NOTICIAS
    > Latinoamericanas
    > Nacionales
    > Provinciales
    > Municipales
    > Empresariales
  OPINIÓN
  ENTREVISTAS
  EVENTOS
  CONTACTO
  Opinión
 

Por Leonardo Coscia

La alergia impacta en la productividad laboral

Los resultados de una encuesta histórica revelaron que adultos de toda América Latina con alergias nasales o rinitis alérgica sienten que los síntomas tienen un impacto enorme en sus vidas cotidianas y en sus carreras.

La encuesta Alergias en América Latina (Allergies in Latin America, AILA) es la encuesta multinacional de pacientes más exhaustiva realizada en América Latina sobre la rinitis alérgica. Se realizaron entrevistas por teléfono y en persona a 1.088 adultos y 458 niños de ocho países latinoamericanos: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela. Los resultados se presentaron hoy en el WAC 2009 – Congreso Mundial de Alergia, que se lleva a cabo en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Los síntomas severos de rinitis alérgica ejercen un gran impacto en las carreras y vidas cotidianas de las personas que sufren de alergia. Uno de cada tres adultos encuestados dijo que en el último año perdió días laborales debido a síntomas de alergia; las personas que sufren de alergia también informaron una disminución de la productividad en los días en que sus síntomas eran más agudos.
Los encuestados también dijeron que sus síntomas de alergia afectaron su vida familiar diaria y su vida social. Además, los adultos encuestados informaron que no se sentían satisfechos con sus tratamientos actuales, el 66 por ciento informó que su tratamiento no era eficaz. El impacto de los síntomas sumado a la falta de tratamientos eficaces lleva a que la rinitis alérgica tenga un profundo impacto económico y social en la vida de las personas afectadas.
“De los resultados obtenidos en la encuesta se desprende que la alergia nasal tiene una amplia incidencia en la población de Latinoamérica y que, en los períodos de recrudecimiento de la sintomatología, la misma ocasiona importantes pérdidas económicas de manera directa por los gastos médicos en sí mismos como también por aquellos generados por el ausentismo laboral y escolar, la disminución del rendimiento y la consiguiente disminución de la productividad y la concentración tanto en el colegio como en el trabajo. Además afecta la calidad de vida al alterar las actividades deportivas y sociales de las personas”, indicó el Dr. Alberto Dodero, Jefe de ORL, Hospital de Clínicas José de San Martín.
Agregó, también, que “por otro lado, la encuesta ha demostrado un importante nivel de insatisfacción con los medios terapéuticos que disponemos en la actualidad, ya sea por pérdida o escasez de la efectividad, duración de la mejoría, efectos adversos o secundarios de los fármacos actuales e incluso por los altos costos de los tratamientos”.
La divulgación de los datos de la encuesta coincide con el lanzamiento comercial de Ciclesonida Nasal en América Latina. Ciclesonida Nasal es un nuevo aerosol intranasal de corticosteroides para el tratamiento de los síntomas nasales asociados con la Rinitis alérgica estacional (RAE) y la Rinitis alérgica perenne (RAP). Se ha demostrado que Ciclesonida Nasal es bien tolerado, seguro y efectivo, con un inicio de acción rápido. Ciclesonida Nasal puede brindar alivio de los síntomas durante 24 horas.

Hallazgos relacionados con la calidad de vida

En la encuesta se halló que las carreras de los pacientes y su interacción con sus amigos y familiares se vieron muy seriamente afectadas por los síntomas de alergia. Los adultos encuestados informaron que los síntomas de alergia les provocaron irritación, cansancio y ansiedad e impedimentos en las actividades sociales y la productividad laboral.
• El 48 por ciento de los adultos dijo que la rinitis alérgica afectó sus actividades familiares; casi la mitad (47 por ciento) dijo que sus actividades sociales se vieron afectadas.
• La mitad de los encuestados mencionó que los síntomas limitaron su capacidad para realizar actividad física y afectaron su vida cotidiana. Un tercio de los pacientes adultos dijo que tenía problemas para dormir durante la temporada de alergia.
• Un tercio de los adultos informó sensación de irritabilidad y cansancio debido a la alergia; un cuarto informó sensación de ansiedad.
• Aproximadamente la mitad (48 por ciento) de todos los adultos que sufren de alergia mencionó que su productividad laboral se vio afectada.
En los momentos en que los síntomas de alergia eran más agudos, los adultos que sufren de alergia informaron que su productividad disminuyó en un 25 por ciento.

Síntomas y tratamiento actual

Los adultos encuestados informaron que no estaban satisfechos con sus tratamientos actuales; los pacientes comentaron que sus tratamientos actuales no eran eficaces y no les brindaban alivio para todos los síntomas de alergia.
* El 66 por ciento de los adultos informó que no se sentía satisfecho con su tratamiento actual porque no era eficaz.
* El 35 por ciento informó que su aerosol nasal actual no le brindaba 24 horas de alivio.
* Casi dos tercios (63 por ciento) de los adultos informó que su aerosol nasal no aliviaba todos los síntomas de alergia.

Acerca de la encuesta Alergias en América Latina (AILA)

La encuesta AILA, la primera de su especie en América Latina, es la encuesta multinacional más grande y exhaustiva de pacientes con diagnóstico de rinitis alérgica y de sus opciones de tratamiento. Se contactó a un total de 21.626 hogares y se identificó la presencia de alergias nasales. La encuesta fue completada por 1.088 adultos con rinitis alérgica y 458 niños afectados. La encuesta AILA fue financiada por Nycomed Pharmaceuticals Company.
La encuesta se diseñó con la intención de conocer los síntomas de la rinitis alérgica y la manera en que afecta a adultos y niños y de conocer sus opiniones sobre las opciones de tratamiento actuales en América Latina. Se realizaron entrevistas telefónicas y en persona en ocho países latinoamericanos; Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela.

Metodología

Se realizó una selección por teléfono y en persona de muestras de hogares de todo el país o de las ciudades más importantes. Se entrevistó por teléfono o en persona a las personas que cumplían con los criterios de selección para conocer sus opiniones sobre la rinitis alérgica. Los participantes seleccionados eran adultos o niños con diagnóstico de fiebre del heno, rinitis alérgica o alergias nasales, sintomáticos o tratados por alergias nasales durante los últimos doce meses.

Personas encuestadas:
• Argentina: 173
• Brasil: 285
• México: 305
• Chile: 74
• Colombia: 57
• Ecuador: 56
• Perú: 69
• Venezuela: 69
• Total de encuestados: 1.088

Ciclesonida Nasal es un corticosteroide nuevo indicado para el tratamiento de los síntomas nasales asociados con la RAE (rinitis alérgica estacional) en adultos y niños de 6 años de edad o más y para el tratamiento de los síntomas nasales asociados con la RAP (rinitis alérgica perenne) en adultos y adolescentes de 12 años de edad o más.
Se ha estudiado intensamente en miles de pacientes con RAE o RAP y demostró ser eficaz y seguro para ambas afecciones (según la información de prescripción para EE. UU. Las dosificaciones y las indicaciones pueden variar de un país a otro).
Formulado como un profármaco y con una formulación hipotónica única, Ciclesonida Nasal abarca algunas mejoras importantes en los tratamientos de la rinitis alérgica, como: activación farmacológica en las células objetivo, inicio rápido de acción (los estudios demostraron el inicio de acción en un lapso de 1 a 6 horas), aumento de la absorción de ciclesonida y retención más prolongada en la mucosa nasal comparado con las formulaciones isotónicas, baja disponibilidad sistémica (1%) y bajo volumen de aerosolización que genera un perfil de seguridad y tolerabilidad comparado con el placebo, conveniencia de la dosificación diaria y eficacia en todos los síntomas principales de la RA (secreciones nasales, picazón nasal, estornudos y congestión nasal).


 

Por el Dr. Oscar Rivera García.*

Siglo XXI. Era de los Vectores

Introducción

Al preparar el material para el curso “SIGLO XXI: Era de las Zoonosis” que dictaré a final de año a través del Aula Virtual de la Universidad de Málaga, España, y analizar cada una de las enfermedades a tratar, llama poderosamente la atención la importancia de los vectores, muchos de los cuales años atrás estaban limitados a ciertos continentes y países con zonas tropicales.
En la época actual y futura adquieren gran importancia porque cada vez se comprueba su presencia en otras regiones geográficas, con diferente hábitat al natural en donde vivían y en las cuales se han adaptado por factores favorecidos debido al cambio climático.
Las enfermedades transmisibles de los animales al hombre se están disparando en forma alarmante a través del planeta por causas que incrementan el riego de zoonosis transmitidas por vectores:
El crecimiento demográfico, se calcula que la población humana en la actualidad es de más o menos siete mil millones de habitantes y que para el año 2020 puede llegar a los diez mil millones de personas.
El crecimiento de la población animal, para atender la demanda alimenticia indudablemente también deben crecer las explotaciones animales entre las cuales la porcina, avícola y ganadera ocupan lugar importante.
Alteración del medio ambiente, Cada año se deforestan millones de hectáreas de extensiones de bosques, se destruyen grandes zonas de vegetación nativa, se desecan espejos de agua para dar paso a urbanizaciones, para aumentar la extensión de tierras para cultivos y construir grandes instalaciones para la crianza de cerdos y aves. Esta circunstancia genera un aumento de la frecuencia de convivencia entre especies salvajes y el hombre al invadir su hábitat natural.
Exterminio animales salvajes, con esta irracional actitud se están exterminando una gran variedad de mamíferos y aves salvajes depredadores de roedores razón por la cual estos ya se observan desplazados en zonas suburbanas aumentando el contagio, transmisión y difusión de varias zoonosis en las ciudades.
Cambio climático, las condiciones climáticas actuales, están favoreciendo no solo el resurgimiento de muchas zoonosis, sino también la aparición de las mismas en otras zonas del planeta en donde antes no se conocían. Muchos vectores, especialmente mosquitos de zonas selváticas están apareciendo en las ciudades ya transportados por el mismo hombre en sus vehículos o desplazados a las zonas urbanas cada vez más cálidas y en las cuales se han ido adaptando convirtiéndose con ello en transmisores activos de zoonosis.
Lagunas de desechos industriales, además de los olores fétidos que deben soportar los habitantes vecinos a estos sitios, ellas se constituyen en el hábitat ideal para la cría de zancudos, moscas, roedores y otros anímales transmisores de enfermedades. Se observan alrededor de grandes explotaciones avícolas, porcícolas y ganaderas, amén de las emanaciones producidas por la quema de vísceras, plumas de pollo.
Rellenos sanitarios, problema cada vez más complicado para las autoridades que en muchos casos ya no encuentran sitios alejados de las ciudades para eliminar los millones de toneladas de basura que producen sus habitantes y en donde además de muchos vectores y aves carroñeras es el mismo hombre, al buscar desperdicios, quien se está encargando de diseminar ciertos patógenos.
Aguas estancadas, en países pobres, en zonas marginales y campesinas se tiene la costumbre de almacenar agua , especialmente lluvia, por falta de acueductos, en tanques sin tapa, en otros recipientes abiertos, lavaderos y cuando llega el invierno, las canales, ondulaciones de terreno y huecos en general, se llenan de agua que permanece estancada por largos períodos y estos se constituyen en el medio ambiente ideal para la crianza de mosquitos vectores de enfermedades como el dengue y la malaria.
Vuelos intercontinentales, este es quizá uno de los riesgos más contundentes y peligrosos que afronta la humanidad para verse expuesta a padecer ciertas zoonosis. En pocas horas un virus de mediana o alta patogenicidad, o un virus de poca virulencia pero capaz de mutar y combinarse con otros más virulentos, puede ser distribuido de uno a otro continente en pocas horas.
Por estas y muchas razones se ha decidido titular el presente Artículo de Opinión “SIGLO XXI: Era de LOS VECTORES“ para hacer una pequeña narración de algunos de ellos y valorar la importancia que tienen tanto en la actualidad como en el futuro por las diferentes zoonosis que transmiten.
Esta es la razón del presente Artículo de Opinión despertar el interés sobre este tema entre los profesionales responsables tanto del Control y Vigilancia de la Salud Humana como Animal ya en países tropicales como subdesarrollados, como en aquellos que laboran en naciones con estaciones.

Vector epidemiológico


En epidemiología y ecología se llama vector a un mecanismo, generalmente un organismo, que transmite un agente infeccioso o infestante desde los individuos afectados a otros que aún no portan ese agente. Por ejemplo los mosquitos de la familia culícidos son vectores de diversos virus y protistas patógenos. La mayor parte de los vectores de enfermedades humanas son insectos hematófagos.
Aedes es un género de mosquito culícido frecuente en todo el mundo y especial en áreas tropicales y subtropicales. El nombre procede del griego aedes, que significa odioso.
Transmiten, entre otras enfermedades, la fiebre amarilla, el dengue y la dirofilariasis canina. En la Polinesia, Aedes polynesiensis trasmite la filariasis linfática producida por Brugia y otros nematodos relacionados.
Los mosquitos Aedes presentan a menudo bandas negras y blancas en cuerpo y patas pero pueden presentar también otras coloraciones.

* M.V.Z de la Universidad de Caldas egresado en el año, 1957. Decano de la Asociación Colombiana de Médicos Veterinarios y Zootecnistas Especialistas en Avicultura (AMEVEA). Gestor y Coordinador del PRIMER CONGRESO COLOMBIANO E INTERNACIONAL DE ZOONOSIS Manizales-Caldas-Colombia-Septiembre-2008. Miembro Corporación RED Salud Pública Veterinaria (SPVet). Miembro Asociación Veterinarios Vida Silvestre (VVS). Miembro Sociedad Caldense de Ornitología.


Por Marla Bolívar. * y Omaira Ramírez**

Valores en la práctica de Enfermería.

