solo compromete la infraestructura necesaria
para que el paciente pueda ser intervenido y hospitalizado
durante el tiempo que demande su recuperación.
Ahora bien, correlativamente puede plantearse una situación
inversa, es decir, aquella en la que la clínica pueda
verse obligada a responder sin que medie culpa de algún
profesional, o bien sin que sea posible precisar o discernir
cuál o cuáles de los profesionales que participaron
de la atención del paciente puedo haber cometido
un error inexcusable que empeoró o daño la
salud del paciente.
Cierta doctrina prefiere hablar de culpa institucional (en
lo que la Dra. Kemelmajer de Carlucci ha calificado como
una “licencia de lenguaje”), y otros, como nuestro
actual presidente de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Ricardo
Lorenzetti, de responsabilidad sanatorial por el hecho de
la empresa (hecho propio) que puede producir daños
a la salud por su defectuosa organización, por falta
de servicios adecuados, por las cosas que utiliza, o por
incumplimiento como proveedor de servicios de consumo (La
empresa médica, ob. cit, pág. 326/327).
Excede también la extensión posible de este
trabajo teorizar sobre el particular, alcanzando con al
menos dejar en claro que las clínicas, y sus directores
médicos, deben reparar cada vez en necesidad de coordinar
adecuada y eficazmente los recursos materiales y humanos
(médicos, paramédicos y administrativos) de
los que se vale para su funcionamiento, propendiendo al
razonable cumplimiento de las obligaciones que como organización
medico asistencial asumen desde el momento mismo en que
abren sus puertas a la comunidad, desde el instante en que
celebran contratos con la seguridad social o la medicina
pre paga, y en virtud de los cuales comprometen la prestación
de servicios de salud.
En relación a ello, este trabajo adolecería
de importancia práctica, sobretodo para el profesional
de la salud, si no dedicara su parte final a, al menos,
enunciar cuáles son los mas comunes o frecuentes
factores de riesgo, falencias, y errores que se presentan
o en los que se incurre en la adecuada prestación
de esos servicios, lo que no siempre dará lugar a
una condena, pero sí someterá mayormente al
establecimiento a un conflicto en su relación con
el paciente, lo que ya de por sí debe intentar evitarse,
por los efectos perniciosos, económicos y de diversa
índole, que ello acarrea para la institución.
Veamos:
1. Negativa infundada de atención
médica.
2. Externaciones sin alta médica.
3. Retrasos en el traslado de pacientes, imputables a la
clínica.
4. Omisión de registro, o registros inadecuados,
de demoras atribuibles a terceros.
5. Complicaciones o eventos adversos producidos durante
el traslado de pacientes.
6. Ausencia de Servicio de Guardia Activa.
7. Retraso en la atención de los pacientes en las
salas de emergencia.
8. Ausencia de aparatología específica que
demora la realización de estudios de emergencia (según
categorización).
9. Faltas o fallas en quirófano, en la aparatología,
o en los insumos médicos.
10. Vicio o defecto de las cosas (plancha del electrotrobisturí,
barandas, camillas, etc).-
11. Omisiones graves en la supervisión de diagnósticos
y tratamientos de pacientes internados.
12. Omisiones de la dirección médica, y no
solo del medico tratante, en el cumplimiento del deber de
información al paciente.
13. Falta de procedimientos comunes para la “administración”
y custodia de las llamadas historia clínica de internación
e historia clínica de atención ambulatoria.
Se agrega que repetidas veces existen discordancias entre
unos y otros registros.
14. Atenciones por guardia en las que no se registran estudios
realizados y tratamiento indicado, evolución, pautas
de alarma, destino del paciente, eventual derivación
o indicación de control por consultorios. Muchas
instituciones no han reemplazado aun el inadmisible y riesgoso
mecanismo de registración en un par de renglones
del Libro de Guardias.
15. Omisiones de registro del incumplimiento del paciente
de presentarse a nuevo control, o de realizarse algún
estudio solicitado.
16. Retrasos en canalizar y materializar interconsultas
médicas o la realización de estudios diagnósticos
que requieren la salida del paciente internado a otro centro.
17. Demora en indicar la derivación a otro nosocomio.
18. Descuido o desatención frente a retrasos en la
autorización administrativa de estudios, prácticas,
derivaciones o traslados.
19. Falta de agilización entre la indicación
médica de un tratamiento o el pedido de cierto material,
y la autorización de la entrega del mismo por auditoria.
20. Errores del personal de enfermería.
21. Falta de personal de enfermería en las salas
generales.
22. Incumplimiento de normas de seguridad del paciente (quemaduras,
caídas, etc).
23. Incumplimiento a elementales recomendaciones en materia
de desinfección de quirófano, asepsia y antisepsia
de material quirúrgico, prevención y control
de infecciones, etc.
24. Omisión de verificar especialidades de los médicos.
25. Staff de médicos residentes sin supervisión
de médico de planta.
Como se advierte, no todos los supuestos
enunciados constituyen errores imputables a la institución,
o hechos que irremediablemente acarrean una responsabilidad
civil, pero en cualquier caso sí se trata de irregularidades,
falencias o situaciones anómalas que de por sí
constituyen factores de riesgo o pautas de alarma que toda
organización médica debe atender en por de
minimizar sus riesgos médico legales, evitar reclamos,
u optimizar las posibilidades de una adecuada y eficaz defensa
en caso de que este último se produzca.
En definitiva, la prestación de servicios de salud
exige mucho mas que una “yuxtaposición”
de médicos y auxiliares, de insumos y tecnología
médica, supone una coordinación eficaz de
todos los recursos humanos y materiales al servicio de su
principal destinatario, el paciente, cuya labilidad en muchas
ocasiones no admite conductas displicentes.
A su vez la propia institución, por su prestigio
y su patrimonio, no puede permitirse para sí no contar
con adecuados procedimientos y estándares de calidad
que le permitan, no solo brindar buena medicina, sino también
minimizar e identificar prematuramente eventos adversos
que inexorablemente se producen en el desarrollo de su actividad,
los cuales requieren de un inmediato y eficaz tratamiento
interdisciplinario.
Rafael Acevedo.
Abogado – Gerente Legal y Técnico de la Mutual
Argentina Salud y Responsabilidad Profesional -La Mutual-.
Mail: acevedor@caes.com.ar
Mentiras y verdades de la
gripe porcina
El montaje mediático
terrorista
Por Víctor Ego Ducrot
- Corporaciones agropecuarias, bancos, gobiernos, organismos
internacionales y medios de comunicación. Todos en
el negocio de la epidemia.
Con la irrupción de
la epidemia de fiebre porcina en México, la sociedad
global, pero en forma especial sus sectores empobrecidos
y dependientes, pasó a ser víctima de un múltiple
ataque. Contra ella se dirigen no sólo la enfermedad
y sus eventuales consecuencias devastadoras, sino también
los intereses de los gigantes transnacionales de la explotación
agropecuaria, la banca y los laboratorios, y sus socios
funcionales, los consorcios mediáticos corporativizados.
Por supuesto, en esa red también juegan un papel
destacado muchos gobiernos y organismos internacionales
como la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El jueves 30 de abril, un canal de la TV por cable de Argentina
(C5N) difundió datos que volverían a mencionarse
en las horas siguientes: la inmensa mayoría de los
casos que a nivel global fueron identificados como afecciones
de fiebre porcina no estarían confirmados como tales
y el número de victimas fatales por ese mal –también
a escala mundial- no habría superado los 12.
Los periodistas del programa fundaban sus afirmaciones en
diversas fuentes internacionales y cruzaron miradas de asombro.
Un funcionario del área salud de la provincia de
Buenos Aires -la más poblada de este país-
no confirmaba ni desmentía los datos. Luego esos
mismos periodistas comentaron (y se preguntaron) entonces
todo lo que se viene afirmando desde los medios de comunicación
podría ser inexacto y por consiguiente carecer de
credibilidad, cómo puede ser que suceda algo así.
Interesante reacción si no fuese que la respuesta
y la responsabilidad justamente corresponden a quienes se
asombran y lanzan la pregunta.
Es evidente que la conducta de ese canal argentino -y lo
mismo podría decirse de todas la cadenas concentradas
de la TV global- están abocadas, desde hace días,
a una actitud de machaque constante, construyendo así
a una suerte de escenario más destinado a la creación
de terror que al establecimiento de un programa de comunicación
orientado a la movilización social preventiva.
A principios de la semana pasada, altos funcionarios de
la OMS, con impronta gestual de tragedia, desde sus poltronas
anunciaban que la pandemia entraba en altera fase cinco
de las seis previstas. Pese a ello, horas después,
la Unión Europea (UE) informaba que no suspendía
sus vuelos hacia México, medida que había
sido adoptada como mayores o menores niveles de intensidad
en varios países.
En forma casi simultánea, los medios de comunicación
informaron que la gripe porcina no se llama gripe porcina
sino influenza tipo A, una decisión que, más
allá de las precisiones del lenguaje técnico
científico, encierra interesantes connotaciones semánticas:
se extirpan los sentidos que apuntan a la producción
pecuaria de cerdos y quizá también aquellos
que comenzaron a circular bajo la denominación gripe
de América del Norte.
Después, sobre el último fin de semana, la
OMS relativizó sus dichos anteriores. Reconoció
que habían muerto 17 personas y que miles de casos
aun no estaban confirmados como tales.
Interesante resulta subrayar lo que afirmó el 2 de
mayo la revista electrónica Rebelion: la OMS declaró
la pandemia en nivel cinco de un total de seis, pero sin
embargo no se declara la verdadera pandemia que amenaza
a los pobres del planeta:
Cada minuto muere un niño
por SIDA
Cada 5 minutos muere un niño
por falta de atención médica
Cada 8 segundos muere un
niño por agua contaminada
Cada 3 segundos muere un
niño por hambre y desnutrición
Cada segundo muere un bebé
recién nacido por falta de atención médica;
y de los sobrevivientes: dos millones de niños mueren
por problemas neonatales, 1,6 millones por diarreas y 1,4
millones por neumonías, lo que significa que cada
año 11 millones de jóvenes mueren antes de
la pubertad
Cada minuto muere una mujer
embarazada por falta de atención médica; y
cada año 530 mil mujeres embarazadas mueren por desnutrición.
Cada año hay 133 millones
de nuevos nacimientos en el mundo, de los cuales 14 millones
son nacimientos prematuros, 4 millones con malformaciones
congénitas y 13 millones mueren por falta de incubadora.
100 millones de niños
son explotados en la prostitución infantil
El 32 por ciento de las niñas
menores de 15 años son embarazadas, de cuyos nacimientos
el 55 por ciento surgen los futuros delincuentes de la sociedad
177 millones de niños
sufren retraso en su crecimiento por desnutrición
y 2 de cada 7 niños sufren retardo mental por desnutrición
El 80 por ciento de toda
la sangre para las transfusiones que se comercializan en
el planeta son vendidas por los pobres a 10 centavos de
dólar el litro
Anualmente se realizan 200
mil trasplantes de riñón, 100 mil de corazón,
1 millón de corneas, 300 mil médulas, 5 mil
hígados, 2 millones de piel y 100 mil de pulmones;
cuyos órganos en un 90 % provienes de los países
pobres, donde el imperio económico instala hospitales
"gratuitos" para extraerlos de los pobres los
órganos que demandan las clínicas privadas
del planeta
El 70 por ciento de los órganos
trasplantados a los niños ricos del mundo les fueron
extraídos a los niños pobres que son secuestrados
en Brasil, Nigeria y México
Es lícito entonces que los no expertos, es decir
más del 99,9 por ciento de la población mundial,
la misma que estaría expuesta al contagio de fiebre
porcina, se pregunte…
¿Qué está
sucediendo? Algunos colegas, como es el caso Mike Davis,
pueden ayudarnos a encontrar respuestas. En el artículo
La gripe porcina y el monstruoso poder de la gran industria
pecuaria, publicado la semana pasada en SinPermiso (www.sinpermiso.info)
dice que la gripe porcina mexicana, una quimera genética
probablemente concebida en el cieno fecal de una gorrinera
industrial, amenaza súbitamente con una fiebre al
mundo entero. Los brotes en la América del Norte
revelan una infección que está viajando ya
a mayor velocidad de la que viajó con la última
cepa pandémica oficial, la gripe de Hong Kong en
1968.
Davis es autor del libro El monstruo llama a nuestra puerta
(Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006). En ese trabajo
alertó sobre el peligro de una gripe aviar pandémica
de alcance mundial. Ahora, en el artículo que estamos
citando explica cómo la gran industria pecuaria globalizada
sentó las bases para el brote de gripe porcina en
México.
Desde las primeras muertes por H5N1 en 1997, en Hong Kong,
la OMS, con el apoyo de la mayoría de administraciones
nacionales de sanidad, ha promovido una estrategia centrada
en la identificación y el aislamiento de una cepa
pandémica en su radio local de brote, seguidos de
una masiva administración de antivirales y -si disponibles-
vacunas a la población.
Una legión de escépticos ha criticado ese
enfoque de contrainsurgencia viral (…). Pero el mito
de una intervención audaz, preventiva (y barata)
contra la gripe aviar ha resultado valiosísimo para
la causa de los países ricos que, como los Estados
Unidos y el Reino Unido, prefieren invertir en sus propias
líneas Maginot biológicas, antes que incrementar
drásticamente la ayuda a los frentes epidémicos
avanzados de ultramar. Tampoco ha tenido precio este mito
para las grandes transnacionales farmacéuticas, enfrentadas
en una guerra sin cuartel con las exigencias de los países
en vía de desarrollo empeñados en exigir la
producción pública de antivíricos genéricos
clave como el Tamiflu patentado por Roche (…).
Tal vez no sea sorprendente que México carezca tanto
de capacidad como de voluntad política para gestionar
enfermedades avícolas y ganaderas, pero ocurre que
la situación apenas es mejor al norte de la frontera
(Estados Unidos) en donde la vigilancia se deshace en un
desdichado mosaico de jurisdicciones estatales y las grandes
empresas pecuarias se enfrentan a las regulaciones sanitarias
con el mismo desprecio con que suelen tratar a los trabajadores
y a los animales. (…).
Lo paradójico de esta gripe porcina es que, aun si
totalmente inesperada, había sido ya pronosticada
con gran precisión. Hace seis años, la revista
Science consagró un artículo importante a
poner en evidencia que, "tras años de estabilidad,
el virus de la gripe porcina de la América del Norte
ha dado un salto evolutivo vertiginoso"(…).
Los investigadores entrevistados por Science (…) urgían
a la creación de un sistema oficial de vigilancia
para la gripe porcina: admonición, huelga decirlo,
a la que prestó oídos sordos un Washington
dispuesto entonces a tirar miles de millones de dólares
por el sumidero de las fantasías bioterroristas.
¿Qué provocó tal aceleración
en la evolución de la gripe porcina? Hace mucho que
los virólogos están convencidos de que el
sistema de agricultura intensiva de la China meridional
es el principal vector de la mutación gripal: tanto
de la "deriva" estacional como del episódico
"intercambio" genómico. Pero la industrialización
granempresarial de la producción pecuaria ha roto
el monopolio natural de China en la evolución de
la gripe. El sector pecuario se ha visto transformado en
estas últimas décadas en algo que se parece
más a la industria petroquímica que a la feliz
granja familiar que pintan los libros de texto en la escuela
(…). En 1965, por ejemplo, había en los EEUU
53 millones de cerdos repartidos entre más de un
millón de granjas; hoy, 65 millones de cerdos se
concentran en 65.000 instalaciones. Eso ha significado pasar
de las anticuadas pocilgas a ciclópeos infiernos
fecales en los que, entre estiércol y bajo un calor
sofocante, prestos a intercambiar agentes patógenos
a la velocidad del rayo, se hacinan decenas de millares
de animales con más que debilitados sistemas inmunitarios
(…).
El año pasado, una comisión convocada por
el Pew Research Center publicó un informe sobre la
"producción animal en granjas industriales",
en donde se destacaba el agudo peligro de que "la continua
circulación de virus (…) característica
de enormes piaras, rebaños o hatos incremente las
oportunidades de aparición de nuevos virus por episodios
de mutación o de recombinación que podrían
generar virus más eficientes en la transmisión
entre humanos". La comisión alertó también
de que el promiscuo uso de antibióticos en las factorías
porcinas –más barato que en ambientes humanos-
estaba propiciando el auge de infecciones estafílocóquicas
resistentes, mientras que los vertidos residuales generaban
brotes de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoo
que mató a mil millones de peces en los estuarios
de Carolina y contagió a docenas de pescadores…).
Es el dinero, siempre el dinero Por su parte, y también
la semana pasada, el diario La Jornada, de México,
sostuvo que, en ese país, las grandes empresas avícolas
y porcícolas han proliferado ampliamente en las aguas
(sucias) del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte. Un ejemplo es Granjas Carroll, en Veracruz, propiedad
de Smithfield Foods, la mayor empresa de cría de
cerdos y procesamiento de productos porcinos en el mundo,
con filiales en Norteamérica, Europa y China. En
su sede de Perote comenzó hace algunas semanas una
virulenta epidemia de enfermedades respiratorias que afectó
a 60 por ciento de la población de La Gloria, hecho
informado por La Jornada en varias oportunidades, a partir
de las denuncias de los habitantes del lugar.
Desde hace años llevan una dura lucha contra la contaminación
de la empresa y han sufrido incluso represión de
las autoridades por sus denuncias. Granjas Carroll declaró
que no está relacionada ni es el origen de la actual
epidemia, alegando que la población tenía
una gripe "común". Por las dudas, no hicieron
análisis para saber exactamente de qué virus
se trataba.
El artículo, escrito por Silvia Ribeiro, añade:
ya en la epidemia, son también trasnacionales las
que más lucran: las empresas biotecnológicas
y farmacéuticas que monopolizan las vacunas y los
antivirales. El gobierno anunció que tenía
un millón de dosis de antígenos para atacar
la nueva cepa de influenza porcina, pero nunca informó
a qué costo.
Los únicos antivirales que aún tienen acción
contra el nuevo virus están patentados en la mayor
parte del mundo y son propiedad de dos grandes empresas
farmacéuticas: zanamivir, con nombre comercial Relenza,
comercializado por GlaxoSmithKline, y oseltamivir, cuya
marca comercial es Tamiflu, patentado por Gilead Sciences,
licenciado en forma exclusiva a Roche. Glaxo y Roche son
la segunda y cuarta empresas farmacéuticas a escala
mundial y, al igual que con el resto de sus fármacos,
las epidemias son sus mejores oportunidades de negocio.
Con la gripe aviar, todas ellas obtuvieron cientos o miles
de millones de dólares de ganancias. Con el anuncio
de la nueva epidemia en México, las acciones de Gilead
subieron 3 por ciento, las de Roche 4 y las de Glaxo 6 por
ciento, y esto es sólo el comienzo.
Otra empresa que persigue este jugoso negocio es Baxter,
que solicitó muestras del nuevo virus y anunció
que podría tener la vacuna en 13 semanas. Baxter,
otra farmacéutica global (en el lugar 22), tuvo un
"accidente" en su fábrica en Austria en
febrero de este año. Le envió un producto
contra la gripe a Alemania, Eslovenia y la República
Checa, contaminado con virus de gripe aviar. Según
la empresa, "fueron errores humanos y problemas en
el proceso", del cual no puede dar detalles, "porque
tendría que revelar procesos patentados".
Alfredo Jalife-Rahme, también de La Jornada, escribió:
llama poderosamente la atención la omnisciencia del
Pentágono, el FMI y el Foro Económico Mundial
de Davos sobre el esparcimiento de los virus. Hace 13 años
se publicó un estudio Air Force 2025 en cuyo capítulo
cinco se presenta un cronograma con una "historia plausible"
donde en 2009 la influenza aniquilaría a 30 millones
de personas (INFOWARS, 5/3/09).