Este ensayo es el producto del deseo de compartir el aprendizaje y las reflexiones filosóficas, resultado del estudio de los valores y de la práctica de Enfermería, tópicos asociados con la bioética, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad, con la intención de aportar un insumo teórico que estimule en los lectores reflexiones para cambios en la práctica de la Enfermería, teniendo como meta la humanización. Recordemos que la Enfermería como profesión está orientada hacia el servicio y al establecimiento de relaciones de ayuda, centradas en el ser humano, que por medio de un proceso interactivo, reciproco, inter subjetivo de influencia mutua de valores y creencias, se desarrolla de esa forma el cuidado; para trascender la enfermera (o) que cuida y en la persona cuidada.
Este proceso descrito denominado interacción enfermera-persona enferma, tiene implicaciones éticas y legales. Por ser la ética la ciencia filosófica que estudia los actos humanos, con la connotación de buenos-malos y legales por el deber de cumplimiento de la ley. Por ejemplo, la Ley del Ejercicio Profesional y la Constitución Nacional de la República.
En este sentido, el cuidado de Enfermería, como toda actividad humana, tiene connotaciones éticas, morales y bioéticas que se sustentan en los principios y valores, que permiten analizar y discernir para percibir y decidir que es lo que está bien, lo que es correcto y justo, lo equitativo, la libertad, autonomía y bienestar de la persona que se cuida, de allí a que el cuidado de Enfermería se dé en la interacción dialógica, y se crea a partir de la confianza, creciendo con el respeto, el afecto, y sustentándose en los valores de las personas involucradas.
Hoy en día, evidenciamos que la interacción de la enfermera (o) con la persona cuidada, está severamente afectada por los avances tecno-científicos y por los cambios en la práctica del cuidado de la salud, los cuales han ocasionado cambio en los roles, en las funciones de la enfermera (o) siguiendo el tecnicismo y la deshumanización en el cuidado. De allí que como los avances en el conocimiento son positivos, urge la valoración del ser humano como esencia del cuidado. De esta forma, surge entonces la bioética, como ciencia equilibradora en el hacer por la vida, la humanidad y el planeta.
Etimológicamente el termino de origen bios: vida y ethos: ética, significa la ética de la vida (1) se trata de un principio de responsabilidad de los seres humanos con la vida y se sustenta por el estudio sobre las ciencias de la vida. La Enciclopedia de Bioética de la Biblioteca Nacional de New York (1918) define la Bioética como el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y atención a la salud, en tanto, que dicha conducta es examinada a la luz de los valores y principios morales. De igual manera encontramos otras definiciones de bioética donde todas tienen el mismo sentido ético, moral, humanístico e interdisciplinario. En el año 1995 en la misma Enciclopedia se reviso la definición de bioética y se presento de manera más amplia las connotaciones interdisciplinarias y de esta manera la bioética es el estudio sistemático de las dimensiones morales, incluyendo la visión, la moral, conductas, decisiones y políticas de las ciencias de la vida y el cuidado de la salud empleando una variedad de metodologías éticas en un espacio interdisciplinario” (2). Todas las situaciones y los fenómenos inherentes a la bioética son prácticamente los resultados como consecuencia de los avances de la tecnociencia y el nacimiento de posiciones ideológicas pluralistas acerca de la vida. Al referirnos a “pluralistas” es en el sentido a las diferentes posiciones acerca de la vida, incluso en algunas oportunidades contrarias.
Los ciudadanos de este planeta transforman pero también destruyen, aparece entonces la deshumanización que se refleja en muchos actos de los seres humanos ante los seres vivos.
La bioética ha surgido en la búsqueda de equilibrio en un ambiente pluralista, interdisciplinario, ya que con la intervención de los profesionales de las diferentes áreas del conocimiento, es como se puede lograr, los mayores aportes en el discernimiento de las diferentes situaciones problemáticas que en la actualidad presenta la humanidad.
La interdisciplinariedad se refiere a los puntos de unión entre las disciplinas, en la cual cada una aporta sus problemas, conceptos y métodos de investigación con la finalidad de alcanzar objetivos juntos. La transdisciplinariedad denota estar entre las disciplinas, en las disciplinas y más allá de las disciplinas (3).
En este orden de ideas, la Enfermería y la bioética, en la praxis y en el quehacer se fusionan para convertirse en inter y transdisciplinarias. Acercándonos al concepto de interdisciplinariedad, en la Enfermería y la bioética, hay cierta razón de unidad, de relación, de acciones reciprocas entre la persona que cuida y la cuidada, interpretaciones entre diversas ramas del saber llamadas disciplinas científicas (biología, química, ciencias sociales) (4). Existe también la transferencia de una disciplina a otra, ejemplo, la aplicación de los principios de beneficencia, autonomía y justicia de la bioética en los procedimientos en el cuidado (5).
Desde distintos enfoques científicos permite el análisis a problemas cuya complejidad es tal, que con el aporte de cada una de las disciplinas a la interdisciplinariedad, ayuda a profundizar y a explorar las distintas dimensiones de lo realizado (6).
De esta forma, con el análisis se logra aclarar situaciones confusas como dilemas de incertidumbre, angustias morales, que se presentan en el cuidado de las personas. El enfoque que varios filósofos le dan a la interdisciplinariedad es el de “reafirmación y constante epistemológico de la reagrupación de los saberes” (8).
En la ciencia moderna, la preocupación de sus principales exponentes entre ellos Galileo, Descartes y Bacon. La Sociedad Científica Interdisciplinaria le agrego la importancia de la comunicación en todas las disciplinas, y es a mediados del siglo XX que este factor se retoma en la interdisciplinariedad. Los representantes de estas ideas fueron Gottfried, Wilhelm, Leibnitz y Jean Amos Komenski quien propuso la pansophia como pedagogía de la unidad, capaz de eliminar la fragmentación del saber de las disciplinas (7). De esta forma, las disciplinas se integran.
Continuando con el recuento histórico, para una mejor comprensión de la evolución de la interdisciplinariedad, en el siglo XVIII se desarrollo el enciclopedismo, que no buscaba puntos de encuentro, sino reducir el conocimiento en espacios pequeños, su objetivo primordial con el de la divulgación del conocimiento. En el siglo XIX las especializaciones llegaron a su máximo grado y luego estuvo la interdisciplinariedad.

*Licenciada en Enfermería. Universidad de Carabobo 1986. Magíster en Administración de los Servicios de Enfermería 1992 Universidad de Carabobo. Cursante del Doctorado en Ciencias de la Enfermería. Mención Cuidado Humano. Universidad de Carabobo. Profesor Agregado a Dedicación Exclusiva en la Cátedra de Gerencia en Salud y Enfermería adscrito al Departamento Clínico de Enfermería Comunitaria y Administración de la Escuela de Enfermería. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Carabobo. Docente del Programa de Maestría de Gerencia de los Servicios de Salud y Enfermería. Área de Postgrado UC. Miembro de la Comisión Coordinadora del Programa de Maestría de los Servicios de Salud y Enfermería UC.

** Licenciada en Enfermería. Universidad de Carabobo 1986. Magíster en Administración de los Servicios de Enfermería 1992 Universidad de Carabobo. Magíster en Enfermería Gerontológico y Geriátrica Universidad de Carabobo. 2001. Diplomatura en Desarrollo Curricular Fundacelac. UC. 2009. Diplomatura en Entornos virtuales de Aprendizaje. Un enfoque basado en competencias. UCLA. 2009. Cursante del Doctorado en Ciencias de la Enfermería. Mención Cuidado Humano. Universidad de Carabobo. Profesor Asociado a Dedicación Exclusiva en la Cátedra de Gerencia en Salud y Enfermería adscrito al Departamento Clínico de Enfermería Comunitaria y Administración de la Escuela de Enfermería. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Carabobo. Jefe del Departamento Clínico de Enfermería Comunitaria y Administración. Docente del Programa de Maestría de Gerencia de los Servicios de Salud y Enfermería. Area de Postgrado UC. Miembro de la Comisión Coordinadora del Programa de Maestría de los Servicios de Salud y Enfermería UC


Por Leonardo Coscia

Hay 1 millón de diabéticos sin diagnóstico

Un millón de argentinos son diabéticos pero no están diagnosticados. La cifra es contundente. La obesidad es responsable de hasta un 75% del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. El sedentarismo es otro factor importante que contribuye a la epidemia.

En Argentina, la diabetes afecta al 8,5% de la población adulta (Primera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, 2006) es decir unos 2 millones de personas y aproximadamente el 50% de ellos desconoce su condición. El 20-30% de quienes conocen su enfermedad no reciben ningún tratamiento y el 68% es diagnosticado incidentalmente, generalmente debido a la manifestación de complicaciones crónicas.
Para disminuir el impacto socioeconómico de esta enfermedad no solamente se necesita mejorar la eficacia del tratamiento de las personas con diabetes, sino prevenir el desarrollo de la enfermedad en personas con alto riesgo de padecerla. El número de personas con alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 es similar al de las personas ya diagnosticadas.
El Foro Interdisciplinario sobre Diabetes (FIDIAS) presentó con motivo del Día Mundial de la Diabetes -que se celebra el 14 de noviembre- el avance de los trabajos realizados con el objeto actualizar las medidas preventivas y las formas de detección de la diabetes.
En el mismo acto con el fin de colaborar con el acceso al tratamiento de las personas con diabetes que reciben atención médica en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sanofi aventis se comprometió donar cartuchos de insulina glargina (Lantus®) y viales de insulina humana ADN recombinante (Insuman®) para ser entregadas en los centros de atención que las autoridades de los ministerios de salud dispongan. Esta cantidad de insulina es equivalente al requerimiento de aproximadamente 5000 pacientes tratados durante un año.
Como la determinación de la glucemia en población general no es costo-efectiva para identificar personas en riesgo de desarrollar diabetes, se han desarrollado cuestionarios basados en la identificación de diversos factores de riesgo (edad, índice de masa corporal e historia familiar de diabetes) y la adjudicación de un puntaje de riesgo. Algunos de estos cuestionarios han probado tener una especificidad diagnóstica similar a la prueba de tolerancia oral a la glucosa.
Para prevenir el desarrollo de diabetes en las personas en riesgo, pueden utilizarse estrategias no farmacológicas y farmacológicas. Las primeras, consistentes en adopción de un plan de alimentación saludable y práctica regular de actividad física, logran hasta un 58% de prevención y han demostrado ser efectivas en distintas poblaciones (Suecia, China, Finlandia, Norteamérica e India). Su efecto preventivo se mantiene hasta 10 años después de la intervención.
Los estudios económicos concuerdan que tanto la detección por encuestas como las intervenciones preventivas son costo-efectivas. En consecuencia, el grupo FIDIAS estima que la implementación de programas de prevención primaria de DMT2 basados en los principios descriptos beneficiaría a las personas, a la comunidad y a la Salud Pública y Privada de países en desarrollo como la Argentina.
El éxito de la implementación de las medidas de prevención en gran escala requiere mejorar la relación medico-paciente, como así también implementar estrategias de salud pública innovadoras que permitan trasladar los resultados de la investigación a la práctica asistencial
Fidias es una instancia de encuentro de especialistas de distintas disciplinas y su objetivo es discutir sobre temas relevantes en diabetes y el desafío que implica el abordaje de una enfermedad pandémica. La misión principal es contribuir con los distintos actores que trabajan en el cuidado de pacientes, a través de la publicación e implementación de materiales que surjan del foro.
Con el apoyo de la Embajada de Francia en la Argentina y de Sanofi Aventis Argentina, FIDIAS está coordinado por el Dr. Juan José Gagliardino -Director del Centro de Endocrinología Experimental Aplicada (CENEXA)- quien destaca la importancia en la detección temprana de la enfermedad para evitar mayores complicaciones y mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes.
Conclusiones generales
• Existe una población con alto riesgo de desarrollar DMT2 sobre la que se puede intervenir efectivamente para prevenir o retrasar dicho desarrollo.
• El empleo de cuestionarios para identificar personas con riesgo de desarrollar diabetes es costo-efectivo y su implementación no implica daños psicológicos importantes para la población encuestada.
• En personas con alto riesgo de desarrollar DMT2, las intervenciones sobre el cambio de estilo de vida y la administración de ciertas drogas previene/retrasa significativamente dicho desarrollo en forma costo-efectiva.


Regulación jurídica de la conservación y donación de células madre

Por Dr. Carlos Burger
Abogado. Especialista en Bioética y Ética de la Investigación. Miembro del Comité de Bioética del HIGA Eva Perón y del Comité de Etica en Protocolos de Investigación del Hospital Italiano. Docente en UBA y de Posgrado en la UMSA. Coordinador de la Oficina de Derechos Humanos del HIGA Eva Perón.

La deuda de un debate ético y legal: ¿Cuáles son los dilemas que se identifican con la donación de células madres y la conservación de las mismas?
La obtención de células madres para posibles tratamientos médicos ha sido y es objeto de numerosos debates éticos y legales que dan cuenta de los siguientes interrogantes: ¿cuál es la forma en la cual se obtienen dichas células? En caso de células embrionarias, ¿existe algún impedimento para la generación de embriones con destino a investigación o terapias génicas? y en definitiva, ¿cuál es el estatuto moral y legal del embrión humano? ¿Cuáles son los dilemas que se identifican con la donación de células madres y la conservación de las mismas?

Definición y aplicación

Las células madres podemos definirlas como aquellas con capacidad de dar origen a diferentes células especializadas de tal forma que podrían regenerar células o tejidos varios dañados por diversas patologías. Las células madres se obtienen por lo general de embriones (de acuerdo con la edad gestacional), del cordón umbilical o bien de células adultas.
Patologías como la leucemia, el mal de Parkinson o el Altzheimer se esperan sean curadas o bien mejoradas a través de las terapias génicas que, especialmente en el caso de la leucemia, han dado resultados positivos. Pero aún la utilidad de las células madres no ha sido determinada en todos los casos. A los interrogantes mencionados debemos añadir el grado de incertidumbre relacionado con la posible utilidad de estas células, no obstante ello gran cantidad de padres optan por conservar las células madres provenientes del cordón umbilical de sus hijos recién nacidos, con la esperanza de que las mismas puedan resultar útiles a futuro en las terapias de determinadas enfermedades.
Los avances científicos han destacado la eficacia de las llamadas células madre hematopoyéticas provenientes de la médula ósea que han permitido el desarrollo de terapias celulares en patologías como la leucemia y el gran avance ha sido que se tratan de células muchas veces provenientes de donantes no emparentados.
Planteado de esta forma, sin entrar en la discusión referida a células madres provenientes de embriones, se abre un debate ético y legal referido a la “propiedad o disponibilidad” de las células hematopoyéticas versus la necesidad de contar con células viables para transplantes habida cuenta del éxito de las terapias logradas a través de donantes no emparentados. Ello implica la voluntad o autonomía de donantes en pos de un principio de beneficencia y solidaridad sin olvidarnos que las donaciones o trasplantes de células, tejidos y embriones también constituyen un mecanismo para favorecer al principio ético de justicia en la atención sanitaria.

El Panorama Mundial

La Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y de la Dignidad del Ser Humano prohíbe explícitamente la “creación de embriones humanos para fines de investigación”. El 19 de Noviembre de 2003 el Parlamento Europeo se manifestó a favor de asignar fondos comunitarios a la investigación con células madre derivadas de embriones humanos.
En cuanto al transplante de células y tejidos, el Parlamento Europeo ha introducido varias enmiendas que refuerzan el requisito del consentimiento del donante, en caso de estar vivo, suministrado en forma expresa y por escrito. En caso de fallecimiento será necesario el consentimiento expreso del familiar del donante fallecido, salvo que éste en vida se haya negado expresamente.
Por lo general la tendencia de la legislación europea de cada país ha sido cada vez más permisiva en cuanto a la obtención de células embrionarias cuyo origen se encuentra en embriones ya existentes (no en la generación de embriones para producir células madres). Así la práctica se está utilizando en Suecia y Reino Unido, aunque en Finlandia, Grecia y Países Bajos, también lo permiten legalmente, y Bélgica, Dinamarca y Francia estudian hacerlo. En general la legislación europea ha sido constante en regular con mayor rigor la posible disponibilidad de embriones, admitiendo por lo general la utilización de aquellos que resulten de prácticas de fertilización asistida que no serán utilizados y que probablemente sean destinados a investigación por su no implantación.
En el caso del Reino Unido, desde el año 2001 se permite el uso de embriones para la investigación de enfermedades graves y sobre el desarrollo de embriones humanos. En todo caso, estos embriones deben ser destruidos en el plazo de 14 días después de la fecundación. La legislación británica ha sido proclive a la creación de un embrión para la investigación médica y para producir células madre, para ello los donantes de óvulos y esperma deben firmar un documento de consentimiento informado.
En el caso de los Estados Unidos desde el año 2001 existía un veto en cuanto a la inversión de fondos públicos en la investigación con células madres. La actual administración Obama ha levantado tal prohibición dejando en manos de los Institutos Nacionales de Salud la regulación sobre la utilización de células madres. Este cambio en la política ha generado grandes debates no sólo en el ámbito científico sino ético y religioso.

El régimen legal argentino

Ante el avance científico, nuestra legislación posee varios vacíos: por un lado la ausencia de normas nacionales en materia de investigación que precisamente regulen la actividad científica en biomedicina y biotecnología, y un régimen específico referido a la donación de material humano genético identificable, especialmente habida cuenta de la información genética que es transmitida mediante la donación de células, sin dejar de lado la polémica sobre el estatuto del embrión y la posible disponibilidad de células madres embrionarias.
Desde el año 2007 el INCUCAI ha creado un Registro Nacional de Donantes de Células madre con los fines mencionados. El Registro tiene como objetivos la inscripción, tipificación e incorporación de donantes voluntarios y la búsqueda de donantes no emparentados a pacientes con indicación de trasplante de células hematopoyéticas y sin donante compatible en la familia.
La Resolución 319/04 del INCUCAI establece entre otros requisitos el consentimiento informado de la madre del recién nacido para la conservación de las células hematopoyéticas en cualquier banco habilitado conforme las disposiciones técnicas de la misma resolución. Por su parte la Resolución 6410/07 del Ministerio de Salud de la Nación establece la competencia del INCUCAI en relación a la utilización de células humanas para su posterior implante, de esta forma se ha delegado en el Organismo la fiscalización de tales actividades.
La reciente Resolución 069/09 del INCUCAI ha dispuesto por un lado la prohibición a los centros o bancos privados de la difusión o recepción de nuevas colecciones para almacenamiento hasta tanto no se cumpla con las habilitaciones dispuestas por la Resolución a la vez que requiere la inscripción por parte de las madres que decidan almacenar las células hematopoyéticas en el Registro Nacional de Donantes de tal forma que las mismas estén disponibles para posibles sus alogénicos.
De esta forma la actual normativa ha pasado a ser coherente con la tendencia de “donante presunto” que ya ha sido incluida en la actual ley de trasplantes de órganos. En el caso que planteamos, las células estarían disponibles siempre y cuando se hayan almacenado para usos autólogos eventuales y para los que no haya indicación médica establecida.-

Los dilemas éticos y la regulación argentina.

Los principales dilemas éticos se han planteando en relación a la generación de células madres a través de embriones. En tal sentido, la generación de embriones al sólo efecto de la obtención de células madre ha sido visto como un exceso en la corriente utilitarista de la ética médica. Se ha criticado que el sólo beneficio del paciente o de la comunidad no es justificativo para generar un embrión cuyo destino sea el descarte, una vez utilizadas las células madres. En nuestro país el debate acerca del estatuto del embrión, que posibilitaría la disponibilidad de las células madres de dicho origen, es una deuda pendiente con la sociedad, toda vez que no sólo es un cambio de situación respecto de la investigación médica y las terapias génicas sino respecto de las prácticas abortivas.
En el caso de las células madres generadas a partir de adultos los dilemas están vinculados a la autonomía de la voluntad, el consentimiento informado, el criterio de beneficencia y la posible solidaridad para trasplantes.
La autonomía es definida por la Bioética como aquella facultad de la persona para tomar decisiones, implica la autodeterminación del individuo, siendo una de las características inalienables del concepto de persona. Supone para la Bioética un individuo competente, con habilidad para manejar y comprender información y con ejercicio de voluntariedad (ausencia de coacciones internas y externas). Tanto las tendencias utilitaristas como deontologistas han destacado la importancia de la autonomía para el concepto de persona, siendo también un requisito para el ejercicio del consentimiento informado y para el ejercicio de acciones benevolentes por parte de la persona.
En el ámbito de nuestra Constitución Nacional la autonomía ha sido receptada a través de llamado “principio de reserva” o de “acciones privadas de los hombres” consagrado en el art. 19 de nuestra Carta Magna.
Las legislaciones en materia de donaciones y trasplantes de órganos y células han hecho hincapié acerca de la autonomía para la donación y la solidaridad como principio fundante que debe ser promocionado y no impuesto. La última modificación de la ley de trasplantes en Argentina ha incorporado la noción de donante presunto sin embargo termina dando prioridad a la autonomía de la persona en la medida en que existan manifestaciones en contrario, incluso mediante el testimonio de los familiares de personas fallecidas.
La Resolución 069/2009 del INCUCAI precisamente ha generado la polémica en relación a la autonomía de los padres del recién nacido. Al decidir incorporar la inscripción obligatoria en el Registro Nacional de Donantes, por parte de los padres que hayan decidido reservar células madres en bancos privados, de tal forma que los mismos queden a disposición para posibles trasplantes pareciera ser que el espíritu de la resolución contraría las mismas disposiciones de la ley de trasplantes, que si bien nos habla hoy en día de un “donante presunto” en última instancia da prioridad al principio de autonomía respetando la negativa expresa o testimoniada por familiares directos.

Recientemente, el 1º de junio de 2009, el Juzgado Federal N° 2 de Rosario se ha expedido otorgando una medida cautelar en el ámbito de una acción de amparo deducida por la empresa Stemcell SA, la cual ha deducido la garantía constitucional por entender que la disposición del INCUCAI violenta el art. 19 de la Constitución Nacional. La Justicia ha entendido también que en la materia se encuentran en riesgo de conflicto los derechos fundamentales como son, el derecho a la vida, a la salud, a la integridad física, a la intimidad, a la protección de los derechos del niño y la familia, todos ellos, de raigambre constitucional, amparados por los tratados de derecho internacional incorporados en el art. 75 inc. 22 de la C.N.
Si bien el espíritu de la resolución cuestionada sigue siendo la autonomía y solidaridad pareciera ser que constituye un avance más sobre la autonomía, siendo más acorde al principio bioético la disposición de “donante presunto”, con salvaguarda de la autonomía, que ha sido esbozada en la nueva ley de trasplantes.
El antecedente judicial da cuenta de una necesidad acerca de conciliar los intereses individuales con los sociales, la autonomía con la solidaridad que debe primar el régimen de donaciones, debiendo meditarse si una conducta solidaria puede imponerse a la manera de un acto perfeccionista.
Las tendencias perfeccionistas por parte del Estado se han considerado compatibles con el sistema democrático en la medida en que impongan al ciudadano cargas considerablemente menores en relación al derecho reglamentado. ¿Cuál es el rol de la autonomía en casos como el planteado? ¿Es un gran sacrificio restringir la autonomía de la persona en pos de la disposición de células para trasplantes? Este es el dilema que deberá resolverse tratando de conciliar principios bioéticos con normas constitucionales.
El temor de muchos sectores sociales conservadores radica en la posibilidad de generar, a través del debate acerca del uso de células madres, de una “pendiente resbaladiza” que en definitiva conlleve a la despenalización del aborto. Definir el estatuto del embrión para disponer de células madres implicaría definir el estatuto de persona. Sin embargo la necesidad del debate se encuentra en nuestra sociedad y corresponderá a la ética otorgar aquellas herramientas que permitan un serio y meditado consenso acerca de las necesidades de nuestra población y la mejoría de los tratamientos en salud.
La ética discursiva o del diálogo precisamente impulsa un debate democrático en el cual cada sector afectado por las decisiones debe ser escuchado, solo a partir de allí podremos consensuar una legislación acorde a las necesidades de la población e internalizada no sólo como norma jurídica sino como norma de vida.


 

La bioética, un tema ineludible.

Por Nora Franco.
Abogada. Mediadora especializada en asuntos de salud.

Un análisis sobre la bioética y los desafíos que le imponen las nuevas tecnologías aplicadas en la salud, con el fin de entender todo lo que entra en juego en la práctica médica.
Los avances científico-técnicos relacionados con el área de la salud se suceden en forma vertiginosa y nos plantean diariamente la necesidad ineludible de un análisis de los principios éticos que sustentan su aplicabilidad. Los principios de beneficencia y buena praxis se ven reflejados en todas aquellas acciones y decisiones que aseguran la calidad de los servicios de salud y en el ejercicio de los deberes.
Imprescindible resulta entonces, el conocimiento de los métodos y las prácticas necesarios a fin de abordar todos aquellos dilemas éticos que estos avances hacen surgir en el área de la salud. La resolución de estos no puede ser solamente enfocada a la luz de una ciencia, sino que debe integrar conocimientos multidisciplinarios que abarquen la totalidad de los aspectos de la persona a fin de que sean adecuadas.
La bioética tiene cada vez una mayor presencia en el ámbito biosanitario y en la sociedad en general. Los avances en el campo de la genética y el inicio de la vida, las prioridades sanitarias, los temas de salud pública, transplante de órganos, discapacidades, limitación terapéutica o decisiones al final de la vida, son temas que frecuentemente plantean conflictos éticos para los cuales no se encuentran respuestas fácilmente.
Impulsar la reflexión y el análisis sobre las cuestiones éticas relacionadas con la vida humana y con los conflictos de valores que plantean frecuentemente los progresos biomédicos, es tarea de la bioética, abriendo un espacio útil para el diálogo y la reflexión basado en valores.
Los principios bioéticos de autonomía personal, beneficencia y justicia, son motivo de reflexión moral sobre temas que están presentes día a día y que están relacionadas con el principio o fin de la vida.
La bioética colabora con la resolución de un conflicto que existe actualmente, el que se suscita por el ofrecimiento de cantidad de posibilidades tecnológicas que devienen del desarrollo imperante en este sentido y, a la vez, la consideración de la humanidad de la vida de las personas.
Se puede hablar sobre bioética clínica, que comprende la toma de decisiones. Se examinan dilemas, los dilemas que surgen en el ejercicio asistencial de la medicina, y se hace un análisis de valores éticos y medios disponibles para resolver el conflicto de la mejor manera.
Es así que la investigación clínica debe regirse por el respeto de los valores éticos fundamentales: la dignidad, el bienestar y la integridad física de de las personas. A su vez, debe contemplar la utilización de procesos de consentimiento informado previo y la protección de las personas.
La dignidad de la persona tiene estrecha relación con las aplicaciones de la Biología y la Medicina. Encontramos que profesionales del área de la salud buscan una solución adecuada a los dilemas éticos que se les plantean en su práctica profesional, como en el caso de conflictos éticos que exponen en trabajos de investigación con seres humanos.
El profesional del área salud debe realizar una actividad técnicamente perfecta y a la vez está sujeto a la disciplina ética que corresponde su profesión. La idea es que incorpore el sistema de valores en su práctica.
Encontrar soluciones acordes, implica formación, capacitación, conciencia de los conocimientos que se poseen, y también de los que deben adquirirse, para la toma de decisiones acordes a las necesidades.
Surge así la inquietud de tener una formación bioética sólida, que integre todos los conocimientos necesarios que puedan aportar las distintas disciplinas, que sea integradora.
La profundización en el conocimiento del ser humano y de los dilemas científicos y tecnológicos actuales, especialmente en los propios de la medicina asistencial y de la investigación clínica y biológica, son imprescindibles para una sólida formación en bioética.
Quienes emprendan el camino de esta formación deberán esforzarse continuamente y adquirir los conocimientos teóricos y prácticos, que tendrán que ser coherentes con la ética intelectual.

Ética y bioética

Dentro de la ética, cabe preguntarnos qué lugar ocupa la llamada bioética. Ellas no puede contradecirse, sino todo lo contrario: la bioética surge de la aplicación de los principios éticos fundamentales.
La técnica muchas veces se contrapone a la ética, cuando la razón invocada para una acción técnica contradice el fin último, es una acción que ingresa al campo ético como inmoral.
No es racional la autonomía absoluta de la técnica frente a la ética. La bioética es la ética de la vida humana, y de los conocimientos prácticos y técnicos relativos a ella –medicina, genética, embriología, ingeniería genética, etc.
La bioética es una ética aplicada a un conocimiento y acción específicos. Los principios de la bioética derivan de la aplicación de los primeros principios éticos, a las ciencias prácticas y técnicas relativas a la vida humana.

Ética y derecho

La ética y el derecho, son elementos conexos. El derecho, es el sistema que norma la conducta de las personas, es necesaro precisar la participación del ordenamiento legal en la bioética normando las ciencias de la salud y también es necesario propiciar la legislación que priorice y plasme la dignidad de la persona.
Es necesario promover desde la bioética un debate amplio y pluralista sobre el Derecho a la Salud, ampliando la información y comprensión sobre la problemática y analizando los fundamentos éticos y jurídicos.
La información, el diálogo abierto, el análisis profundo y compartido, la generación de consenso, podrán equilibrar los avances tecnológicos y científicos con los valores.


 

La historia clínica: realidad y mito.

Por Dr. Alberto A. Alvarellos.
Titular de Alvarellos & Asociados - Abogados.