El resucitado FMI, nuevo redentor del mundo (según
la cumbre londinense del G-20), hace tres años estimulaba
a la comunidad empresarial neoliberal a "desarrollar
planes de emergencia" para lidiar con la pandemia de,
en ese momento, fiebre aviar global (VOA, 13/3/06). Al parecer,
la plutocracia neoliberal mexicana y sus ineptas autoridades
sanitarias (Breitbart.com, 27/4/09), tan supeditadas a los
lineamientos del FMI, no leyeron su aviso visionario.
La "misteriosa" (The Economist dixit) influenza
mixta de triple cepa (porcina, aviar y humana), genéticamente
originaria de EU y que extrañamente se brincó
las trancas interespecies, obliga a plantear la hipótesis
adicional de un "accidente" de laboratorio híbrido:
militar y privado.
En forma no menos omnisciente, el Comité para Mejorar
la Situación del Mundo”, del Foro Económico
Mundial de Davos, en sus reportes anuales sobre los "riesgos
globales" (específicamente el de 2007, patrocinado
por Citigroup, la aseguradora Swiss RE, la financiera Marsh
& McLennan Companies y el Centro de Riesgo de la Escuela
Wharton) correlaciona la simultaneidad de la crisis financiera
global y la crónica de una pandemia anunciada con
la “reacción violenta (backlash) contra la
globalización”, lo que "provocaría
un incremento del militarismo y las tendencias autoritarias
que reconfigurarían la geopolítica global".
¿De dónde nace tanto interés extra
curricular de los banqueros y financieros neoliberales,
es decir, la fauna más misántropa del planeta,
por los "riesgos globales"?
¿Y los señores de la guerra? En tanto, el
29 de abril pasado un reporte de Telesur sostuvo que una
investigación periodística hecha por la organización
Pacífica, con sede en Estados Unidos, asegura que
dentro de la difícil situación que vive el
mundo por causa de la gripe porcina, existen manos que pudieran
haberla usado como arma biológica o como negocio
para beneficio de políticos de ese país.
Un informe del periodista de origen mexicano Fernando Velázquez,
productor del programa radial Informe Pacífica, hace
mención de un artículo de la investigadora
norteamericana Lori Price, titulado "La gripe acaba
con los memos de la tortura", donde asegura que la
influenza porcina fue fabricada probablemente en laboratorios
militares de Estados Unidos, y ha acabado con la noticia
de los memos sobre la tortura ordenada por la Agencia Central
de Inteligencia (CIA) contra prisioneros en Guantánamo,
Abu Ghraib, y cárceles secretas.
Toma como referencia al periodista estadounidense Ralph
Schoenman, productor del programa radial "Taking Aim"
de Nueva York. Schoenman afirma que los laboratorios militarizados
a lo largo de Estados Unidos han estado perfeccionando armas
biológicas con los virus porcino, aviar, el asiático
y otras enfermedades para las que no hay respuesta inmunológica.
Velázquez recuerda el libro "Matando la esperanza",
donde el norteamericano William Bloom describe que en 1971
la central de inteligencia proveyó a exiliados cubanos
con un virus que causa fiebre porcina africana. Seis semanas
después, un brote de la enfermedad obligó
al gobierno de ese país antillano a sacrificar a
medio millón de puercos. Diez años después
la población fue atacada por una epidemia de dengue
transmitida por mosquitos, que se extendió por la
isla enfermando a más de 300 mil personas y matando
a 158 (de los que más de un centenar eran niños
menores de 15 años).
Reporta también que documentos desclasificados en
1956 y 1958 revelan que el ejército estadounidense
crió grandes cantidades de mosquitos en La Florida
y en Georgia para ver si los insectos podían ser
usados como armas diseminando enfermedades, y que en 1969
más de 500 estudiantes de 36 países se graduaron
en cursos sobre guerra epidemiológica en la escuela
de química del ejército en Fort McClellan
en Alabama.
Al parecer los dividendos pararían directamente a
manos de los laboratorios Gilead Sciences Inc. dirigidos
por Donald Rumsfeld, ex secretario de Defensa de EE.UU.,
que tienen los derechos sobre el fármaco "Tamiflu",
que se está vendiendo como remedio para la gripe
y que ya hizo una recaudación billonaria con la gripe
aviar.
Algo más sobre los medios. Dengue y soja La irresponsabilidad
de las corporaciones mediáticas en situaciones de
alertas sanitarios no tiene límites. En medio del
estallido de la gripe porcina, un periodista del ya mencionado
canal de cable C5N preguntó a un médico, con
toda soltura: ¿acaso es peligroso comer jamón?
El entrevistado no pudo ocultar su azoramiento y demoró
unos cuantos segundos en contestar que no. Cuando estaba
a punto de pedir por favor que no se digan disparates, el
ilustre comunicador, por supuesto, cambió de tema.
En la últimas semanas, los grandes medios habían
dedicado su agenda en forma casi exclusiva al brote de dengue
que se registra en este país - en medio de la confusión
informativa que impera no se sabe con certeza el número
exacto de personas afectadas; la cifra superaría
los 20.000-, desplegando el mismo criterio editorial que
el utilizado para referirse a la epidemia de gripe porcina.
Sólo le daban descanso a la enfermedad del mosquito
para poner en caja de resonancia cuanto hecho de crónica
roja tuviese lugar y para criticar al gobierno nacional,
por lo que hace o no hace, por lo que dice o no dice.
Una de las técnicas desinformativas más utilizadas
por los medios corporativos argentinos es darle relevancia
a voces sin representación y hasta absolutamente
desconocidas hasta ese momento. Un ejemplo fue la repentina
aparición de una ONG sin antecedentes, Médicos
Sin Banderas. La preside un economista y trataron de instalarla
primero en ocasión de la irrupción local del
dengue y luego con motivo del caso gripe porcina.
En su edición del pasado fin de semana, el semanario
Veintitrés dio cuenta de esa organización
y de su principal portavoz, Ariel Umpierrez: tuvo un paso
por Médicos en Catástrofe pero allí
lo denunciaron por manejos irregulares de 250 mil dólares
donados por la ONU; luego apareció vinculado al empresario
y político de derecha Ramón Puerta y a los
propios ex presidentes Carlos Menem y Eduardo Duhalde. En
la actualidad figura entre los convocados por la opositora
Coalición Cívica, que encabeza Elisa Carrió,
famosa por sus apreciaciones apocalípticas, por reconocer
que se comunica con la Virgen y por ser una ferviente crítica
del actual gobierno, con posiciones que van desde la más
ramplona derecha hasta una verdadera fiebre de delirios
acusatorios.
Por supuesto, ninguno de los oligopolios de la palabra y
la imagen le prestaron atención al tema sí
resaltado el 26 de abril pasado por el diario argentino
Página 12: Un trabajo reciente del ingeniero agrónomo
Alberto Lapolla vincula la epidemia de dengue con la sojización.
Desde hace años se advierte una invasión de
mosquitos de las especies Aedes y Culex en lugares del país
y épocas del año inhabituales, como la pampa
húmeda mucho más allá del verano.
En 2008, la invasión se extendió hasta mayo,
pese al descenso de la temperatura. Ya en 2007 y 2008 hubo
casos de fiebre amarilla en Bolivia, Paraguay, Brasil y
el Norte argentino, que entonces se adjudicaron a viajeros,
porque es confortable pensar que el mal siempre viene de
afuera. Con la epidemia de dengue de este año se
hizo evidente que la invasión incluía al temible
Aedes aegypti, vector de la fiebre amarilla y el dengue.
El estudio de Lapolla señala la equivalencia del
mapa de la invasión mosquitera con el de la República
Unida de la Soja, según la definición de la
multinacional Syngenta: Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil
y Uruguay, donde el poroto transgénico de Monsanto
se fumiga con el herbicida glifosato, y sus compañeros
de ruta, 2-4-D, Atrazina, Endosulfán, Paraquat, Diquat
y Clorpirifós.
Todos los venenos mencionados “matan peces y anfibios,
sapos, ranas, escuerzos, etc., es decir los predadores naturales
de los mosquitos, de los que se alimentan tanto en su estado
larval como de adultos”. Esto se comprueba en “la
casi desaparición de la población de anfibios
en la pradera pampeana y en sus cursos de agua principales,
ríos, arroyos, lagunas y bosques en galería,
así como el elevado número de peces que aparecen
muertos o con deformaciones físicas y graves afectaciones
en su capacidad reproductiva”, como han informado
reiterados estudios e investigaciones.
A esto debe sumarse la deforestación en las áreas
boscosas y de monte del Noreste y el Noroeste, que destruyó
su equilibrio ambiental, “liquidando el refugio y
hábitat natural de otros predadores de los mosquitos,
lo cual permite el aumento descontrolado de su población”.
Hace dos semanas visitó la Argentina la periodista
francesa Marie-Monique Robin para la presentación
de su libro El mundo según Monsanto, recién
traducido al castellano. La ministra de Salud Graciela Ocaña
la invitó a conversar, pero no pudo asistir a la
cita porque fue llamada desde la presidencia por la irrupción
de la epidemia de dengue. En su lugar, la audiencia se realizó
con el secretario de Determinantes de la Salud y Relaciones
Sanitarias, Licenciado Alberto Hernández. “Fue
muy simpático y amable, pero no tenía la menor
idea del tema. Al punto que me preguntó por qué
había tantas fumigaciones”, fue el azorado
comentario de la investigadora.
Interrogantes, dudas, sospechas y certezas. ¿Las
victimas? Siempre son (somos) los mismos.
Fuente –APM
Internación domiciliaria.
Prevención y gestión de sus riesgos medico
legales.
Por Dr. Rafael Acevedo.
Abogado. Coordinador Legal y Técnico, La Mutual.
acevedor@caes.com.ar
Desde hace algunos años, especialmente en las grandes
ciudades de nuestro país, son cada vez más
las entidades y empresas que prestan servicios de atención
domiciliaria de pacientes.