Al rol habitual que la historia clínica ha desempeñado desde siempre, en cuanto se trata de un documento en el que queda reflejado el estado de salud del paciente, los procedimientos terapéuticos implementados, las respuestas a los mismos y, en definitiva, la evolución de la dolencia del enfermo, se comenzó a advertir que ella constituye, además, el mejor instrumento de defensa del médico y/o de la institución asistencial.
La historia clínica es “un instrumento que emana de un establecimiento asistencial y/o de un médico realizado en un espacio de tiempo, que se inicia con la primera consulta y concluye con el alta del paciente, en la cual se anotan todos los datos relevantes de la salud del paciente, como así también el diagnóstico, la terapia y el desarrollo de la enfermedad, integrada por distintos elementos como ser la manifestación del propio paciente, estudios clínicos y aspectos experimentales, y respecto del cual, el establecimiento asistencial y/o médico tiene la obligación de conservar, custodiar y expedir las copias que el paciente o sus familiares le soliciten”. (1)
Junto con la proliferación de los juicios y reclamos fundados en la llamada mala praxis médica, numerosos artículos y trabajos fueron publicados a fin de tratar la importancia de la historia clínica, tanto desde su aspecto estrictamente médico como desde la óptica médico-legal.
Es que junto al rol habitual que la historia clínica ha desempeñado desde siempre, en cuanto se trata de un documento en el que queda reflejado el estado de salud del paciente, los procedimientos terapéuticos implementados, las respuestas a los mismos y, en definitiva, la evolución de la dolencia del enfermo, se comenzó a advertir que ella constituye, además, el mejor instrumento de defensa del médico y/o de la institución asistencial.
Es decir, este verdadero fenómeno sociojurídico que es el auge de los reclamos por mala praxis agregó a la historia clínica un plus. Por un lado, ésta es “un elemento clave para el ejercicio profesional del personal sanitario, tanto desde el punto de vista asistencial, pues actúa como recordatorio para el manejo clínico del paciente, como desde el investigador y docente, permitiendo el análisis retrospectivo del quehacer profesional sanitario”. (2)
Por otra parte, junto a esta importancia –llamémosle “tradicional”– de la historia clínica, con fundamento en la obligación de medios asumida por médicos y centros asistenciales en relación con la atención del paciente, se advirtió, como dijimos, que ella es “un elemento útil para juzgar la conducta de los profesionales de la medicina, pues su valor probatorio se vincula con la posibilidad de clarificar los actos médicos conforme a estándares preestablecidos y coopera para establecer la relación de causalidad entre ellos y los eventuales daños sufridos por el paciente”. (3))
De lo que, en apretada síntesis, hemos expuesto, surge la trascendencia e importancia de la historia clínica correctamente llevada, sin omisiones ni falsedades, en forma prolija y ordenada, con letra clara y legible. Ello redundará en beneficio del paciente dada “la intervención corriente de múltiples profesionales en la atención de un enfermo, lo que obliga a que el estado de salud del paciente, así como la terapéutica realizada al mismo, queden documentados para evitar medicaciones incompatibles, efectos adversos y suministro de drogas a las que el paciente sea alérgico”. (4))
Y también resulta en beneficio del médico emplazado en los tribunales, ya que con este documento podrá exhibir al juez la labor realizada, los medios desplegados en aras de la mejoría o curación del paciente.
Esta es la realidad de la historia clínica, documento de vital importancia tanto en el desarrollo normal de la relación médico paciente como en el caso de suscitarse un conflicto en el que se cuestiona la diligencia galénica.
Lamentablemente, a partir de esa realidad incontrastable vemos en nuestra práctica profesional que es habitual en las demandas la inclusión de párrafos en los que se hace hincapié en deficiencias –ciertas o no tanto– de la historia clínica, buscando mejorar con ello la posición del actor, construyéndose así en un verdadero mito en torno al documento al que venimos refiriéndonos.
Es que las anomalías que pudieran existir en la historia clínica e, inclusive, su falta, no constituyen, por sí mismas, una fuente indemnizatoria, ni agravan la situación del demandado –médico o institución– sino con el alcance señalado en cuanto a las limitaciones defensivas que los errores en su confección o su ausencia imponen.
No hay duda de que en algunas situaciones las falencias de la historia clínica determinarán la suerte del litigio. Supongamos el caso de un paciente que ve agravado su cuadro en mérito a que los nuevos profesionales que lo atendieron adoptaron decisiones equivocadas a partir de registros falaces de la historia clínica. Habrá aquí responsabilidad de los médicos que confeccionaron ese instrumento porque su proceder fue la causa del daño sufrido por el enfermo o, por lo menos, contribuyó a ello. Pero, como queda dicho, la indemnización no se deberá por las falencias de la historia clínica sino por los efectos nocivos que esas falencias causaron.
Por ello, nos resulta altamente preocupante un fallo que, pese a su soledad, no deja de ser peligroso, en el que se dijo que “la circunstancia de no se haya acreditado la impericia de los profesionales que atendieron al paciente ni que exista una relación de causalidad entre la conducta del médico y el perjuicio sufrido –daño neurológico irreversible– no impide condenar a la clínica codemandada a abonar una suma de dinero en concepto de sanción ejemplar –$ 200.000– por no haber tomado los recaudos necesarios, suficientes y pertinentes para preservar la historia clínica que no pudo ser aportada a la causa y cuya ausencia impidió reprochar la conducta del médico en la ocasión”. (5)
Pese al recurso extraordinario interpuesto contra ese verdadero dislate jurídico, la Corte Suprema, merced a su criterio restrictivo respecto de dichos recursos, sostenido por la mayoría de sus miembros, dejó firme el pronunciamiento.
El fallo criticado contribuyó al mito que venimos denunciando. La falta de historia clínica o su alteración no pueden suplir la relación causal entre el daño y el acto médico que, además, debe haber sido cometido con culpa.
Suscribimos en tal sentido las palabras de un tratadista vertidas sobre el punto: “Cuando no se ha probado que exista relación de causalidad adecuada entre la actuación del médico y el daño sufrido por el paciente, la irregularidad de la historia clínica es un elemento a analizar con prudencia que no puede lógicamente tener el efecto notable de servir de garrocha para que el juez pueda saltar el vacío de la relación causal”. (6)

Notas:

(1)Resalís- Sica- Magri, “La causalidad y la imputabilidad, con especial referencia a la historia clínica”, La Ley, diario del 16.12.04.

(2) Citado en López Mesa, Marcelo, “Tratado de Responsabilidad Médica”, pág. 71.

(3) CNCiv., Sala E, 25.02.04, “Martínez Manrique, René c/ GCBA”

(4) López Mesa, Marcelo, op.cit.

(5) CNCiv., Sala K, 25.08.2000, “Tesone de Bozzone, Marta c/ K., G.”;

(6) López Mesa, Marcelo, op.cit.


Opinión

La gripe del éter, la tinta y los rayos catódicos

Por Dr. Daniel Cassola
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la cepa de gripe A o H1N1 produjo en 73 países unos 26 mil casos hasta el día de la fecha. En Argentina hubo hasta el momento 235 confirmados mientras que en todo el mundo murieron poco más de cien personas por esta infección, muchos de las cuales presentaban otras complicaciones previas al contagio.
En Estados Unidos, pude comprobar, que prácticamente no se habla de esta enfermedad, no hay medidas de prevención en los aeropuertos ni en sitios de concurrencia pública masiva. Ante tal situación, consulté al médico sanitarista y comunicador social, Elmer Huerta, quien armó una red de programas radiales sobre prevención de la salud en varios estados norteamericanos. Él nos comenta que está comprobada la escasa morbi-mortalidad y complicaciones de esta gripe, y la consideran similar y hasta menos problemática que la cepa común. De ahí la falta de acciones sanitarias que se toman al respecto. Es más, según la calificó Huerta, se trata “de un show mediático”.
Sin embargo, la OMS está cerca de subir al máximo el nivel de alerta mundial y el Ministerio de Salud de la Nación brinda un parte diario sobre la cantidad de contagios. Los diarios, las radios y los canales de noticias no dejaron de transmitir información al respecto ni un solo día desde hace ya más de un mes, lo que genera una sobre saturación en la demanda de atención médica de todos los sectores de la salud, generando un colapso injustificado que perjudica la atención de la población. Aún no está claro quién se beneficia con este espectáculo mediático.
Tan solo la gripe común o estacional se cobra alrededor de cuatro mil víctimas por año en suelo argentino, pero tal fenómeno no merece ni un milésimo de la atención que suscita la infección mediática. Esto puede comprobarse con el escaso grado de cumplimiento de los planes de vacunación contra la gripe común.
En cambio, el dengue, otra patología en crecimiento, tuvo que producir decenas de miles de infectados para ocupar las luminarias que hoy enfocan a la mal llamada influenza porcina y las agendas de los funcionarios. Si bien aún no se constituyó en un verdadero problema de salud nacional, ya que se concentró en pequeñas localidades como la salteña Orán, Charata y Saénz Peña en Chaco o Hersilia en Santa Fe, el mal transmitido por el mosquito Aedes Aegipty, a la hora del análisis, presentaba ribetes más jugosos: hubo provincias que trabajaron bien y otras que no hicieron absolutamente nada para evitar la propagación. Incluso el medio ambiente, por el calentamiento global y el desmonte para monocultivo, juega un papel trascendente a la hora de contar esta historia. De lo que sí estamos seguros es que el dengue nos avisa sobre las complicaciones que vamos a tener en el futuro si hoy no hacemos la tarea que corresponde: educar a la población para combatir al vector, continuar con las fumigaciones y descacharrización aunque cambiemos de ministros.
La gripe A tan solo produjo algunos fallecimientos en la capital mexicana y en algunas ciudades estadounidenses, que no dista de lo que ocurre con el virus de la influenza común. Cientos de miles de muertes están ocurriendo y no figuran en ningún medio periodístico. Si bien la A parecería ser fácil de contagiar (como cualquier gripe) también es fácil de curar, y no presenta, hasta el momento, mayores complicaciones.
Tanto los medios de comunicación masivos, como los estados (en este caso el argentino) y las organizaciones supranacionales como la OMS, dilapidaron tiempo y dinero contra un rival que no da la talla. Metafóricamente, se usaron misiles para matar hormigas. Y quien se favorece cuando sucede algo así no es ni más ni menos que la industria bélica: lugar que en este caso ocupan algunas compañías farmacéuticas trasnacionales. Basta constatar que quienes comercian el osetalmivir (el antídoto contra la gripe A) han mejorado rotundamente sus ventas, y sus acciones en diferentes mercados del mundo han experimentado un crecimiento inédito en tiempos de crisis financiera global. Si la OMS, con sus directivas, beneficia adrede o no a gigantes de los remedios excede las pretensiones de esta nota, aunque cada uno puede sacar sus propias conclusiones.
En lo que concierne al ausente Ministerio de Salud de la Nación, el panorama, después del dengue y la gripe A, es al menos preocupante. Quizás sean ciertos los rumores que indican que Graciela Ocaña dejará su lugar pocos días después de las elecciones del 28 de junio, y por eso haya descuidado de tal manera su gestión. Si no fuera así, habría que pensar que se intentan ocultar males como la desnutrición (8 muertos por día según la Red Solidaria), el mal de Chagas (10 fallecimientos por semana) o la tuberculosis (un deceso cada diez horas), tan solo para mencionar algunos.
Los funcionarios de los distintos gobiernos han sido, con algunas excepciones, cómplices en la organización de un verdadero circo mediático que atravesó redacciones, estudios de radio y canales de televisión. Funcionarios de todos los colores políticos alentaron el cierre de colegios durante semanas y hasta se llegó a sugerir, vaya uno a saber por qué, la suspensión de los viajes de egresados a Bariloche. De los que no son médicos se puede pensar que están mal asesorados; los otros, tendrían que repasar la materia “Infecciosas”.
Mientras tanto la salud sigue siendo una deuda. Las enfermedades que están íntimamente relacionadas con la pobreza avanzan a paso redoblado mientras el sistema de salud pública de todo el país es mantenido solo por el esfuerzo de los profesionales. No hubo, en todos estos años de crecimiento económico a tasas chinas, siquiera un amague de reconstruir la salud pública de calidad y excelencia que pergeñaron sanitaristas como el Dr. Ramón Carrillo, ministro de Salud durante el primer gobierno del general Juan Domingo Perón.
Justamente Carrillo fue el responsable del combate contra una endemia grave como fue el paludismo. Y también se comenta que alguna vez dijo que “un Gobierno que erradica una enfermedad, es un Gobierno que vale la pena”. Carrillo nunca nos sugirió que pensar cuando a un Gobierno no le interesa la enfermedad. Evidentemente, la salud no es, por el momento, una cuestión relevante para el Estado. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.


Importancia del consentimiento informado en la práctica médica habitual y en la investigación clínica.

Por Dra. María Gabriela Torres Cerino.
Médica Toxicóloga – Investigadora clínica.
Integrante del Área Médica de La Mutual.

Muchos médicos creen que el proceso de consentimiento informado es un simple trámite burocrático y no comprenden la importancia de su correcta instrumentación.
La investigación clínica es un campo de la medicina que está teñido de mitos y temores, debidos fundamentalmente al desconocimiento sobre la regulación de esta actividad y sobre las responsabilidades que conlleva para el médico investigador.
El mito / temor más difundido respecto de la investigación clínica es aquel que postula que el sujeto de investigación está a merced de la voluntad de un médico loco que aplica tratamientos sin control. Nada más alejado de la realidad, puesto que la investigación clínica es una actividad que está estrechamente regulada a nivel local e internacional (en nuestro país el ente regulador es la ANMAT - Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica - www.anmat.gov.ar) por una serie de normas a las cuales todos los participantes deben suscribir y cumplir, a fin de poder participar en un ensayo clínico serio.
Otro de los temores comunes es el de ser sometido como sujeto a un experimento sin que uno haya sido consultado previamente. Esta situación no es así de ninguna manera. Todo sujeto participante de un protocolo de investigación clínica a fin de participar en un ensayo, debe primero haber asentado por escrito su voluntad de participar. Para ello debe firmar el formulario de consentimiento informado desarrollado para tal fin.
La firma del consentimiento informado es un proceso importantísimo –quizás uno de los proceso más importantes tanto de la práctica médica habitual como de la investigación clínica– durante el cual el sujeto recibe la explicación detallada acerca de todos los procedimientos, riesgos, potenciales beneficios, drogas a utilizarse, previsiones ante una emergencia y/o circunstancia inesperada, etc. inherentes al protocolo al cual se lo invita a participar.
Asimismo durante el proceso el sujeto debe contar con el espacio necesario para aclarar todas las dudas que él tuviere al respecto. En nuestro país, además, la lectura del consentimiento informado debe llevarse a cabo frente a un testigo independiente del investigador, patrocinador y/o personal afectado al desarrollo del protocolo.
El proceso culmina luego de que toda la información fue explicada y leída adecuadamente (el formulario del consentimiento informado contiene toda la información antes mencionada junto a un espacio para las firmas de los participantes) y luego de que todas las dudas fueron evacuadas.
El consentimiento informado es un documento en el que se explica con términos claros, sencillos y accesibles los procedimientos y riesgos a los cuales se someterá el paciente/sujeto. En el caso específico del consentimiento informado de un ensayo clínico se agregan además los elementos que mencionáramos anteriormente.
El consentimiento informado es un documento en el que se explica con términos claros, sencillos y accesibles los procedimientos y riesgos a los cuales se someterá el paciente/sujeto.
Debe comprenderse que la toma del consentimiento informado no es un trámite ni un momento, sino que es un proceso fundamental en todo acto médico y como tal debe realizarse con la seriedad necesaria del caso.
Muchos médicos sin embargo entienden que el consentimiento informado es un mero requisito burocrático y por ello no le prestan la atención debida. Este es un gravísimo error, puesto que la buena relación médico – paciente (familiares) comienza con él, con una correcta explicación de situación.
La mejor manera de prevenir los juicios de mala praxis es –además de actuar con pericia y prudencia- construir una buena relación médico - paciente.
Si como profesional no informo adecuadamente y en lugar de tomar un consentimiento informado basado en la comprensión y voluntariedad del paciente lo hago cual trámite burocrático, no sólo no brindo confianza sino que por el contrario genero resquemores, ansiedad y actitudes defensivas.
En el caso específico de un ensayo clínico, al firmar el formulario el sujeto declara haber comprendido la información allí contenida, declara también que esta firmando voluntariamente, que se compromete a participar y a cumplir con los procedimientos en tiempo y forma según el protocolo y a prestar su información y sus antecedentes médicos completos, así como a colaborar con el médico investigador y el personal involucrado en el desarrollo del protocolo.
A su vez el investigador con su firma se compromete a velar por la salud y la integridad del sujeto, a cumplir estrictamente las normas de Buenas Prácticas Clínicas, con toda la legislación vigente, con los procedimientos del protocolo y a no desviarse de ellos a menos que la integridad física del sujeto se viere comprometida.
Este es un punto fundamental. El investigador principal y su equipo se comprometen a velar por la seguridad del sujeto de investigación clínica. Ya que de acuerdo a los principios de las Buenas Prácticas Clínicas (BPC o GCP: Good Clinical Practice, según su sigla en inglés), la integridad, salud y bienestar del sujeto individual SIEMPRE deben anteponerse al beneficio que la sociedad y la ciencia en general pudieran obtener con la participación de dicho sujeto en un protocolo.
Siguiendo con el tema de responsabilidad profesional, es en este punto donde muchos investigadores cometen errores capitales, muchas veces no intencionados. En el afán de evitar un incumplimiento de contrato con el patrocinador del ensayo clínico, ignora que el primer deber legal y moral es el de proteger al paciente y brindarle el mejor tratamiento disponible al momento.

La responsabilidad profesional

Los actos médicos (todos, sin excepción) deben ir guiados con prudencia y pericia, guardando el celo necesario en cada caso y cumpliendo con los reglamentos establecidos y los deberes del cargo que se ostenta, a fin de minimizar la posibilidad de errar. Lo expresado se resume en una sola palabra: responsabilidad.
De acuerdo a la Real Academia Española la palabra responsabilidad tiene varias acepciones, entre las que se destacan las siguientes:
1. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal.
2. Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.
3. Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.
4. Todas estas acepciones se vinculan con la medicina. Es por ello que todos los profesionales deben estar versados en las implicancias de sus actos como médicos y de los alcances de su responsabilidad.