La falta de camas tanto en
el sector publico como privado de la salud, los mayores
costos que para la seguridad social supone una internación
sanatorial, la presencia de patologías cuyas características
o pronóstico no justifican una internación
nosocomial, la posibilidad de tratar o sobrellevar la enfermedad
en mejores condiciones humanas, psicológicas y ambientales,
son solo algunas de las causas que explican el crecimiento
de este “segmento” de la actividad médico-asistencial,
cuyo mayor desarrollo, cuantitativa y sobretodo cualitativamente,
dependerá en gran medida de que nuestro país
algún día pueda revertir su actual tendencia
marcada por una preocupante carencia de enfermeros profesionales,
ya que éstos son los actores principales –junto
con nutricionistas, kinesiólogos, psicólogos
y médicos, principalmente- de un adecuado cuidado
de la salud de los pacientes que son atendidos en su domicilio.
Y es precisamente la empresa
de atención domiciliaria, o la obra social o pre
paga que cumpla con tales prestaciones, la encargada de
coordinar adecuadamente la labor profesional de esos recursos
humanos, respondiendo asimismo por el error en el que éstos
puedan incurrir, en la medida en que el mismo tenga relación
directa de causalidad con el daño sufrido por el
paciente. En definitiva, existe un deber tácito de
seguridad de la empresa o entidad respecto del obrar galénico,
o de los demás profesionales y auxiliares del arte
de curar que presten servicios para la misma.
De allí que resulte
de vital importancia que las empresas de atención
domiciliaria trabajen eficazmente tanto en la prevención
como en la gestión de los riesgos médico legales
específicamente vinculados a esta actividad asistencial.
Si analizamos el incidente
como aquel evento adverso, evitable o inevitable, pero capaz
de dar lugar a una situación de conflicto en la relación
médico paciente, con independencia del juicio posterior
que pueda producirse en torno a la existencia o no de un
error generador de responsabilidad civil o penal, y si advertimos
de que la sola existencia de un conflicto en la relación
médico paciente puede generar pérdidas económicas
para la empresa prestataria, mas aun si el mismo se desencadena
en una demanda civil que en la inmensa mayoría de
los casos es interpuesta con beneficio de litigar sin gastos,
pues con ello, sin más, advertiremos la importancia
de tratar de manera inmediata y especializada cada incidente,
posibilitando con ello minimizar los factores de riesgo
y reducir los niveles de exposición frente a un eventual
reclamo.
Está demostrado que
los incidentes no resueltos oportuna y adecuadamente son
en un alto porcentaje de casos la verdadera causa de queja
o reclamo, aun cuando la calidad de la asistencia médica
o paramédica haya sido adecuada y en cumplimiento
de estándares.
Prevenir implica instaurar
un sistema que permita reducir las posibilidades de ocurrencia
de un evento adverso, y la labor preventiva es un proceso
de permanente capacitación y control en orden a:
preservar la relación médico paciente (no
olvidemos: muchas veces se reclama por enojo, y muchas otras
veces no se reclama cuando, pese al error, el paciente -o
el familiar responsable- mantiene un buen vínculo
con el profesional);
procurar un correcto manejo de la historia clínica,
consignando registros cronológicos, claros, completos,
veraces, creíbles y oportunos;
regular la entrega de documentación médica;
cumplir con el deber de información;
instrumentar situaciones de rechazo terapéutico o
incumplimientos al tratamiento o indicaciones brindadas;
establecer criterios de selección de pacientes, y
específicamente en el caso de prestaciones como las
que en este trabajo me estoy refiriendo, debe tenerse en
cuenta que la familia “a cargo” del paciente
también “es el paciente”, pues interviene
activamente en la ejecución del contrato de prestación
médica que supone el vinculo entre prestador y enfermo;
capacitar a enfermeros y auxiliares (qué hacer ante
una escara, caída, error de medicamento o sustancia,
etc).
Gestionar eficazmente los
riesgos medico legales supone fijar procedimientos claros
y sencillos que permitan generar capacidad para identificar
eventos adversos, y administrarlos oportuna y eficazmente
para minimizar sus efectos, abordándolos con asesoramiento
especializado e interdisciplinario, y actuando rápidamente
en el paciente involucrado (y familiar responsable).
Los Servicios de atención
domiciliaria en modo alguno pueden permanecer al margen
de ello, por lo que debieran poner en funcionamiento procesos
internos de comunicación que permitan a la Dirección
Médica tomar conocimiento en forma inmediata de los
mismos, y así requerir adecuado asesoramiento jurídico
y médico legal a fin de implementar las medidas que
cada situación amerite para evitar el reclamo o menguar
sus efectos.
En el propósito de
intentar darle mayor valor práctico a este trabajo,
sobretodo para el profesional de la medicina y el administrador
de servicios de salud ligados a la atención médica
domiciliaria, a continuación me permito enunciar
los mas comunes y frecuentes eventos o conductas, relativos
al objeto o a los sujetos de la relación contractual
que suponen prestaciones de este tipo, y que deberían
dar lugar a una rápida acción por parte de
todos quienes directa o indirectamente pueden verse involucrados
en sus efectos, tanto estrictamente médicos como
legales.
Veamos:
1. Pacientes que sufren una descompensación con muerte
súbita en el domicilio y han sido atendidos por la
empresa o registran consultas previas recientes.
2. Pacientes cuya causa de
muerte resulta sospechosa de algún acto ilícito,
o las circunstancias resulten poco claras.
3. Consultas en las que se
constate la existencia de violencia física en la
persona examinada.
4. Pacientes que son atendidos
como consecuencia de intoxicaciones.
5. Pacientes con consultas
reiteradas domiciliarias en las cuales el diagnóstico
final pudo haberse demorado.
6. Pacientes que no cumplen
con el tratamiento indicado por el profesional actuante.
7. Toda demora o deficiencia
atribuible a terceros relativa a prestaciones indicadas
por el médico tratante (interconsultas médicas,
laboratorio, imágenes, kinesiología, nutricionista,
etc).-
8. Pacientes que se niegan
a ser trasladados a un centro asistencial, en aquellos casos
en se requiera su internación.
9. Pacientes que se niegan
a realizar estudios o prácticas indicadas.
10. Familiares que rechazan
la continuidad de tratamiento, o que entorpecen gravemente
en la normal prestación de la atención y en
el cumplimiento de las indicaciones médicas proporcionadas.
11. Pacientes que se niegan
a ser transfundidos.
12. Pacientes que se niegan
a concertar las visitas pautadas con el médico tratante
-y personal paramédico-, o que deciden unilateralmente
el alta médica.
13. Manifestaciones del paciente
-o familiar- de seria disconformidad con la atención
médica prestada o el trato brindado.
14. Pacientes que no se encuentran
al cuidado de familiares directos o responsables legales.
15. Errores en la administración
de medicamentos a cargo del servicio de enfermería
(ya sea en la dosis, la vía de administración
o el tipo de medicamento).
16. Incumplimiento por parte
del servicio de enfermería en la administración
de la medicación indicada por el/ los profesionales
actuantes.
17. Pacientes que sufren
traumatismos que requieren tratamiento específico
o la indicación de estudios diagnósticos.
18. Pacientes con escaras.
Finalmente, sirva este trabajo
para, al menos, hacer una rápida referencia a otro
aspecto fundamental bastante descuidado por muchas prestatarias
de atención domiciliaria. Me refiero a la historia
clínica, que frecuentemente denota falencias, errores,
omisiones o irregularidades que no siempre acompañan
o son el reflejo de una deficitaria o negligente atención,
sino que más bien están asociadas a cierta
desaprensión, y hasta desidia, respecto de un instrumento
de inmenso valor legal, ya que, así como el profesional
puede ampararse en la historia clínica para sostener
la defensa en torno a su falta de responsabilidad, correlativamente
cargará con las consecuencias de no poder aportar
al proceso una prueba cuya producción le está
legalmente impuesta.
En tal sentido la historia clínica deberá
contener básicamente la siguiente información:
1. Datos personales del paciente,
número de documento, dirección, familiar/es
o persona/s responsable/s del mismo, con sus respectivos
datos identificatorios.
2. Antecedentes clínicos
heredo-familiares del paciente, parámetros básicos,
diagnóstico, tratamiento, procedimientos médicos
realizados, indicaciones médicas, vía y dosis,
desenlace, epicrisis y cierre.
3. En caso de solicitarse
una interconsulta, ya sea médica, kinesiológica
o para la realización de cualquier estudio o procedimiento,
se deberá dejar asiento en la historia Clínica.
4. Dejar constancias del
estado del paciente en cada visita, así como también
de los estudios solicitados o indicaciones proporcionadas.
5. En caso de requerir internación,
se deberá consignar el motivo, la Institución
a la que es derivado, el estado general del paciente al
momento en que es trasladado, la empresa que lo traslada,
fecha y hora en que se efectiviza el mismo. Asimismo se
deberá registrar toda anomalía en la correcta
y oportuna prestación del servicio de traslado, y
las dificultades que se hayan presentado para efectivizar
la internación del paciente en el tiempo indicado
y requerido.
6. En caso de que el paciente
o los responsables del mismo no acepten un cierto tratamiento,
o la indicación de una internación institucional,
se deberá dejar constancias de ello, requiriendo
el correspondiente rechazo terapéutico.
7. El servicio de enfermería
deberá confeccionar sus propias planillas para cada
paciente, en la que se deberá dejar constancia de
la medicación administrada, ingresos y egresos en
caso de ser necesario, los signos vitales, curaciones, cambios
de sonda y cualquier otra actividad que se desarrolle.
8. Historia Clínica
y Planillas de Enfermería deberán contener
los registros adecuados en relación a los eventos
adversos o conductas antes enunciadas.
Cada uno de los puntos mencionados
pueden ser motivo de un extenso desarrollo. He pretendido
en esta oportunidad, partiendo de la experiencia cotidiana,
enunciar tan siquiera algunas de las claves para una eficaz
política de prevención y gestión, destacando
aquellos factores de riesgo que son los que dan origen a
la inmensa mayoría de los reclamos que reciben empresas
de atención domiciliaria.