La responsabilidad médica es una variante de la responsabilidad profesional, que consiste en la obligación que tiene toda persona imputable, que ejerce una rama del arte de curar, de responder ante la justicia por los daños ocasionados con motivo del ejercicio de su profesión y sufrir sus consecuencias legales (Dr. F. Moggia. Magazines Oftalmológicos: Mala Praxis 2001). A su vez la responsabilidad puede ser civil o penal según el fuero en cuestión.
La mejor manera de prevenir los juicios de mala praxis es –además de actuar con pericia y prudencia- construir una buena relación médico - paciente.
Los médicos en su condición de seres humanos son FALIBLES. Por lo tanto resulta fundamental que el paciente y su familia comprendan los motivos por los cuales se elige una u otra alternativa terapéutica y el porqué de los riesgos a los se expondrá el sujeto de acuerdo a los potenciales beneficios.
Pero además de construir una buena relación y prestar las explicaciones adecuadas, es necesario también registrar de forma precisa y minuciosa la actividad que como profesional se desarrolla. Porque ante la eventualidad de una circunstancia dolorosa o cuando el resultado es la muerte (incluso cuando esta fuera inevitable) las persona necesitan encontrar un culpable que mitigue su dolor y el médico es siempre el primer candidato para ello.
Con todo lo expuesto lo que deseo destacar fundamentalmente es que la responsabilidad médica ya sea en la práctica habitual como en el ámbito de la investigación clínica es la misma.
Más aún, muchos profesionales creen que existen diferencias sustanciales respecto de la responsabilidad profesional en una y otra actividad. Es por eso que resulta necesario ahondar en el tema de la responsabilidad médica en general y en la práctica de investigación en particular.
Resulta evidente que durante el ejercicio de la medicina (como ocurre en cualquier otra profesión) la posibilidad de cometer un error está siempre presente y, que en el caso particular de los médicos, los resultados de dichos errores pueden ser devastadores.
Otro punto importantísimo a destacar es el registro de los actos realizados. Registrar la actividad que se desarrolla es tan importante como desempeñarse bien profesionalmente. El registro de la actividad implica “escribir”, algo que en general a los médicos les resulta absurdo y tedioso. Es entonces fundamental destacar los errores sistemáticos que en este aspecto suelen hallarse en las historias clínicas o registros médicos al momento de auditarlos:

datos de filiación del paciente / sujeto incompletos
ilegibilidad de los datos o de las evoluciones
registros no atribuibles (ausencia de firma, sello o ambos)
faltan de orden cronológico en las evoluciones
estudios complementarios no identificables o ausentes
consentimientos informados incompletos o inadecuadamente completados o –peor aún- ausentes.

Todos o algunos de estos hallazgos juegan en contra del profesional actuante incluso cuando éste haya realizado su actividad con pericia y de buena fe. Puesto que las acciones no registradas (no escritas) no son comprobables y se interpreta que lo que no está escrito, no se realizó.
Por ello, para mantener la seguridad de los pacientes y la nuestra también, es que debemos tomarnos el tiempo necesario no solo para atender al paciente como corresponde sino también para registrar y asentar todo nuestro trabajo.
En resumen, la responsabilidad profesional es la misma tanto en la práctica diaria como en la investigación clínica. Todos los médicos sin importar la actividad específica desarrollada serán evaluados- frente al supuesto de un juicio por mala praxis- de acuerdo a si hubo o no impericia, imprudencia y negligencia y por supuesto la mejor defensa siempre será –no solo el buen desempeño profesional sino también el adecuado registro de ese desempeño.


Gripe A

“No se supo como encarar una epidemia”

Lo sostuvo el médico sanitarista y columnista del programa “Curar con opinión”, Jorge Califano.

“Cuando se abre la Caja de Pandora no se sabe que va a salir de adentro y cuando se la va a poder cerrar. Hay títulos catástrofes con cuatro muertos por la gripe A, cuando se podría hacer lo mismo por casos de diabetes, hipertensión o desnutrición. Esto parte de un error inicial: no se sabe como encarar una epidemia virósica. Teniendo la experiencia del dengue, se pasó al otro extremo. Se prohibieron vuelos a México, se cerraron colegios; en definitiva, se sobreactuó. Lo correcto hubiera sido decir que es una enfermedad benigna, una gripe más, y después advertir que lo que se requiere es reposo y bajar la fiebre. Si el proceso se prolonga y hay complicaciones respiratorias sí hay que consultar a los médicos. Mucha gente se muere de gripe porque es vulnerable o de riesgo, y esa es la población sobre la que se debe prestar especial atención”, desgranó el especialista.
“El Gobierno de Mendoza tiene un proyecto para que los habitantes de la provincia no visiten la Ciudad de Buenos Aires por el tema de la gripe. Se está montando un espectáculo que no corresponde con la realidad y esto es fruto de la ignorancia”, indicó.


Enfermeros

Piden que la gripe A sea considerada una enfermedad profesional

Lo cuenta Sandro Ortega, enfermero e integrante de la agrupación de enfermería 21 de noviembre: “Estamos pidiendo que el Ministerio de Salud reconozca a la gripe A como una enfermedad profesional para que la puedan cubrir las ARTs, porque nosotros tuvimos 9 compañeros fallecidos por casos de gripe. Todos ellos dejaron una familia detrás”, amplió el enfermero en declaraciones al programa radial “Curar con opinión”.
“La presidenta el año pasado dijo que la enfermería es una asignatura pendiente y en este marco nosotros estamos pidiendo una mesa de diálogo para mejorar nuestras condiciones de trabajo”, acotó el sindicalista.


Gripe A: Tosete el codo y no seas chancho

Nadie está libre de contraer este virus. Argentina se declaró en emergencia sanitaria, y así lo hicieron también una gran parte de los gobiernos provinciales. Un ensayo político de la emergencia: no hables con nadie, compra barbijos a $ 32, tomá Tamiflú y Rumsfeld agradecido. Consejos para prevenir y pensar la “epidemia”.

Redacción La Cantora


Antigripal de dudosa eficacia y muy caro ( Yahoo Images)

Un nuevo virus se expandió por el mundo. El 11 de junio pasado, la Organización Mundial de la Salud declaró que se trata de la primera epidemia mundial del siglo XXI. Casi un centenar de países han declarado la emergencia sanitaria. Los medios de comunicación anuncian decenas de nuevas muertes cada día.
Debe ser peligrosa la nueva peste. Porque nada se informa sobre las dos millones de muertes por malaria anualmente; cifra similar se lleva la diarrea infantil en los países del tercer mundo. La gripe común, por ejemplo, mata medio millón de personas cada año. En Argentina solamente, el hambre mata 13.140 niños al año, y nadie anda asustado.
A dos meses de haberse declarado epidemia en México, no se conocen oficialmente, proyecciones sobre la posible cifra de muertos que tendrá la Gripe A para abril de 2010. Sin embargo, la psicosis se ha desatado. Horas de radio y televisión, y kilómetros de papel impreso, sembrando un temor irracional, empujado por el desconocimiento de la mayoría hacia el tema. Incluso hubo en Argentina, versiones apocalípticas. El diario Clarín publicó ayer que e “85% del virus que circula es de Gripe A”; y toma como fuente a un alto funcionario del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La Cura

Según los especialistas, la vacuna contra esta variante N1H1, no ha sido descubierta todavía. Pero hay un remedio que ayudaría: el Tamiflú. Este medicamento del laboratorio Roche, estaría disponible en las farmacias a partir de esta semana, y es el “aconsejado” por la OMS para tratar la gripe A.
El Tamiflú, tendrá un precio de góndola que rondará los $ 136. También se podrá adquirir el antiviral Agucort, del laboratorio Kampel Martian, con un valor de $ 151,30. Otro que está al llegar al país es el zanamivir o Relenza, distribuido únicamente por el laboratorio británico Glaxo Smith Kline.
Las droguerías y los laboratorios están esperando las órdenes de compra del Estado. Brillan por su ausencia los gestos de solidaridad de los empresarios o la conciencia sanitaria ante la virtual pandemia.
Las empresas biotecnológicas y farmacéuticas monopolizan la producción y venta de las vacunas y los antivirales. El Estado está inhibido de generar un “genérico”, luego de los acuerdos internacionales firmados en torno a las “leyes de patentes” durante los gobiernos de De a Rúa y Duhalde.
Para los especialistas, “los únicos antivirales que aún tienen acción contra el nuevo virus están patentados en la mayor parte del mundo y son propiedad de dos grandes empresas farmacéuticas”. Y justamente se trata de los mencionados Relenza, Tamiflu.
Tanto Glaxo como Roche, son la segunda y cuarta empresas farmacéuticas a escala mundial y, al igual que con el resto de sus fármacos, las epidemias son sus mejores oportunidades de negocio. Los dividendos, aparentemente, pasarían a manos de los laboratorios Gilead Sciences Inc. dirigidos por Donald Rumsfeld, ex secretario de Defensa de EE.UU. Estos laboratorios, tienen los derechos sobre el fármaco "Tamiflu", que se está vendiendo como remedio para la gripe y que ya hizo una recaudación billonaria con la gripe aviar durante 2007 y 2008.
Por entonces, Tamiflú vendió millones de dosis a los países asiáticos. Si bien se duda de su eficacia, sólo el gobierno británico en aquella oportunidad, compró 14 millones de dosis para prevenir a su población.

No hables con nadie

Un experto en infectología argentino aseguraba esta semana que si bien la nueva influenza A/H1N1, posee una mortalidad muy por debajo de la gripe estacional –la común-, debido a la gran capacidad de diseminación que tiene este virus, la posibilidad de enfermarse es mayor. El virus tendría una “capacidad de ataque” de un 30 por ciento. Quiere decir que “si uno tiene la enfermedad de este virus y tiene contacto estrecho con tres personas, una de ellas se va a contagiar”.
De la misma manera que la gripe “común”, el aumento de casos es mucho más fuerte en invierno que en verano, “porque la gente está más junta, porque no hay ventilación, porque el frío permite que el virus se disemine mejor y porque hay baja humedad, con lo cual el virus vive más en distintos ambientes", afirmó el infectólogo. En coincidencia, un delegado gremial del área de saneamiento, coincidió con estos dichos en la mañana de ayer.
De cualquier manera, Argentina se declaró en emergencia sanitaria, y así lo hicieron también una gran parte de los gobiernos provinciales. Se suspendieron clases; adelantaron recesos invernales y ferias judiciales; se extremaron las medidas de seguridad en los lugares de atención al público; e incluso, se evalúa la implementación de una serie de barreras sanitarias en todo el país: no besarse, no darse la mano, y saludarse al estilo oriental. Todo un ensayo político de la emergencia.
En las últimas horas, se puso a prueba la reacción de la población frente a la virtual epidemia, principalmente a la clase media. También fue puesto a prueba el barómetro del clima político en la puja oficialismo-oposición luego de las elecciones legislativas. La psicosis generada fomentó el individualismo, la inmovilidad, el acaparamiento y suba del precio de los barbijos (hasta $32 cada uno). No se han detectado operativos oficiales o privados para atender a los sectores más desprotegidos.

Tosete el codo

A pesar de la mucha-pero-poco-buena-información en prevención que se está difundiendo, hay dos o tres precauciones que debemos tomar.
Primero, saber que nadie está libre de contraer este virus. Lo mismo ocurre igual que los demás virus conocidos.
Segundo, la influenza N1H1, no tiene patas ni alas; tampoco camina o salta. Al igual que la gripe común, se contagia al entrar en contacto con otra persona infectada con el virus, o con algún objeto donde ocasionalmente este “posada” la bacteria. De allí, lo del contacto con las barandas, billetes, manijas, siempre y cuando haya humedad.
El barbijo es útil para la persona que está infectada porque previene la propagación, pero es contraproducente para la persona sana. El alcohol, es efectivo porque mata el virus. Es decir, como el la gripe tradicional, la higiene es lo que previene la enfermedad.
Lo que hace letal a la Gripe A N1H1, es la complicación de la enfermedad, a través de una serie de reacciones como la deficiencia respiratoria. Cuando ello se transforma en neumonía severa, puede llegar a ocasionar la muerte.
El último consejito es para el Estado y los medios de comunicación: aunque se controle la epidemia ahora, en el invierno boreal –o sea, en el hemisferio norte, Estados Unidos, Europa, China, etc.-, el virus puede regresar, cómo por nuestras tierras lo hará el dengue cuando comience el calor. Ni para una ni para otra habrá vacuna todavía. ¿Pensaremos en las poblaciones para entonces, o le preguntaremos nuevamente a los laboratorios?


Sálvese quien pueda: ¿ése es el Plan?
Oscar Taffetani

(APe).- Decíamos en una nota publicada por esta Agencia en septiembre del año pasado: “La ministra Ocaña y el director Fernández, cuando termine la presente gestión, seguramente hallarán la manera de reinsertarse en otra. Ellos pertenecen a la raza de los intercambiables. Saben cómo mentir a la población. Saben cómo engañar a la OMS y a Unicef. Están preparados...”
Esta semana, horas después de las elecciones legislativas que expresaron el masivo desencanto con el gobierno de los Kirchner, la ministra de Salud Graciela Ocaña renunció a su cargo.
¿Por qué después de las elecciones?, nos preguntamos. ¿Qué tienen que ver el dengue, la flamante gripe A, el Chagas, la tuberculosis y la creciente mortalidad infantil con las elecciones legislativas?
¿Acaso había que engañar al pueblo? ¿Había que mentirle (una vez más) al soberano, dibujando falsas estadísticas y falsos reportes sobre la situación sanitaria? ¿Para qué? ¿Para justificar esos escudos y súbitas emergencias que permitan a los funcionarios manejar discrecionalmente los fondos públicos, esquivando legislaturas y controles y auditorías?

La cruzada del Dr. Zin

El ministro bonaerense Claudio Zin manifestó su intención de convocar próximamente a los “reservistas” de la Salud: médicos jubilados, estudiantes avanzados de Medicina, pasantes de Enfermería, boy-scouts (perdón por la ironía), para lanzar una gran cruzada contra la gripe A.
¿Por qué ahora y no la semana pasada?, nos preguntamos ¿Es que también lo afectó al ministro Zin el virus de las elecciones legislativas?
Pero además: ¿por qué hacer una cruzada contra la gripe A y no contra el dengue (que ya tiene más de cinco muertos, más de 30.000 infectados y amenaza con una explosión en primavera)? ¿Y por qué olvidarse del autóctono Mal de Chagas, que representa dos millones de infectados y miles de muertos al año?
Veinticinco niños argentinos, promedio, mueren por día a causa del hambre y las enfermedades de la pobreza. Ese sólo dato está pidiendo a gritos que se movilicen todos los recursos y todos los presupuestos del Estado para combatir y erradicar el mal (porque el hambre y la pobreza son el verdadero mal: son las causas primeras de todos los otros males).
La culpa -hemos escrito muchas veces- no es del Aedes Egypti. Ni del A (N1H1). Ni del bacilo de Koch. La culpa no es del tamiflú (ni de la falta de tamiflú). La culpa es de un Estado ciego, administrado por señores de parche en el ojo (no por tuertos, sino por piratas), donde van revistando sin solución de continuidad ministros y funcionarios multipropósito, envueltos en nubes de amnesia e impunidad.
Hobbes, en su obra mayor Leviathán, escribió que el Estado es la superación de la primitiva lucha de todos contra todos, en donde el hombre, sin ley, se comporta “como lobo del hombre”.
Sin embargo, este Estado argentino que ha soplado indiferente las velitas por los cien años del Chagas; éste que prefirió esconder la cabeza (cual avestruz) ante las noticias del dengue y la influenza; éste que comete a diario el crimen del hambre, es un Estado en mal estado. Es un gigante inútil que debemos empezar a cambiar, no importa el costo, si es que deseamos conquistar esa demorada segunda oportunidad en el mundo -y en los mundos- que vienen.


Un debate necesario

Colapso sanitario

Frente a la actual crisis, se pone al rojo la necesidad de discutir:Si sobran o faltan profesionales; y si hay o no sistema de salud.

Escribe HORACIO MICUCCI
Noticias periodísticas dieron a conocer que, ante la epidemia de fiebre porcina en curso, el Ministro de Salud bonaerense, Claudio Zin, dijo que el ausentismo en los hospitales alcanzaba el 40%, por el personal también afectado por diferentes enfermedades.
Frente a esa situación y al notable incremento de las consultas médicas, se decidió convocar a médicos jubilados y a estudiantes de los últimos años de la carrera de medicina para que participaran en el control primario de las consultas.

El sistema de salud ha colapsado.

Primero, en los comienzos de la epidemia colapsó el sistema privado de emergencias. Luego, los hospitales de Capital y Conurbano vieron superadas su capacidad de atención.
En algunos hospitales interzonales generales de agudos de la Pcia. de Bs. As. se registraban más de 300 turnos de pediatría por día. El colapso se extendió a los sistemas municipales.
Se hizo público en estos días que no podían ser ocupadas camas hospitalarias, en la emergencia, por falta de colchones o de sábanas.
Recién a fines de junio se comenzó a analizar la ampliación de la capacidad de diagnóstico. A partir del 1° de julio se descentralizarían los análisis que se realizan en el Malbrán y se pondría en funciones a 19 laboratorios en diferentes provincias para obtener con mayor velocidad los datos.
Es decir: falta de insumos, capacidad de internación insuficiente y profesionales y técnicos de la salud.
Su causa previa: la falta de un plan de acción ante emergencias y de un sistema de promoción de la salud y prevención y curación de la enfermedad, con las estructuras y el personal necesarios. Además todavía no se alcanzó el pico de la enfermedad y confluyen la gripe estacional y las infecciones respiratorias bajas, propias de la época.

Los profesionales no sobran.

Desde hace algunas décadas, publicistas televisivos, funcionarios de áreas de ciencias de la salud y la educación (ayudados a veces por algunos dirigentes profesionales), insistieron en que sobraban profesionales de la salud. Se habló machaconamente de la “plétora profesional”.
Se establecieron cursos de ingresos en las facultades de ciencias de la salud, fundamentados primero en la necesidad de mayor exigencia a los estudiantes. Pero pronto el argumento fue modificado: se dijo que era necesario limitar el ingreso adaptándolo al escaso número de docentes y presupuesto universitario.
Es decir, en lugar de aumentar el presupuesto y el número de docentes, se “ajustó” el número de estudiantes.
En lugar de agrandar el zapato se intentó achicar el pie. Inclusive se llegó a afirmar que debían utilizarse los sistemas de mejoramiento de la calidad para excluir del sistema a instituciones de salud del Estado, y la revalidación de títulos para excluir profesionales.
Los resultados son los que vemos.
No alcanza el número de profesionales ante la menor emergencia. Se ha llegado al extremo de la falta de insumos básicos. Inclusive las estadísticas de salud y enfermedad son “borrosas”. Hasta el número de chagásicos de Argentina es una estimación, resultado de la proyección de los datos masculinos de la última conscripción (1994) y extrapolado a hombres y mujeres, 15 años después.

Algunas cifras

Se sostiene que hay en nuestro país unos 116.000 médicos. Si imaginamos un sistema sanitario basado en la Estrategia de Atención Primaria de Salud postulada por la OMS , y si la cifra de médicos aceptable fuera de 1 cada 1.000 habitantes (unas 250 familias), para una población de 40 millones de habitantes harían falta 40.000 médicos, sólo en el primer nivel de atención.
Pero la relación de 1 a 1.000, debe contemplar las horas de dedicación de ese médico de familia (para el seguimiento y búsqueda preventiva del paciente), que no podría ser superior a 8 horas diarias. Lo anterior exige, para ese primer nivel de atención de promoción de la salud y prevención y curación de la enfermedad, un mínimo de dos médicos (en dos turnos) cada mil habitantes; o sea: no menos de 80.000 médicos. Si a esto agregamos la necesidad de mantener servicios las 24 horas (eliminando los sistemas de profesionales que cumplen 24 horas de labor corridas lo que, se ha demostrado, afecta la salud de los mismos y la calidad de sus servicios), más la necesidad de cubrir los otros niveles de atención con sus respectivos especialistas, es claro que el número de médicos es insuficiente, y no excesivo, como se plantea. Hasta sería necesario duplicar su número.
Como muestra de la situación baste un dato: con 350 turnos de pediatría por día en un hospital del conurbano bonaerense, si en ese hospital hubiera 10 pediatras trabajando en forma simultánea, deberían atender 35 niños por turno. A veinte minutos por niño, son 12 horas de labor.
Hay lugares donde los pacientes sacan turno a las dos de la madrugada y son atendidos por escasos minutos, a las doce del mediodía.
Hace unos años se hablaba del exceso de farmacéuticos. Sin embargo, hay en Argentina unos 6.000 centros públicos de atención primaria de salud que carecen de esos profesionales.
Y son escasos y sobreexigidos, o con designaciones precarias en hospitales de la Pcia. de Bs. As. ¿Sobran o faltan?.
En la provincia de Buenos Aires, no se cubren los cargos de profesionales de la salud, e inclusive se eliminan cargos cuando se jubila alguno.
Muchos trabajan con la forma de becas, forma eufemística de llamar al trabajo profesional en negro, en el sector estatal.
Como se ve, el Estado, que debiera ser el primer empleador en salud, es el primer incumplidor de la ley que obliga a la existencia de profesionales en distintas tareas.
La necesidad de desarrollar un sistema integral de salud que satisfaga las necesidades de la población, está íntimamente ligada a la formación de recursos humanos del mismo. Es imposible, si no se define para qué se lo quiere, diseñar el perfil del profesional y técnico a formar, y mucho menos su número. Produce desconcierto asistir a la discusión de planes de estudio en facultades de ciencias de la salud, donde jamás se considera el proyecto de sistema de salud en el cual ese profesional debiera insertarse, y las necesidades de la población.
Desde ya, la composición de la matrícula universitaria depende de otros factores. Para una Argentina exportadora de productos primarios y sin industria nacional, sobran no sólo médicos, sino también ingenieros, arquitectos, biólogos marinos, geólogos, bioquímicos especialistas en industria alimentaria, epidemiólogos, etc.

Presupuesto sanitario y cargos suficientes

Como dijimos en el hoy Nº 1272, el actual sistema de salud es un mal sistema de curación de la enfermedad, que ni siquiera cumple con ese objetivo limitado.
Sus víctimas son el pueblo que lo necesita y los trabajadores de la salud que trabajan en él, tanto en el ámbito público como privado.
También en este ámbito, el pueblo está pagando la crisis en la forma de imposibilidad de acceso a la atención necesaria. Los trabajadores de la salud, por su parte, pagan la crisis en la forma de salarios u honorarios exiguos, y condiciones de trabajo extenuantes y riesgosas..
Las víctimas deben tomar en sus manos, en forma conjunta, la defensa de sus derechos cercenados.

 


 

Por Leonardo Coscia

Bronquiolitis: cómo prevenirla y tratarla

La bronquiolitis es una enfermedad común del tracto respiratorio, provocada por una infección que afecta las diminutas vías respiratorias, denominadas “bronquiolos”, que llevan a los pulmones. A medida que estas vías respiratorias se inflaman, se hinchan y se llenan de mucosidad, por lo que resulta difícil respirar.

En los últimos días, con la irrupción de los primeros fríos del año, el ministerio de Salud bonaerense dio la alarma: en pocos días más estaríamos frente a un renovado brote de bronquiolitis, la más común de las Enfermedades Respiratorias Agudas Bajas (IRAB) que llegan con el frío.
"Ya aparecieron los primeros casos de esta enfermedad que se repite año a año y cada 3 o 4 se producen picos de más intensidad; por ahora no sabemos cómo se va a manifestar este año", señaló Manuel Rocca Rivarola, jefe del Servicio de Pediatría y jefe del Departamento Materno Infantil del Hospital Universitario Austral.
El especialista destacó que "la bronquiolitis afecta a niños hasta el año de edad, especialmente severa en menores de 3 meses" y aseguró que "es más frecuente en mayo, junio y julio, cuando aparece el frío".
La bronquiolitis está causada en el 80 por ciento de los casos por el virus sincicial respiratorio y se caracteriza por empezar como un resfrío común, con secreción y congestión nasal, tos y eventualmente fiebre los primeros 2 y 3 días.
"Luego, el virus progresa y comienza a irritar las vías respiratorias bajas, dificultando la respiración. Los síntomas típicos de dificultad respiratoria son la respiración acelerada (taquipnea), el mayor esfuerzo respiratorio o retracción costal (hundimiento de los espacios entre las costillas), irritabilidad con posterior dificultad para alimentarse y para dormir", expresó Rocca Rivarola.
El profesional comentó que el cuadro dura alrededor de 10 días, pero es en el cuarto a quinto día donde se presenta su máxima intensidad, que se mide según el grado de dificultad para respirar que tiene el niño.
"Es más peligroso y el impacto es mucho mayor en los menores de 3 meses", ya que en niños muy pequeños una bronquiolitis viral puede provocar episodios de apneas o pausas respiratorias más prolongadas, destaca el médico. No existe vacuna para la bronquiolitis y el tratamiento es de soporte, con lo cual la prevención es fundamental.

La higiene, la lactancia y las vacunas, entre las medidas de protección

Lavarse las manos, promover la lactancia materna, evitar el hacinamiento y el humo del cigarrillo, y consultar al médico ante tos, irritabilidad, rechazo de la alimentación, fiebre y dificultad respiratoria son algunas de las recomendaciones básicas que enfatizó Rocca Rivarola.
“La prevención comienza incluso antes de nacer, controlando el embarazo desde el primer trimestre para prevenir la prematurez y el bajo peso al nacer, situaciones que agravan los casos de bronquiolitis”, añadió el pediatra.
Para ciertos grupos de alto riesgo –prematuros, lactantes desnutridos, con cardiopatías o enfermedad pulmonar congénita–, existen además inyecciones mensuales de anticuerpos (Inmunoglobulina anti VSR palivizumab) que ofrecen una protección parcial contra la bronquiolitis durante el primer año de vida.
Si, a pesar de las medidas de prevención, la enfermedad se contrae, existen tratamientos de soporte basados en la oxigenación, la alimentación y el confort general del niño.
“En caso de que no se requiera internación, si es un bebé el afectado se aconseja mantener la lactancia en la medida de lo posible, administrándola muy cuidadosamente para disminuir el riesgo de aspiración debido al mayor número de respiraciones por minuto del bebé. Podrán emplearse ante episodios febriles, antitérmicos en niños mayores”, afirmó el médico.
En todos los casos, el pediatra recomienda hidratar al niño y mantener las fosas nasales limpias de secreciones para conservar libre el paso del aire. A veces, cuando la dificultad de respirar se acentúa, se interna al niño para un mayor control y monitoreo de sus signos vitales, aporte de oxígeno, aspiración de secreciones y, en caso de buena respuesta al bronquidilatador, se administra salbutamol en nebulización, o aerosoles presurizados.
“En ningún caso se recomienda el uso de jarabes para la tos o descongestivos nasales para el tratamiento de la bronquiolitis y actualmente está discutido el uso de corticoides por vía oral”, concluyó el pediatra del Hospital Austral.


Mediación, un recurso contra la litigiosidad indebida

En oportunidades nos servimos de la difusión que nos permite el periódico de LA MUTUAL, para proponer sino soluciones, paliativos para dar cierta certeza al riesgo económico de las acciones por malapraxis y desalentar las aventuras judiciales.
En el primer supuesto nuestro trabajo fué titulado "Medios para dar certeza al riesgo de la malapraxis" (APM. Anuario 2008, Edición II Aniversario), en el que proponíamos entre otros medios la "Pericia anticipada", en el que desarrollamos los fundamentos, que en nuestro criterio permiten establecer, a priori de cualquier tratamiento, un acuerdo con el paciente o familiares, para que en el supuesto que se considere con derecho a demandar por responsabilidad civil, originada en el acto médico asistencial, previamente se someta la cuestión a una pericia anticipada no vinculante, realizada por un profesional especializado en la materia, que designe un Juez o el Colegio Médico de Distrito en la Provincia de Buenos Aires, según lo que se haya pactado, con lo cual decíamos, se tendrá de antemano una opinión, que desalentará indudablemente cualquier aventura , propiciando a los sujetos, para desistir, conciliar o ajustar la demanda a montos racionales.
En un artículo publicado en Setiembre 2006, en el ejemplar l del año l de APM, el tema fue "Litigar sin Gastos, un beneficio justo, con consecuencias injustas" , en el que decíamos que al amparo de la garantía que el Estado nacional, las Provincias y Tratados Internacionales con jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22 C.N.) otorgan a las personas para acceder a la jurisdicción aunque carezca de recursos, se originan demandas temerarias, que en muchos casos constituyen verdaderas aventuras judiciales, en las que prima la desmesura en los montos, que en oportunidades, ante el impacto económico que puede significarle al demandado, que lo tendrá que afrontar aunque gane el pleito, termina por conciliar o transar en algún importre que lo libere de mayores erogaciones. En nuestro criterio, la ecuación no tiene un ápice de justa ni de igualitaria y nos parece que contradice derechos constitucionales como el de propiedad, cuando alguien debe pagar además de lo insumido para su defensa, ante una demanda improcedente, también por la prueba producida por el contrario vencido, autor gracioso de tan inicuo evento. Esa exacción, que puede ser de importante envergadura, se ve atizada, por la facilidad con que en muchos casos se otorga inmerecidamente el beneficio y con la propensión del beneficiado, a exceder en la utilización de la prueba pericial de distintas especialidades, que a la postre y según las jurisdicciones, serán soportadas total o parcialmente por el accionado y en base generalmente a un excesivo monto de la demanda, aún cuando no se haga lugar a la misma. Para evitar esa iniquidad propusimos, encauzar en debida forma el beneficio, poniendo límite económico al reclamo, que intervengan peritos oficiales y que la representación del demandante la ejerza un defensor oficial, lo que tiene racionalidad y razonabilidad con la falta de recursos invocada.
Tratando de aventar la litigiosidad en general, pero fundamentalmente la indebida, nos ocupamos en otra entrega publicada en APM número 8 del año l, julio 2007 , de "MEDIACION: Un aporte para la Malapraxis". Ponderamos el procedimiento en cuanto permite o da la oportunidad para resolver los conflictos, sin cargar a la infraestructura judicial, aportando asimismo a la pacificación social. Analizamos en esa oportunidad, con crítica favorable, un proyecto destinado a los conflictos por daños padecidos como consecuencia de un acto médico asistencial, sometidos obligatoriamente a una mediación especializada, previa a la interposición de cualquier demanda. Decíamos entonces que si el proyecto era convertido en ley, seguramente se produciría una marcada disminución de demandas indebidas, se ganaría en racionalidad y razonabilidad, disminuyendo los efectos perniciosos que generan la amenaza y el sometimiento a reclamos injustificados o exorbitantes, con lo que sin duda se beneficiarían las partes y reduciría ostensiblemente el impacto económico que la litigiosidad en la materia, provocan a todo el sistema para la atención de la salud, sea dependiente de la Seguridad Social, público o privado.
Frente a esos antecedentes, nos ocupa hoy el propósito de buscar la optimización de los procesos de mediación existentes en la Nación y en algunas Provincias, centrándonos en especial, en la reciente ley 13.951 dictada en la de Buenos Aires, que comenzará a funcionar dentro de los 360 días a partir de la promulgación.
El proceso es obligatorio, previo a todo juicio, con algunas justiicadas exclusiones, entre las que se incluyen las causas contra los Estados nacional, provincial y municipales o entes descentralizados. Interviene un mediador con título de abogado y tres años de ejercicio profesional.
Sin declinar de nuestra visión favorable, a todo procedimiento que tienda a disminuir y racionalizar los conflictos litigiosos, consideramos que, cuando no es especializado en la materia que se debate, si bien no es superfluo, por cuanto promueve el acercamiento de las partes, con antelación a incoar la demanda, carece de los elementos científicos y técnicos para objetivamente sino convencer, informar a las partes sobre el terreno en el que están pisando. Si hubo o no daño con el nexo de causalidad exigible, si se trata de una consecuencia inevitable inherente al riesgo provocado por la patología o por el estado y los antecedentes del paciente y del caso, si hubo circunstancias de inimputabilidad, cuál puede ser la cuantía indemnizatoria y así despejar las dudas e interrogantes de los sujetos y aún de sus letrados.
Afortunadamente para nuestro enfoque, la nueva ley de la Provincia de Buenos Aires, admite en su art. 3º que "en forma previa a la instancia de Mediación Obligatoria, las partes podrán someter sus conflictos a una Mediación Voluntaria", que seguidamente trata en los arts. 36 a 38, estableciendo que se respetarán los principios de la Mediación establecidos en la Ley y lo más importante en su art. 37 determina que en estos procesos voluntarios el Mediador debe "a) Poseer título universitrio de grado", matriculados y con 3 años de ejercicio profesional, además por el inc. b) "Haber aprobado el Plan de Estudios establecido por la Autoridad de Aplicación ..."
Es decir que todo profesional universitario, cumpliendo los requisitos exigidos, `puede actuar de mediador en los procesos voluntarios.
Y según el art. 38 " Se faculta a Los Colegios Profesionales que cumplimenten los requisitos que determine la reglamentación a sustanciar esta instancia voluntaria".