Como podrá concluirse,
se trata de generar un profundo cambio, dejando de lado
una posición meramente receptiva de reclamos, asumiendo
un rol activo, con una adecuada resolución técnica
del problema, ejecutando medidas concretas que no resultan
una cuestión de costos, sino por el contrario, la
posibilidad de generar importantes mejoras en tal sentido,
frente al impacto económico que tiene la mala praxis
en la estructura de costos de la actividad prestacional.
Programa Curar con Opinión,
por el Dr. Daniel Cassola. Radio El Mundo AM 1070
LAS MUERTES EVITABLES EN LA
INFANCIA ASCENDERIAN AL DOBLE
Al menos ocho niños mueren por día
a causa de la desnutrición
Lo comentó Juan Carr, fundador
de la Red Solidaria.
“Ocho niños muertos por día
por desnutrición. Esa es la cifra más pequeña
que encontramos porque hay quienes dicen que hay un subregistro.
En 2003 – 2004 se dice que morían 12 chicos
por día, esa cifra bajó básicamente
por la acción de dos actores: el Gobierno y el campo.
Hoy estos dos actores están en conflicto”,
comentó el médico veterinario.
“No hay una decisión profunda
de preocuparse por la pobreza más profunda. En el
conflicto con el campo los seis millones de pobres estaban
excluidos de la discusión”, añadió.“De
las diez millones de familias argentinas, 330 mil no tienen
garantizado el acceso a la comida. Son marginados al extremo,
no votan, muchos no tienen documentos y, obviamente, no
pertenecen al mercado. Son los pobres entre los pobres”,
contó.
OBRAS SOCIALES RICAS Y OBRAS
SOCIALES POBRES
“La solidaridad
y la equidad en el sistema de obras sociales es vertical
y no horizontal”
Lo aseguró Jorge
Califano, médico sanitarista y columnista del programa.
“Entramos en el túnel
del tiempo, porque hace diez años estábamos
en la misma situación de controversia. El sistema
de obras sociales se ha publicitado como un sistema solidario
y equitativo, pero esto se da dentro de las obras sociales
y no en todo el sistema. Como casi no hay un sistema que
tenga vías comunicantes entre las distintas obras
sociales, hay algunas que son ricas y otras que son pobres”,
comentó el médico sanitarista. “El
sistema de seguridad social está basado en un modelo
que era válido cuando había pleno empleo en
el mundo. Hoy está necesariamente condenado a excluir,
y el Estado es quien se ocupa de garantizar la atención
médica de la población”, añadió.
SE ANALIZAN REFORMAS EN LAS
OBRAS SOCIALES
“Los sindicalistas hablan
del descreme pero hay muchos que no dan salud”
Lo sostuvo el ex ministro de Salud
de la Nación, Héctor Lombardo.
“Yo impulsaría la desregularización
de las obras sociales. Actualmente se privilegia a los que
más ganan. Hay obras sociales que son excelentes
prestadoras y otras que son un desastre”, comentó
el político.
“Los escándalos de la Superintendencia
son patéticos, el recaudador de un partido fue puesto
allí y ahora se habla hasta de la adulteración
de los padrones de las obras sociales”, añadió.
Por último comentó que en diciembre,
junto a un grupo avocado al tema de la salud, Lombardo lanzará
un conjunto de propuestas para que el sector afronte la
crisis económica.
LO IMPORTADO DISPARA LOS COSTOS
Por el Dr. Daniel Cassola
En Argentina no hubo nunca una política
de sustitución de importaciones para los insumos
de salud
Lo afirmó Alberto Torres, presidente
de la Fundación Bioquímica de la provincia
de Buenos Aires (FABA).
Los laboratorios de análisis
clínicos venimos arrastrando problemas por el atraso
de los aranceles. No han tenido correlato con las diferentes
situaciones que atraviesa el país. Nuestro sector
depende de los insumos importados y no podemos afrontar
más costos crecientes, comentó el empresario.
Cuando se habla de prevención
son slogans de políticos de turno. Yo pido políticas
de gobierno porque ni siquiera hay eso, ya ni hablar de
políticas de Estado. Para hacer prevención
de salud, por lo menos para empezar, se necesita un médico
de familia y estudios básicos de laboratorios. Nosotros
ya hay prácticas que vamos a sacar de las coberturas
porque no las podemos realizar. Estamos percibiendo menos
que los costos, relató Torres.
CONSENTIMIENTO
GENERAL DE INTERNACIÓN Y CONSENTIMIENTO INFORMADO
Algo para agregar en torno a
las instituciones abiertas
Por Dr. Rafael Acevedo.
Gerente de la Mutual Argentina Responsabilidad Profesional.
Seguramente resulta casi obvio decir que
el consentimiento general de internación expresa
una manifestación de voluntad cuyo contenido y alcances
resultan absolutamente diferentes de aquellos que se instrumentan
bajo lo que conocemos como consentimiento informado. Pese
a ello, frecuentemente nos encontramos con reclamos que
se asientan en intervenciones respecto de las cuales -en
la mayoría de los casos- la institución efectivamente
ha instrumentado -no siempre de la mejor forma- el consentimiento
general de internación-, pero brilla por su ausencia
el otorgamiento del consentimiento informado por parte del
paciente ante el médico que le brindó el tratamiento
cuestionado. Indudablemente, esta falencia jamás
puede ser adecuadamente suplida con la sola acreditación
de lo primero, y al mismo tiempo, mal predispone
a todos quienes deben valorar la atención médica,
aun cuando la misma no merezca reproche capaz de dar lugar
a la obligación de indemnizar.
A los efectos de que la institución
instrumente en debida forma su relación contractual
con el paciente, y los estudios y tratamientos que eventualmente
sean necesarios realizarle, resulta importante diferenciar
claramente el contenido y alcances de lo que se conoce como
Consentimiento General de Internación, respecto del
llamado Consentimiento Informado que el médico celebra
con su paciente.
El Consentimiento General de Internación
es un documento que suscribe el paciente ante la Administración
del establecimiento asistencial, por el cual presta conformidad
a internarse, y a que sea dicha institución la
que le preste los servicios de quirófano, enfermería,
atención médica de urgencia y de UTI, medicamentos,
diagnóstico por imágenes, alojamiento, nutrición,
y laboratorio, que la atención médica por
la cual se interna pueda involucrar.
Por el contrario, el Consentimiento Informado
instrumenta el cumplimiento del deber de información
que el médico tiene para con el paciente, y el consentimiento
que éste último debe prestar ante la indicación
de una cirugía, practica invasiva o riesgosa
que sea necesario realizarle. Es el médico quien
informa las alternativas terapéuticas, razones del
procedimiento sugerido y sus riesgos, los objetivos que
se persiguen, las eventuales complicaciones que el mismo
puede acarrear, los controles posoperatorios que debe cumplir
el paciente, etc. Y es ante el médico que el paciente,
una vez conformada su voluntad, presta su consentimiento
escrito a la práctica informada, aceptando los riesgos
que la misma supone, todo lo cual naturalmente debe ocurrir
tiempo antes de concurrir el paciente al establecimiento
para internarse. Por ello es que concluimos en que un
instrumento no reemplaza al otro, y por tal motivo se deben
celebrar ambos.
Por otra parte, en lo que específicamente
al Consentimiento de Internación concierne, también
deben distinguirse dos situaciones: i) aquella en la que
la institución no solo compromete las prestaciones
propias del contrato de internación, las cuales hemos
enunciado mas arriba, sino que también asume la asistencia
médica, a través de médico/s y/o servicio/s
con los que cuenta a tal fin; ii) de aquella situación
en la que el Establecimiento Asistencial sólo se
obliga a brindar las prestaciones propias del contrato de
internación, siendo a cargo de un médico externo
o que actúa como tal-, o un Servicio de tercero,
las prestaciones propias de la atención médica
asumida para con el paciente. En una u otra situación
deberán utilizarse formularios diferentes de Consentimiento
de Internación, a fin de dejar claro en uno de sus
puntos que el establecimiento asistencial solo se limita
a brindar las prestaciones propias de un contrato de internación,
exclusivamente. Tendremos así, por un lado, lo que
podemos llamar Consentimiento de Internación
para pacientes que van a ser tratados por Médicos
y/o Servicios del Staff de la Institución,
y, por el otro, una Solicitud de internación
de pacientes que van a ser atendidos por Médicos
Externos y/o Servicios de Terceros, ajenos a la Institución.
De esta forma, especialmente aquellas instituciones
que operan como clínicas o sanatorios abiertos, estarán
en condiciones de sumar a la pericia contable, una valiosa
prueba documental que acredite que no pesa sobre ellos una
obligación de garantía respecto del obrar
galénico, siempre y cuando -por supuesto- la lesión
o daño invocado por el reclamante no tengan como
causa los servicios paramédicos o extra médicos
comprometidos.
En tal sentido, reconocida jurisprudencia
ha sostenido en reiteradas ocasiones que A los efectos
de la responsabilidad de los entes asistenciales por los
daños sufridos por quienes se atienden en ellos,
la ´obligación de seguridad´ de dichos
entes no es exigible cuando el médico que interviene
al paciente no actúa como miembro del cuerpo médico
de la clínica, sino que sus servicios son contratados
directamente por aquél (SCJBA, 12.5.98, F.
P.E. c/ S., O. y otros, ED 182-224).
La propia Corte Suprema de Justicia de la
Nación ha fallado: Al no haberse comprobado
fehacientemente la existencia de una falta concreta cometida
por los profesionales o auxiliares del Sanatorio Parque,
resulta objetable la decisión de imponerle un deber
de garantía derivado de la deficiente atención
prestada por los médicos de la obra social a la que
estaba afiliado el paciente, cuando aquél sólo
se había comprometido a prestar sus instalaciones
y el personal de enfermería. De tal modo, se ha asignado
a las estipulaciones del contrato celebrado entre el centro
asistencial y la obra social un alcance inadecuado que extiende
injustificadamente la responsabilidad del sanatorio respecto
de los terceros beneficiarios. (24/11/1998- Fridel
de A. v. Sanat. Parque S.A.).