En función de los argumentos legales y doctrinarios desarrollados en los tres trabajos mencionados anteriormente, consideramos que será factible, que el prestador de servicios médico asistenciales convenga, previo a cualquier tratamiento con el paciente o sus familiares, cuando corresponda, que en el caso de reclamo por imputación de responsabilidad civil, originada en el acto médico asistencial que los vincula, previo a la Mediación Obligatoria, se someterán a la Voluntaria, con un profesional del arte de curar, de ser posible especializado en las prácticas clínicas o quirúrgicas, a las que se asignan las causas del perjuicio que se denuncia, solicitando su designación a la Autoridad de Aplicación o de existir consenso, al Colegio Médico del Distrito de la jurisdicción en la que se produjo la intervención, de estar habilitado a ese efecto.
Para ello obviamente será necesario, que profesionales del arte de curar se habiliten y registren. Lo mismo seguramente podrá ocurrir con otras profesiones universitarias.
Cabe destacar que en nuestro criterio, nada obsta a que en la jurisdicción nacional y en otras Provincias, esté o no vigente el Proceso de Mediación, se realice un convenio similar al tenor expuesto, siempre que su realización no coarte el derecho a la instancia judicial, para el supuesto de no arribar a un acuerdo, que su realización no exceda de un plazo razonable y que se contemplen monto y cargo de las erogaciones que origine el procedimiento.
No dejamos de considerar que el paciente o su representante, cuando sea un incapacitado, puede admitir o no el proceso de Mediación Voluntaria y el prestador del servicio, profesional del arte de curar o el estalecimiento, obrar en consecuencia aceptando también o no interveniren el tratamiento, salvo obviamente los casos de urgencia o emergencia, el los que el rechazo del paciente, podría hacerlos incurrir en abandono de persona.

Dr. Ernesto Badi.

Abogado – Asesor de FECLIBA y Secretario de La Mutual.


Fallas en la organización asistencial y la responsabilidad sanatorial.

En la actualidad, y ya desde hace algún tiempo, la prestación de servicios de salud involucra generalmente a una multiplicidad de sujetos que asumen prestaciones de diverso objeto y alcance, lo cual frecuentemente dificulta la labor de determinar la naturaleza y extensión de la responsabilidad que a cada uno puede caberle frente a un paciente que ha sufrido un daño en su salud como consecuencia de algún error.

Escapa a las posibilidades de este trabajo profundizar sobre el particular, y hacer una evaluación crítica de las diversas doctrinas que se han expuesto en relación a la responsabilidad de los médicos, las clínicas y sanatorios, las empresas de medicina pre paga, las obras sociales, las gerenciadoras o administradoras de convenios prestacionales, etc.
Pero al menos sí quiero referirme en esta ocasión a un aspecto particular: la relación médico/institución – paciente, y las responsabilidades que pueden emerger de la misma.
En la actualidad ya no se habla de relación médico-paciente, sino que la misma generalmente involucra también al establecimiento asistencial que presta servicios de salud, y al cual el paciente tiene en miras a la hora de requerir la atención o cuidado de su salud.
De allí que desde el análisis jurídico de esa relación, sobretodo cuando media internación del paciente, claramente se sostenga que “el paciente concluye con la clínica un ´contrato hospitalario ampliado´ escindible al menos en tres contratos que lo componen necesariamente: un contrato de hotelería, un contrato de seguridad o cuidado y un contrato de atención médica. El sanatorio o empresa de salud celebra un atípico y complejo contrato de “clínica o de hospitalización” con el paciente, dentro del que cabe abarcar la prestación de distintas especies de servicios, según la concreta modalidad que se haya convenido, incluyendo, en todo caso, servicios denominados extramédicos –que nada tienen que ver, directa o indirectamente, con la medicina, como son los relativos al hospedaje y alojamiento-, junto con los llamados asistenciales o paramédicos (por ej., la administración de los fármacos prescriptos, la vigilancia y seguridad del paciente, etc., que, normalmente, no son realizados de manera personal por los facultativos y si por otros profesionales sanitarios), pudiendo comprenderse, además, actuaciones estrictamente médicas o no, en atención a si el paciente contrata también con la propia clínica tales actos médicos a realizar por los facultativos que dependan profesionalmente es esta última o, por el contrario, ha optado por escoger libremente a un médico ajeno a la clínica en cuestión” (TRATADO DE RESPONSABILIDAD MEDICA, Responsabilidad civil, penal y hospitalaria. Bajo la dirección del Dr. Marcelo J. LOPEZ MEZA. Editorial UBIJUS, primera edición, mayo 2007, página 231).
Ocurre que habitualmente el paciente concurre a una determinada institución para que se le brinde atención médica, y esa clínica, sanatorio, u hospital, se vale de los profesionales que allí atienden para cumplir con la prestación médica comprometida. De allí que en materia de responsabilidad médica exista una regla general: la responsabilidad del médico acarrea la de la clínica o sanatorio donde la atención se llevó a cabo. Y ello es así puesto que la doctrina y el criterio judicial ampliamente instalado no demanda de la institución solo un accionar diligente en aras a reunir profesionales idóneos para la atención de sus pacientes, sino también que también le impone un deber tácito de seguridad respecto del accionar galénico.
Probada entonces la culpa del profesional actuante, emerge la responsabilidad de la institución, sea cual fuere la tesis que se adopte para su fundamentación (figura de la estipulación a favor de terceros prevista en el art. 504 del código civil, o bien aquella basada en la estructura del vínculo obligacional). Por el contrario, si no media culpa en el médico interviniente, no cabe responsabilizar al establecimiento asistencial con base en su "obligación de seguridad", porque la existencia de aquélla (la culpa del médico) es la demostración de la violación de ese deber de seguridad. (Conf.: Reparación de Daños por mala praxis médica, de Felix Trigo Represas, Edit. Hammurabi, pag. 360, año 1995; Ricardo E. Lorenzetti, La Empresa Médica, año 1998, Edit Rubinzal – Culzoni, pag. 347, y Alberto Bueres en Responsabilidad civil de los médicos, tercera edición renovada, febrero de 2006, edit. Hammurabi, pag. 313).
Sin embargo, esa regla general a la que he hecho referencia, como tal, admite situaciones de excepción. Excepciones que responden precisamente a aquella diversa génesis que puede tener cada concertación mediante la cual se comprometa cuidado y atención de la salud.
Ya me he ocupado en un anterior trabajo publicado en el ejemplar número 4 de este periódico, de una excepción importante a aquella regla, cual es aquella en la que si bien está comprometida la responsabilidad del o los médicos actuantes, no ocurre lo propio con la persona física o jurídica que explota o resulta titular del establecimiento médico asistencial.
Ello se da principalmente, y así lo ha dispuesto reconocida jurisprudencia, cuando el establecimiento asistencial sólo se obliga a brindar las prestaciones propias del contrato de internación, siendo a cargo de un médico externo, o que actúa como tal, o de un Servicio de tercero, las prestaciones propias de la atención médica asumida para con el paciente.
Así las cosas, si el daño a la salud tuvo su única y directa relación de causalidad un obrar negligente, imperito o imprudente del profesional, y este último resulta ajeno a la institución médica que no comprometió asistencia médica, sino los ya referidos servicios paramédicos y extra médicos, pues entonces la clínica debiera estar exenta de responsabilidad, pues mal puede endilgársele un deber tácito de seguridad respecto de una prestación a la que no se obligó, respecto de un acuerdo del que no participó, pues una esfera contractual es la que involucra al médico (y eventualmente la obra social o empresa de medicina pre paga) con el paciente, y que tuvo por objeto su atención médica, y otra muy distinta la convención en virtud de la cual el sanatorio solo compromete la infraestructura necesaria para que el paciente pueda ser intervenido y hospitalizado durante el tiempo que demande su recuperación.
Ahora bien, correlativamente puede plantearse una situación inversa, es decir, aquella en la que la clínica pueda verse obligada a responder sin que medie culpa de algún profesional, o bien sin que sea posible precisar o discernir cuál o cuáles de los profesionales que participaron de la atención del paciente puedo haber cometido un error inexcusable que empeoró o daño la salud del paciente.
Cierta doctrina prefiere hablar de culpa institucional (en lo que la Dra. Kemelmajer de Carlucci ha calificado como una “licencia de lenguaje”), y otros, como nuestro actual presidente de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Ricardo Lorenzetti, de responsabilidad sanatorial por el hecho de la empresa (hecho propio) que puede producir daños a la salud por su defectuosa organización, por falta de servicios adecuados, por las cosas que utiliza, o por incumplimiento como proveedor de servicios de consumo (La empresa médica, ob. cit, pág. 326/327).
Excede también la extensión posible de este trabajo teorizar sobre el particular, alcanzando con al menos dejar en claro que las clínicas, y sus directores médicos, deben reparar cada vez en necesidad de coordinar adecuada y eficazmente los recursos materiales y humanos (médicos, paramédicos y administrativos) de los que se vale para su funcionamiento, propendiendo al razonable cumplimiento de las obligaciones que como organización medico asistencial asumen desde el momento mismo en que abren sus puertas a la comunidad, desde el instante en que celebran contratos con la seguridad social o la medicina pre paga, y en virtud de los cuales comprometen la prestación de servicios de salud.
En relación a ello, este trabajo adolecería de importancia práctica, sobretodo para el profesional de la salud, si no dedicara su parte final a, al menos, enunciar cuáles son los mas comunes o frecuentes factores de riesgo, falencias, y errores que se presentan o en los que se incurre en la adecuada prestación de esos servicios, lo que no siempre dará lugar a una condena, pero sí someterá mayormente al establecimiento a un conflicto en su relación con el paciente, lo que ya de por sí debe intentar evitarse, por los efectos perniciosos, económicos y de diversa índole, que ello acarrea para la institución.

Veamos:

1. Negativa infundada de atención médica.
2. Externaciones sin alta médica.
3. Retrasos en el traslado de pacientes, imputables a la clínica.
4. Omisión de registro, o registros inadecuados, de demoras atribuibles a terceros.
5. Complicaciones o eventos adversos producidos durante el traslado de pacientes.
6. Ausencia de Servicio de Guardia Activa.
7. Retraso en la atención de los pacientes en las salas de emergencia.
8. Ausencia de aparatología específica que demora la realización de estudios de emergencia (según categorización).
9. Faltas o fallas en quirófano, en la aparatología, o en los insumos médicos.
10. Vicio o defecto de las cosas (plancha del electrotrobisturí, barandas, camillas, etc).-
11. Omisiones graves en la supervisión de diagnósticos y tratamientos de pacientes internados.
12. Omisiones de la dirección médica, y no solo del medico tratante, en el cumplimiento del deber de información al paciente.
13. Falta de procedimientos comunes para la “administración” y custodia de las llamadas historia clínica de internación e historia clínica de atención ambulatoria. Se agrega que repetidas veces existen discordancias entre unos y otros registros.
14. Atenciones por guardia en las que no se registran estudios realizados y tratamiento indicado, evolución, pautas de alarma, destino del paciente, eventual derivación o indicación de control por consultorios. Muchas instituciones no han reemplazado aun el inadmisible y riesgoso mecanismo de registración en un par de renglones del Libro de Guardias.
15. Omisiones de registro del incumplimiento del paciente de presentarse a nuevo control, o de realizarse algún estudio solicitado.
16. Retrasos en canalizar y materializar interconsultas médicas o la realización de estudios diagnósticos que requieren la salida del paciente internado a otro centro.
17. Demora en indicar la derivación a otro nosocomio.
18. Descuido o desatención frente a retrasos en la autorización administrativa de estudios, prácticas, derivaciones o traslados.
19. Falta de agilización entre la indicación médica de un tratamiento o el pedido de cierto material, y la autorización de la entrega del mismo por auditoria.
20. Errores del personal de enfermería.
21. Falta de personal de enfermería en las salas generales.
22. Incumplimiento de normas de seguridad del paciente (quemaduras, caídas, etc).
23. Incumplimiento a elementales recomendaciones en materia de desinfección de quirófano, asepsia y antisepsia de material quirúrgico, prevención y control de infecciones, etc.
24. Omisión de verificar especialidades de los médicos.
25. Staff de médicos residentes sin supervisión de médico de planta.