Aun cuando lo que marcamos pueda resultar
materia controvertida en el campo del derecho, ello en ningún
caso justifica que las instituciones se desinteresen por
instrumentar en debida forma lo que -en definitiva- es la
realidad de su operatoria y vínculo prestacional,
pudiendo con ello arrimar ante cada conflicto fuertes elementos
que acrediten el alcance de sus obligaciones.
Por el Dr. y Periodista Daniel
Cassola
EL ESTADO RECUPERÓ LAS
AFJP
Entre 1994 y junio de 2008 las AFJP
se llevaron más de 11 mil millones de dólares
por comisiones
Lo afirmó Eugenio Semino, defensor
de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires.
Los trabajadores durante todo este período
pusieron 36.500 millones de dólares y hoy día
tienen 30 mil millones, perdieron el 17 por ciento de los
aportes. Esto no tiene nada que ver con una inclinación
ideológica, sino que son datos objetivos, aseguró
el abogado.
Sin embargo, Semino sostuvo que el Estado
en la Argentina no es creíble. La
plata está para hacer un sistema sostenible. Hay
que decidir un control, con todas las fuerzas del poder
institucional. Por ejemplo, se puede agregar al control
de auditorías a contribuyentes electos democráticamente,
añadió.
Aún con el proyecto de movilidad
parcial y con esta medida los contribuyentes de las AFJP
están ganando, concluyó.
NOTA DE OPINIÓN
UNA PELEA, Y LA SALUD COMO TELÓN
DE FONDO
Por Dr. Daniel Cassola
El capital político que Graciela Ocaña
siempre tuvo, y el que todavía tiene, se forjó
gracias a sus constantes trabajos en pos de la transparencia
del Estado y la lucha contra la corrupción. Su carrera
política comenzó como asesora de Carlos Chacho
Álvarez en el ya desaparecido Frepaso. Ganó
notoriedad como segunda de Elisa Carrió, quien la
bautizó con el sobrenombre de hormiguita,
por su tenacidad a la hora de integrar la Comisión
de Investigación de lavado de dinero que presentó
un informe ante el Congreso en 2001.
A partir del advenimiento del kirchnerismo
al poder en 2003, la ahora ministra de Salud decidió
pasar a integrar el proyecto oficialista. Es la mejor dirigente
no partidaria que Néstor Kirchner pudo integrar a
su proyecto, y una pérdida que Carrió todavía
no logra reemplazar en su nuevo partido político,
la Coalición Cívica.
La honestidad con que Ocaña se desempeña
en la función pública es una atribución
difícil de conseguir en los tiempos que corren. El
Gobierno se ve apuntado por una serie de casos a los que
todavía hay que denominar como de presunta
corrupción, ya que ninguno llegó a su fin
en la Justicia. Las facturas truchas de Skanska, la bolsa
en el baño de la ex ministra de Economía Felisa
Micheli y la valija del venezolano Antonini Wilson, son
los más rimbombantes pero no los únicos. Según
sostiene un informe de Transparencia Internacional publicado
en los primeros días de octubre, Argentina tiene
un puntaje de 2,9 sobre 10, y ocupa la posición 109
de 180 en el ranking de países transparentes.
En la región, por ejemplo, quedó superado
por Bolivia, Chile y Brasil.
En este marco, que Ocaña integre el
Gobierno es un acierto. La cuestión es dilucidar
si está en el puesto indicado. Por estos días
cobró notoriedad su figura por la disputa que mantiene
con el Superintendente de Servicios de Salud, Héctor
Capaccioli, funcionario que en un programa de televisión
por cable acusó a la ministra de haber designado
al empresario asesinado Sebastián Forza al frente
de una comisión del Hospital Francés. Carta
documento mediante, el ex compañero de colegio del
ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, decidió
retractarse, pero ya es muy tarde para recomponer la relación
con la ex ARI.
Ahora, la presidente Cristina Fernández
de Kirchner debe analizar un conflicto con tres salidas
posibles, por supuesto, todas ellas con un costo que pagar:
Puede renunciar Capaccioli, pero se interpretaría
como una admisión de las sospechas en torno a la
financiación de la campaña del año
pasado (de la que participó Forza).
Puede renunciar Ocaña pero no sería conveniente
soltarle la mano a quien lleva adelante investigaciones
y denuncias que pretenden echar luz sobre el pasado y el
presente de algunos elementos de la administración
nacional.
Pueden continuar los dos en funciones, disminuyendo el tenor
de la pelea, pero a largo plazo el empate parece insostenible
teniendo en cuenta la transparencia de la gestión
Ocaña.
En medio de los tironeos políticos y las denuncias
cruzadas queda, casi olvidada, la política sanitaria.
Ocaña comandó los destinos de la obra social
más importante de Latinoamérica desde enero
de 2004 hasta diciembre del año pasado, y en tres
años de gestión pudo desarticular nichos de
corrupción enquistados desde hace décadas,
pero sus resultados fueron magros a la hora de mejorar las
prestaciones del PAMI y dar más salud a los jubilados.
Es más, según algunos funcionarios del instituto,
hasta se podría decir que la prestación empeoró
desde que se implementó el pseudo nuevo sistema de
prestación que casi no presenta cambios con respecto
al modelo anterior, y que por otra parte, también
fue un fracaso.
Hoy, a poco más de dos meses de cumplir
un año de gestión, el papel de la ministra
ha sido mucho más gravitante en lo que concierne
a la transparencia que en lo que atañe a las políticas
de salud. Su administración no aparece robusta a
la hora de enfrentar problemas como el colapso de los hospitales
públicos, el aumento de la mortalidad infantil, los
planes de prevención y la falta de accesibilidad
a la atención médica de más de la mitad
de la población argentina.
Como conclusión, podríamos
decir que es una funcionaria sumamente valiosa que está
en el puesto incorrecto o, por el contrario, en el puesto
adecuado pero mal asesorada en políticas sanitarias.
Se necesita un cambio pronto ya que la salud no puede seguir
esperando.
HASTA FORZA ESTABA METIDO
Manifestaciones contra
Zanola por el Policlínico Bancario
Lo comentó Francisco
Miravelli, presidente de la Asociación de Profesionales
de la Obra Social Bancaria.
La situación se agrava día
a día. Hoy por ejemplo no había drogas anestésicas
para realizar cirugías. La semana pasada varios afiliados
y los profesionales, con el apoyo de la CTA, realizamos
un abrazo al Policlínico para mostrar la necesidad
de que se haga algo, comentó el médico.
Juan José Zanola sigue siendo
el presidente de la obra social. Actualmente el director
del policlínico no tiene ningún poder de decisión
sino que todas las decisiones las toma él. Esta semana
Zanola nos envió una nota explicando que se instaló
un fideicomiso de garantía, aunque no sabemos cual
es la garantía, y un fideicomiso de administración
para ordenar los gastos, pero él es quien viene manejando
todos estos temas desde hace mucho tiempo o sea que si hay
algún desorden lo provocó Zanola, continuó.
Sebastián Forza era proveedor
de la institución y se sospecha que daba medicamentos
truchos, añadió Miravelli.
PRESTADORES
Para el sector salud
la inflación es del 30 por ciento anual
Lo afirmó Gustavo Mammoni, presidente
de la Confederación de Clínicas, Sanatorios
y Hospitales (CONFECLISA).
Hemos
logrado instalar el tema de la paritaria de aranceles, pero
solo está orientado para los salarios y no para los
costos, que están sufriendo una fuerte suba debido
a la inflación, explicó Mammoni.
Con la ley de prepagas se toca a las
empresas pero lo que hay que hacer es regular el sistema.
No hay que apuntar a la justicia para que se autoricen las
cirugías o lo tratamientos sino a las legislaturas
para que le den un encuadre legal al derecho a la atención
médica, comentó el empresario.
La mitad de la población no
tiene un seguro de salud y depende del sector público,
que hoy está con los presupuestos más bajos
de la historia, ochenta por ciento de los cuales se van
a los salarios. Todos los sectores deberían cumplir
con pautas mínimas y para eso es necesaria una ley
federal de salud, agregó.
Valor probatorio de la historia
clínica. Errores de registración más
frecuentes.
Por Dr. Rafael Acevedo.
Abogado. Coordinador Legal y Técnico, La Mutual.
Desde hace tiempo es doctrina ampliamente
aceptada aquella que sostiene que, salvo ciertas prácticas
o intervenciones médicas respecto de las cuales se
considera que la obligación asumida por el médico
es de resultado, y que por tanto estamos frente a una responsabilidad
objetiva cuyo análisis prescinde de la existencia
o no de culpa en el obrar galénico, toda vez que
lo que interesa es el compromiso asumido de una conducta
eficaz en torno al objeto de la prestación, o la
traslación del riesgo que el acto médico involucra,
en la generalidad de los casos el profesional solo compromete
un obrar diligente en procura de recuperar, conservar o
preservar la salud del enfermo (obligación de actividad),
pero sin asegurar el resultado pretendido por aquél,
siendo el paciente quien asume las consecuencias de un resultado
disvalioso, por supuesto en la medida en que haya sido debidamente
informado acerca del diagnóstico, alternativas terapéuticas,
tratamiento instituido, riesgos y eventuales complicaciones
del mismo. Así entonces, solo la culpa del profesional
a partir de una acción contraria a las reglas consagradas
por la práctica médica, de acuerdo al estado
de los conocimientos al tiempo de cumplida la prestación,
y su directa relación de causalidad con el daño
sufrido por el paciente, pueden fundar una condena de responsabilidad
civil.
En ese orden, también es mayoritariamente
aceptado que es el paciente quien -en general- tiene la
carga de probar tales presupuestos de la responsabilidad
(violación de la lex artis, culpa in concreto, daño
resarcible y relación de causalidad adecuada). Sin
embargo, nuestras leyes adjetivas han consagrado en sus
textos (y cuando no éstas, lo ha hecho la jurisprudencia
imperante) un principio fundamental: el reparto de la carga
probatoria. Cada parte debe introducir al proceso la prueba
que se encuentre en mejor condición de producir.
Actor y demandado deben colaborar con el fin del proceso
(una sentencia justa basada en la verdad real), acreditando
aquellos extremos que le resulten más fáciles
de probar.
Efectivamente el médico no solo se
desobliga invocando y acreditando el caso fortuito, o el
hecho de la víctima -culpable o no- como causante
del daño, sino que se libera también probando
su obrar diligente. Dicho de otro modo, si no es posible
acreditar de manera inequívoca relación adecuada
de causalidad entre el daño y la atención
médica reprochada , pues resulta jurídicamente
casi irrelevante indagar sobre la pericia, diligencia o
prudencia del obrar médico; pero si el resultado
es fácticamente atribuible a la conducta médica,
pues en ese contexto el médico debe defender su obrar
y aportar toda la prueba a su alcance para acreditar que
lo hizo sin culpa, y que por tanto el evento dañoso
se produjo a pesar de haber cumplido él con su deber
. Precisamente he aquí donde, para uno y otro campo
de análisis de la cuestión, cobra extremo
valor la historia clínica como instrumento donde
el o los profesionales registran toda la labor diagnóstica,
terapéutica y de control o seguimiento llevada a
cabo para con el paciente, resultando por tanto, en la inmensa
mayoría de los casos, la prueba por excelencia del
proceso, atento la prueba pericial se apoya en las evidencias
allí contenidas.
En consecuencia, la confección de una
clara y completa historia clínica no es solo una
exigencia del sistema de la seguridad social, o una cuestión
de valor a los efectos estadísticos o académicos,
sino fundamentalmente un elemento de vital importancia para
poder acreditar el diagnóstico, la aplicación
de un tratamiento aceptado por la ciencia médica,
la adopción de decisiones médicas correctas,
el control y seguimiento del paciente, y, por que no, eventuales
circunstancias que operan como eximentes de responsabilidad,
tales como: rechazo terapéutico, abandono de tratamiento,
incumplimiento del paciente al tratamiento instituido y/o
a los controles clínicos o posquirúrgicos
indicados, etc.
Cierto es que reconocida jurisprudencia, a
la que adhiero, establece como regla general que ciertas
omisiones o incluso irregularidades en la confección
de la historia clínica no resultan suficientes per
se para demostrar que el médico ha incurrido en mala
práctica , pero no menos exacto es que en diversos
e insoslayables pronunciamientos judiciales se ha juzgado
que la presentación de documentación médica
deficiente, sin registros cronológicos, claros, completos,
veraces, creíbles y oportunos genera una presunción
en contra del demandado, que de no poder ser desvirtuada
por otros medios probatorios da lugar a una condena contra
el profesional e institución médica accionados.
Es que, así como el profesional puede
ampararse en la historia clínica para sostener la
defensa en torno a su falta de responsabilidad, correlativamente
cargará con las consecuencias de no poder aportar
al proceso una prueba cuya producción le está
legalmente impuesta. De allí que desde la óptica
médico legal nos permitamos sostener que la buena
praxis del médico empieza por una buena relación
médico paciente y por la confección de una
correcta historia clínica. Historia clínica
que se integra con los estudios de laboratorio, imágenes,
interconsultas, y demás registros y practicas médicas
relacionadas al diagnóstico y atención del
paciente.
Con lo hasta aquí dicho este trabajo
adolecería de importancia práctica, sobretodo
para el profesional de la medicina, si no dedicara su parte
final a, al menos, enunciar cuáles son los mas comunes
y frecuentes errores en los que se incurre en materia de
registración del accionar médico. No desde
la óptica de un médico legista, que no lo
soy, sino a partir de la vivencia que uno tiene por la cotidiana
labor dedicada como abogado a la prevención del riesgo
y a asesorar y ejercer defensas de profesionales e instituciones
de salud, lo que supone la no sencilla tarea de reunir y
analizar toda la prueba documental sobre la que sustentamos
el planteo de rechazo de la demanda. Desde esa posición
me atrevo a puntualizar una treintena de errores o falencias
en las que suele incurrirse en la confección de la
historia clínica (naturalmente no todas juntas),
lo cual en reiteradas ocasiones hace de la misma un instrumento
que carece de valor legal para sostener la pericia o diligencia
desplegada en la atención, y con ello la imposibilidad
de arrimar al juicio aquel elemento probatorio que los tribunales
le imponen al demandado.
Veamos:
1. Ilegibilidad de los registros.
2. No se describe examen físico.
3. No se especifica el horario de la evolución, o
no se aclara el nombre del profesional que la efectuó.
4. Se saltean días de evolución y se enmienda
mal.
5. No se transcriben laboratorios y/o resultados de estudios
en la evolución.
6. No se preservan o incorporan a la historia clínica
radiografías y estudios de diagnóstico o control
relevantes.
7. No concuerdan los datos del medico con la hoja de enfermería.
8. No se instrumenta el otorgamiento del consentimiento
informado.
9. Se confunde consentimiento informado con el llamado consentimiento
general de internación.-
10. No se registran advertencias o indicaciones dadas al
paciente.-
11. No se registran comunicaciones con el paciente.-
12. No se documentan evidencias de incumplimientos del paciente.-
13. No se registran respuestas a indicaciones precisas.
14. No se registran ni instrumentan rechazos terapéuticos,
abandono de tratamiento, externación o fuga del paciente
si alta sanatorial.-
15. No se especifica el cuadro clínico y condiciones
de ingreso o egreso del paciente en una derivación
o alta sanatorial.
16. No se consignan demoras o complicaciones en el traslado
del paciente.
17. Se confeccionan protocolos quirúrgicos que describen
lo que NO se hizo.
18. No se describen hallazgos o complicaciones intraoperatorias.
19. Se solicita interconsulta con especialidad, y nunca
se realiza.
20. No se registran respuesta o resultado de la interconsulta.
21. Se solicitan estudios y nunca se realizan.
22. No se registran eventos adversos, complicaciones, accidentes
y contratiempos.-
23. No se documentan complicaciones (escaras, quemaduras,
etc.).-
24. No se documentan hallazgos clínicos esenciales
para el diagnóstico o cuidado del paciente.-
25. No se deja constancia del pensamiento médico
y algoritmos de diagnóstico.
26. No se cumplen protocolos o procedimientos especialmente
instituidos para determinadas prácticas.
27. El médico acusa al colega.
28. No se confecciona epicrisis.
29. Falta de procedimientos comunes para la administración
y custodia de las llamadas historia clínica de internación
e historia clínica o ficha de atención ambulatoria.
Se agrega que repetidas veces existen discordancias entre
unos y otros registros.
30. En atenciones por guardia nada se dice de los estudios
realizados y tratamiento indicado, evolución, pautas
de alarma, destino del paciente, eventual derivación
o indicación de control por consultorios. Muchas
instituciones no han reemplazado aun el inadmisible y riesgoso
mecanismo de registración en un par de renglones
del Libro de Guardias.
.
Como podrá apreciarse se trata de falencias,
errores, omisiones o irregularidades que no siempre acompañan
o son el reflejo de una deficitaria o negligente atención
médica, sino que más bien están asociadas
a cierta desaprensión o hasta desidia respecto de
un instrumento de inmenso valor legal.
Empezando por la propia ilegibilidad que revelan
numerosas historias clínicas. Ilegibilidad que no
solo pone en jaque el valor probatorio de la
historia clínica, sino que también genera
múltiples inconvenientes y riesgos en el ejercicio
de la actividad médico asistencial, toda vez que
una evolución o una indicación ilegible puede
producir errores en el resto del equipo médico y
paramédico que interviene en el cuidado y atención
de la salud del enfermo, y de allí que en materia
de prevención de riesgos médico legales este
sea un punto a trabajar.
En definitiva, el diagnóstico y tratamiento
de acuerdo a las circunstancia de tiempo, persona, lugar
y modo que condicionan el acto médico pudo haber
sido el correcto, pero si ello no es posible corroborarlo
en la historia clínica difícilmente resulte
ser esa la convicción a la que arribe el juez. Así
como nuestra realidad es la que obra en el expediente judicial,
la del médico y la institución pasa en gran
medida por la que surja del expediente clínico.
CONGRESO PARA LA GENTE
EN OCTUBRE
Para los Estados la Salud
Mental todavía no es una prioridad
Lo sostuvo Roberto Re, médico
psiquiatra y presidente de la Red Sanar.
Decidimos cambiar el paradigma de los
congresos de profesionales y congregarnos en un evento
para los pacientes, los estudiantes y todos los que se quieran
acercar. Lo hacemos el sábado 11 de octubre en
el Colegio La Salle, en coincidencia con el Día Mundial
de la Salud Mental, comentó el especialista.
La Red Sanar tiene 60 filiales,
y apuesta a la salud. A través del trabajo de
nuestros voluntarios damos a conocer todo lo que significa
la prevención y el tratamiento para la depresión.
No solo damos herramientas para combatir las viscitudes
sino que también para afrontar la vida, añadió.
Inscripciones libres y gratuitas para el Congreso
en: www.redsanar.org.
LOS BENEFICIOS DEL USO
Y LA INVESTIGACIÓN SOBRE CÉLULAS MADRES EMBRIONARIAS
Por la doctora Anna Veiga. (*)
La especialista española Anna Veiga
en el SIMPOSIO anual de Procrearte aseguró que las
dos principales propiedades que hacen únicas a las
células madres embrionarias son la autorenovación
indefinida y su posibilidad de diferenciación en
los más de 200 tipos de células adultas que
conforman un individuo. "Las células madres
embrionarias son pluripotenciales y su uso permitiría
el desarrollo de tratamientos con terapia celular en numerosas
enfermedades que actualmente no cuentan con un tratamiento
exitoso".
Según la doctora Veiga las enfermedades con daño
celular potencialmente tratables son "alteraciones
neurodegenerativas, accidentes cerebrovasculares, lesiones
medulares, fallas cardíacas, afecciones crónicas,
entre otras". Además, a partir de las células
madres embrionarias es posible desarrollar tipos celulares
como células de músculo cardíaco, hepatocitos,
neuronas, células endoteliales, entre otras.
La
doctora Veiga también explicó la novedad de
obtener células pluripotenciales a partir de la técnica
de reprogramación de células somáticas:
"se trata de fusionar células somáticas
con células embrionarias y generar células
tipo embrionaria con objetivos de investigación básica".
Por otra parte, la especialista española profundizó
sobre las cuestiones éticas alrededor del uso de
células madres embrionarias y aseguró que
en España existe legislación al respecto:
"para donar ovocitos, las parejas deben firmar un consentimiento
y se debe asignar el proyecto para el cual se hace la donación.
Además , es legal compensar las donaciones y eso
suele rondar entre los 900 y 1000 euros".
Anna Veiga (*)
* Doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad
Autónoma de Barcelona. Actualmente es Directora del
Banco de Líneas Celulares del Centro de Medicina
Regenerativa de Barcelona y Profesora Asociada de la Universidad
Pompeu Fabra.
La experiencia en Argentina
En el país, BioProcrearte, banco autólogo
de células madres de sangre de cordón umbilical,
está comenzando a trabajar en diferentes protocolos
de investigación básica de ingeniería
de tejidos a partir de células madre adultas.
En este sentido, se están aislando y procesando células
madre de medula ósea para tratar afecciones cardíacas.
El objetivo en este caso sería reparar el daño
irreversible provocado por un infarto agudo de miocardio.
También se está estudiando la posibilidad
de mejorar las condiciones clínicas de pacientes
con afecciones cardiacas crónicas a través
de la regeneración de cardiomiocitos. Por otra parte,
próximamente comenzará a desarrollar protocolos
de investigación básica orientados a la diferenciación
de células madre adultas de sangre de cordón
umbilical con el fin de crear células musculares
cardíacas y células endoteliales.
"Por último, se ensayará el aislamiento
de células madre mesenquimales de sangre de cordón
umbilical, de médula ósea, y de tejido adiposo
para diferentes aplicaciones", comentó el Dr.
Orlando Etchegoyen, Director de Laboratorio de BioProcrearte.
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HACIA UN NUEVO CÓDIGO DE LEYES: EL
SANITARIO
Por Dr. Daniel Cassola
La semana pasada presenciamos un nuevo debate
parlamentario, en el tratamiento de una ley que atañe
a la salud. El marco, como es habitual, fue el Congreso
de la Nación, y la norma en boga es la que reglamenta
la obesidad. Finalmente, la nueva disposición se
pudo aprobar.
La ley establece un puñado de modificaciones
que pueden ser positivas:
Se incorporará dentro de la currícula
escolar, en todos sus niveles, un programa de educación
alimentaria nutricional.
Los quioscos dentro de los establecimientos escolares deberán
ofrecer alimentos saludables y variados.
El Estado deberá tomar medidas para que los anuncios
publicitarios no utilicen la extrema delgadez como símbolo
de salud y belleza.
Queda prohibida la publicación o difusión
en medios en comunicación de dietas o métodos
para adelgazar que no conlleven el aval de un médico
o licenciado en nutrición.
También
se contempla la inclusión de la cirugía variática
al Programa Médico Obligatorio (PMO), lo que podría
generar una nueva suba en las cuotas de las medicinas prepagas,
según lo adelantaron varios empresarios. Incluso
se habla de que la implementación masiva de este
tipo de intervenciones podría hacer colapsar al sistema
de salud. ¿Las cirugías variáticas
son una prioridad que merecen una gran asignación
de recursos en un escenario en el que la salud pública
ya está colapsada? Prueba de esta situación
es la mortalidad infantil en ascenso en casi todo el país,
según lo expresado por la ministra de Salud de la
Nación.
Además, la ley de obesidad, puede
llegar a sufrir el mismo desamparo que padecieron otras
normas referentes a la salud, porque si no se asigna un
presupuesto ni se reglamenta la norma, todo queda en solo
una bonita declaración parlamentaria. La obesidad
enferma y afecta a millones de argentinos que no se van
a curar por lo que indique una ley sin presupuesto
En este sentido, podemos recordar la ley
de Chagas, que como otras tantas, fue sancionada pero no
reglamentada. Como consecuencia, ningún presupuesto
fue asignado inmediatamente al cumplimiento de la ley, por
lo que la transmisión y erradicación de la
enfermedad, en muchas provincias queda solo a criterio de
las vinchucas. Recién un año después
de la sanción se relanzó el Programa
Federal de Chagas, con una asignación presupuestaria
de 45 millones de pesos.
Otro caso con ribetes diferentes pero que
también viene fracasando es la promulgación
de la ley nacional contra el tabaco. A esta altura lo de
Argentina en la materia es un papelón internacional,
ya que es uno de los pocos países que no adhirió
al convenio de la Organización Mundial de la Salud
sobre tabaquismo.
Cada vez que se debate una ley que intenta
abordar la problemática de una enfermedad específica,
queda al descubierto una gran carencia: no hay una ley nacional
de salud. De esta manera, se podría elaborar un PMO
definitivo, y planes concretos y tangibles para mejorar
la salud de toda la población por igual, contemplando
el financiamiento, la accesibilidad y equidad en la prestación
sanitaria.
Si se continúa en este camino, de
sacar una ley por cada enfermedad, mañana serán
los jueces quienes mediquen a los enfermos, y los médicos
tendrán que transformarse en abogados para defender
sus posiciones ante los magistrados. Nuevamente, debemos
pensar que un ordenamiento consensuado en la elaboración
de una ley nacional de salud evitaría estos problemas.
Todas las leyes que se promulgaron sobre
enfermedades son, en sí, positivas, y nadie en su
sano juicio puede estar en contra de lo que dictaminan sus
artículos. El problema es otro. Por la falta de continuidad
en las políticas y sin consenso en la distribución
de recursos concretos no se podrá combatir las enfermedades,
y cualquier ley a favor de la salud, en este contexto, es
un placebo.
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LA SALUD NO AGUANTA MÁS
Por Dr. Daniel Cassola
Mientras
el país está compenetrado en una discusión
que se comió ya más de tres meses, hay otras
problemáticas que estallan todos los días
en los hospitales. La salud no aguanta más postergaciones.
Por estos días está muy en boga el tema de
la "redistribución de la riqueza", pero
de lo único que se habla es de retenciones a la soja
y otros cultivos. Para que haya una real redistribución
de la riqueza se debe aceitar la escalera de ascenso social.
Es fundamental dar salud, educación e infraestructura,
sin que dependan de las retenciones, ya que si el dinero
por encima del 35 por ciento no se recauda, continuaríamos
postergando estas necesidades básicas.
La pobreza no solo se nutre de los precios altos de los
alimentos y los bajos salarios, sino de la falta de oportunidades
que otorga una sociedad que no ofrece servicios básicos.
La semana pasada se volvió a revolver el conflicto
sanitario con un paro en los 77 hospitales bonaerenses,
con denuncias de colapso por parte de asociaciones profesionales
de varios centros porteños, y de una serie de noticias
que llueven desde hace tiempo: en 2007 aumentó la
mortalidad infantil, en la campaña 2008 no se vacunaron
contra las enfermedades invernales 500 mil chicos y, pregunte
a quien se le pregunte, el presupuesto de la salud tal como
está no alcanza.
La accesibilidad a los servicios de salud no está
garantizada para gran parte de la población que se
ubica en los estratos más bajos de la pirámide
social. Sin ella, no hay redistribución de la riqueza
ni movilidad social que sean posibles.
Como se había comentado en la campaña electoral
de 2007, era el momento para que Argentina de un salto de
calidad en varios sentidos, uno de los cuales era el institucional.
El presente desmiente esta promesa categóricamente.
El plan de salud más importante de la gestión
de la presidente Cristina Fernández de Kirchner fue
improvisado luego de un par de meses de conflicto con los
representantes del agro, y son muchos los que dudan de su
cumplimiento. Los supuestos hospitales que se construirán,
en el marco del Plan de Redistribución Social, dependen
de las alícuotas que se cobran por las exportaciones
de la soja. Son hospitales móviles, porque su destino
está atado a los precios del monocultivo, a la conducta
de los exportadores y a un sinfín de factores más,
que nada tienen que ver con un plan de salud a mediano y
largo plazo.
En este contexto, el conurbano ostenta centros de atención
construidos a nuevo que son solo cáscaras vacías
por la falta de personal. El hospital del Cruce de Florencio
Varela, elegido por los profesionales de la provincia para
centrar su reclamo, fue inaugurado por la presidente y el
gobernador Daniel Scioli el año pasado, pero hoy
funciona al 5 por ciento de su capacidad porque no hay trabajadores
nombrados. No hay espacio en esta nota para nombrar a todos
los ejemplos que se podrían citar.
Un principio de solución en este sentido, el del
"salto de calidad", era la promesa de empezar
con el debate de una Ley Nacional de Salud para que se pueda
promulgar y reglamentar en 2009. No es más que otra
moneda que cayó en saco roto, ya que ni siquiera
hay borradores para iniciar la discusión que posibilite,
de una vez, integrar a todos los subsectores de la salud
con un solo objetivo bien claro: garantizar la accesibilidad
a la salud de toda la población.
La sordera del oficialismo y el desinterés de la
oposición política privan a la sociedad de
un debate concreto sobre los problemas de la salud. ¿La
única manera es mediante el corte de rutas y la instalación
de carpas? Ni los médicos, que no pueden dejar de
atender, ni los enfermos que necesitan atención lo
pueden hacer.
Siempre vale recordar lo castigado que se encuentra el sector
de la salud, porque lo peor que le puede pasar a un problema
de estas dimensiones es ser olvidado. Las sociedades que
se olvidan de las necesidades básicas de los más
pobres, endurecen su corazón, priorizan su bolsillo
e hipotecan su futuro.