Como se advierte, no todos los supuestos enunciados constituyen errores imputables a la institución, o hechos que irremediablemente acarrean una responsabilidad civil, pero en cualquier caso sí se trata de irregularidades, falencias o situaciones anómalas que de por sí constituyen factores de riesgo o pautas de alarma que toda organización médica debe atender en por de minimizar sus riesgos médico legales, evitar reclamos, u optimizar las posibilidades de una adecuada y eficaz defensa en caso de que este último se produzca.
En definitiva, la prestación de servicios de salud exige mucho mas que una “yuxtaposición” de médicos y auxiliares, de insumos y tecnología médica, supone una coordinación eficaz de todos los recursos humanos y materiales al servicio de su principal destinatario, el paciente, cuya labilidad en muchas ocasiones no admite conductas displicentes.
A su vez la propia institución, por su prestigio y su patrimonio, no puede permitirse para sí no contar con adecuados procedimientos y estándares de calidad que le permitan, no solo brindar buena medicina, sino también minimizar e identificar prematuramente eventos adversos que inexorablemente se producen en el desarrollo de su actividad, los cuales requieren de un inmediato y eficaz tratamiento interdisciplinario.

Rafael Acevedo.
Abogado – Gerente Legal y Técnico de la Mutual Argentina Salud y Responsabilidad Profesional -La Mutual-.
Mail: acevedor@caes.com.ar


Mentiras y verdades de la gripe porcina

El montaje mediático terrorista

Por Víctor Ego Ducrot - Corporaciones agropecuarias, bancos, gobiernos, organismos internacionales y medios de comunicación. Todos en el negocio de la epidemia.

Con la irrupción de la epidemia de fiebre porcina en México, la sociedad global, pero en forma especial sus sectores empobrecidos y dependientes, pasó a ser víctima de un múltiple ataque. Contra ella se dirigen no sólo la enfermedad y sus eventuales consecuencias devastadoras, sino también los intereses de los gigantes transnacionales de la explotación agropecuaria, la banca y los laboratorios, y sus socios funcionales, los consorcios mediáticos corporativizados. Por supuesto, en esa red también juegan un papel destacado muchos gobiernos y organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El jueves 30 de abril, un canal de la TV por cable de Argentina (C5N) difundió datos que volverían a mencionarse en las horas siguientes: la inmensa mayoría de los casos que a nivel global fueron identificados como afecciones de fiebre porcina no estarían confirmados como tales y el número de victimas fatales por ese mal –también a escala mundial- no habría superado los 12.
Los periodistas del programa fundaban sus afirmaciones en diversas fuentes internacionales y cruzaron miradas de asombro. Un funcionario del área salud de la provincia de Buenos Aires -la más poblada de este país- no confirmaba ni desmentía los datos. Luego esos mismos periodistas comentaron (y se preguntaron) entonces todo lo que se viene afirmando desde los medios de comunicación podría ser inexacto y por consiguiente carecer de credibilidad, cómo puede ser que suceda algo así.
Interesante reacción si no fuese que la respuesta y la responsabilidad justamente corresponden a quienes se asombran y lanzan la pregunta.
Es evidente que la conducta de ese canal argentino -y lo mismo podría decirse de todas la cadenas concentradas de la TV global- están abocadas, desde hace días, a una actitud de machaque constante, construyendo así a una suerte de escenario más destinado a la creación de terror que al establecimiento de un programa de comunicación orientado a la movilización social preventiva.
A principios de la semana pasada, altos funcionarios de la OMS, con impronta gestual de tragedia, desde sus poltronas anunciaban que la pandemia entraba en altera fase cinco de las seis previstas. Pese a ello, horas después, la Unión Europea (UE) informaba que no suspendía sus vuelos hacia México, medida que había sido adoptada como mayores o menores niveles de intensidad en varios países.
En forma casi simultánea, los medios de comunicación informaron que la gripe porcina no se llama gripe porcina sino influenza tipo A, una decisión que, más allá de las precisiones del lenguaje técnico científico, encierra interesantes connotaciones semánticas: se extirpan los sentidos que apuntan a la producción pecuaria de cerdos y quizá también aquellos que comenzaron a circular bajo la denominación gripe de América del Norte.
Después, sobre el último fin de semana, la OMS relativizó sus dichos anteriores. Reconoció que habían muerto 17 personas y que miles de casos aun no estaban confirmados como tales.
Interesante resulta subrayar lo que afirmó el 2 de mayo la revista electrónica Rebelion: la OMS declaró la pandemia en nivel cinco de un total de seis, pero sin embargo no se declara la verdadera pandemia que amenaza a los pobres del planeta:

Cada minuto muere un niño por SIDA

Cada 5 minutos muere un niño por falta de atención médica

Cada 8 segundos muere un niño por agua contaminada

Cada 3 segundos muere un niño por hambre y desnutrición

Cada segundo muere un bebé recién nacido por falta de atención médica; y de los sobrevivientes: dos millones de niños mueren por problemas neonatales, 1,6 millones por diarreas y 1,4 millones por neumonías, lo que significa que cada año 11 millones de jóvenes mueren antes de la pubertad

Cada minuto muere una mujer embarazada por falta de atención médica; y cada año 530 mil mujeres embarazadas mueren por desnutrición.

Cada año hay 133 millones de nuevos nacimientos en el mundo, de los cuales 14 millones son nacimientos prematuros, 4 millones con malformaciones congénitas y 13 millones mueren por falta de incubadora.

100 millones de niños son explotados en la prostitución infantil

El 32 por ciento de las niñas menores de 15 años son embarazadas, de cuyos nacimientos el 55 por ciento surgen los futuros delincuentes de la sociedad

177 millones de niños sufren retraso en su crecimiento por desnutrición y 2 de cada 7 niños sufren retardo mental por desnutrición

El 80 por ciento de toda la sangre para las transfusiones que se comercializan en el planeta son vendidas por los pobres a 10 centavos de dólar el litro

Anualmente se realizan 200 mil trasplantes de riñón, 100 mil de corazón, 1 millón de corneas, 300 mil médulas, 5 mil hígados, 2 millones de piel y 100 mil de pulmones; cuyos órganos en un 90 % provienes de los países pobres, donde el imperio económico instala hospitales "gratuitos" para extraerlos de los pobres los órganos que demandan las clínicas privadas del planeta

El 70 por ciento de los órganos trasplantados a los niños ricos del mundo les fueron extraídos a los niños pobres que son secuestrados en Brasil, Nigeria y México
Es lícito entonces que los no expertos, es decir más del 99,9 por ciento de la población mundial, la misma que estaría expuesta al contagio de fiebre porcina, se pregunte…

¿Qué está sucediendo? Algunos colegas, como es el caso Mike Davis, pueden ayudarnos a encontrar respuestas. En el artículo La gripe porcina y el monstruoso poder de la gran industria pecuaria, publicado la semana pasada en SinPermiso (www.sinpermiso.info) dice que la gripe porcina mexicana, una quimera genética probablemente concebida en el cieno fecal de una gorrinera industrial, amenaza súbitamente con una fiebre al mundo entero. Los brotes en la América del Norte revelan una infección que está viajando ya a mayor velocidad de la que viajó con la última cepa pandémica oficial, la gripe de Hong Kong en 1968.
Davis es autor del libro El monstruo llama a nuestra puerta (Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006). En ese trabajo alertó sobre el peligro de una gripe aviar pandémica de alcance mundial. Ahora, en el artículo que estamos citando explica cómo la gran industria pecuaria globalizada sentó las bases para el brote de gripe porcina en México.
Desde las primeras muertes por H5N1 en 1997, en Hong Kong, la OMS, con el apoyo de la mayoría de administraciones nacionales de sanidad, ha promovido una estrategia centrada en la identificación y el aislamiento de una cepa pandémica en su radio local de brote, seguidos de una masiva administración de antivirales y -si disponibles- vacunas a la población.
Una legión de escépticos ha criticado ese enfoque de contrainsurgencia viral (…). Pero el mito de una intervención audaz, preventiva (y barata) contra la gripe aviar ha resultado valiosísimo para la causa de los países ricos que, como los Estados Unidos y el Reino Unido, prefieren invertir en sus propias líneas Maginot biológicas, antes que incrementar drásticamente la ayuda a los frentes epidémicos avanzados de ultramar. Tampoco ha tenido precio este mito para las grandes transnacionales farmacéuticas, enfrentadas en una guerra sin cuartel con las exigencias de los países en vía de desarrollo empeñados en exigir la producción pública de antivíricos genéricos clave como el Tamiflu patentado por Roche (…).
Tal vez no sea sorprendente que México carezca tanto de capacidad como de voluntad política para gestionar enfermedades avícolas y ganaderas, pero ocurre que la situación apenas es mejor al norte de la frontera (Estados Unidos) en donde la vigilancia se deshace en un desdichado mosaico de jurisdicciones estatales y las grandes empresas pecuarias se enfrentan a las regulaciones sanitarias con el mismo desprecio con que suelen tratar a los trabajadores y a los animales. (…).
Lo paradójico de esta gripe porcina es que, aun si totalmente inesperada, había sido ya pronosticada con gran precisión. Hace seis años, la revista Science consagró un artículo importante a poner en evidencia que, "tras años de estabilidad, el virus de la gripe porcina de la América del Norte ha dado un salto evolutivo vertiginoso"(…).
Los investigadores entrevistados por Science (…) urgían a la creación de un sistema oficial de vigilancia para la gripe porcina: admonición, huelga decirlo, a la que prestó oídos sordos un Washington dispuesto entonces a tirar miles de millones de dólares por el sumidero de las fantasías bioterroristas.
¿Qué provocó tal aceleración en la evolución de la gripe porcina? Hace mucho que los virólogos están convencidos de que el sistema de agricultura intensiva de la China meridional es el principal vector de la mutación gripal: tanto de la "deriva" estacional como del episódico "intercambio" genómico. Pero la industrialización granempresarial de la producción pecuaria ha roto el monopolio natural de China en la evolución de la gripe. El sector pecuario se ha visto transformado en estas últimas décadas en algo que se parece más a la industria petroquímica que a la feliz granja familiar que pintan los libros de texto en la escuela (…). En 1965, por ejemplo, había en los EEUU 53 millones de cerdos repartidos entre más de un millón de granjas; hoy, 65 millones de cerdos se concentran en 65.000 instalaciones. Eso ha significado pasar de las anticuadas pocilgas a ciclópeos infiernos fecales en los que, entre estiércol y bajo un calor sofocante, prestos a intercambiar agentes patógenos a la velocidad del rayo, se hacinan decenas de millares de animales con más que debilitados sistemas inmunitarios (…).
El año pasado, una comisión convocada por el Pew Research Center publicó un informe sobre la "producción animal en granjas industriales", en donde se destacaba el agudo peligro de que "la continua circulación de virus (…) característica de enormes piaras, rebaños o hatos incremente las oportunidades de aparición de nuevos virus por episodios de mutación o de recombinación que podrían generar virus más eficientes en la transmisión entre humanos". La comisión alertó también de que el promiscuo uso de antibióticos en las factorías porcinas –más barato que en ambientes humanos- estaba propiciando el auge de infecciones estafílocóquicas resistentes, mientras que los vertidos residuales generaban brotes de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoo que mató a mil millones de peces en los estuarios de Carolina y contagió a docenas de pescadores…).
Es el dinero, siempre el dinero Por su parte, y también la semana pasada, el diario La Jornada, de México, sostuvo que, en ese país, las grandes empresas avícolas y porcícolas han proliferado ampliamente en las aguas (sucias) del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Un ejemplo es Granjas Carroll, en Veracruz, propiedad de Smithfield Foods, la mayor empresa de cría de cerdos y procesamiento de productos porcinos en el mundo, con filiales en Norteamérica, Europa y China. En su sede de Perote comenzó hace algunas semanas una virulenta epidemia de enfermedades respiratorias que afectó a 60 por ciento de la población de La Gloria, hecho informado por La Jornada en varias oportunidades, a partir de las denuncias de los habitantes del lugar.
Desde hace años llevan una dura lucha contra la contaminación de la empresa y han sufrido incluso represión de las autoridades por sus denuncias. Granjas Carroll declaró que no está relacionada ni es el origen de la actual epidemia, alegando que la población tenía una gripe "común". Por las dudas, no hicieron análisis para saber exactamente de qué virus se trataba.
El artículo, escrito por Silvia Ribeiro, añade: ya en la epidemia, son también trasnacionales las que más lucran: las empresas biotecnológicas y farmacéuticas que monopolizan las vacunas y los antivirales. El gobierno anunció que tenía un millón de dosis de antígenos para atacar la nueva cepa de influenza porcina, pero nunca informó a qué costo.
Los únicos antivirales que aún tienen acción contra el nuevo virus están patentados en la mayor parte del mundo y son propiedad de dos grandes empresas farmacéuticas: zanamivir, con nombre comercial Relenza, comercializado por GlaxoSmithKline, y oseltamivir, cuya marca comercial es Tamiflu, patentado por Gilead Sciences, licenciado en forma exclusiva a Roche. Glaxo y Roche son la segunda y cuarta empresas farmacéuticas a escala mundial y, al igual que con el resto de sus fármacos, las epidemias son sus mejores oportunidades de negocio.
Con la gripe aviar, todas ellas obtuvieron cientos o miles de millones de dólares de ganancias. Con el anuncio de la nueva epidemia en México, las acciones de Gilead subieron 3 por ciento, las de Roche 4 y las de Glaxo 6 por ciento, y esto es sólo el comienzo.
Otra empresa que persigue este jugoso negocio es Baxter, que solicitó muestras del nuevo virus y anunció que podría tener la vacuna en 13 semanas. Baxter, otra farmacéutica global (en el lugar 22), tuvo un "accidente" en su fábrica en Austria en febrero de este año. Le envió un producto contra la gripe a Alemania, Eslovenia y la República Checa, contaminado con virus de gripe aviar. Según la empresa, "fueron errores humanos y problemas en el proceso", del cual no puede dar detalles, "porque tendría que revelar procesos patentados".
Alfredo Jalife-Rahme, también de La Jornada, escribió: llama poderosamente la atención la omnisciencia del Pentágono, el FMI y el Foro Económico Mundial de Davos sobre el esparcimiento de los virus. Hace 13 años se publicó un estudio Air Force 2025 en cuyo capítulo cinco se presenta un cronograma con una "historia plausible" donde en 2009 la influenza aniquilaría a 30 millones de personas (INFOWARS, 5/3/09).
El resucitado FMI, nuevo redentor del mundo (según la cumbre londinense del G-20), hace tres años estimulaba a la comunidad empresarial neoliberal a "desarrollar planes de emergencia" para lidiar con la pandemia de, en ese momento, fiebre aviar global (VOA, 13/3/06). Al parecer, la plutocracia neoliberal mexicana y sus ineptas autoridades sanitarias (Breitbart.com, 27/4/09), tan supeditadas a los lineamientos del FMI, no leyeron su aviso visionario.
La "misteriosa" (The Economist dixit) influenza mixta de triple cepa (porcina, aviar y humana), genéticamente originaria de EU y que extrañamente se brincó las trancas interespecies, obliga a plantear la hipótesis adicional de un "accidente" de laboratorio híbrido: militar y privado.
En forma no menos omnisciente, el Comité para Mejorar la Situación del Mundo”, del Foro Económico Mundial de Davos, en sus reportes anuales sobre los "riesgos globales" (específicamente el de 2007, patrocinado por Citigroup, la aseguradora Swiss RE, la financiera Marsh & McLennan Companies y el Centro de Riesgo de la Escuela Wharton) correlaciona la simultaneidad de la crisis financiera global y la crónica de una pandemia anunciada con la “reacción violenta (backlash) contra la globalización”, lo que "provocaría un incremento del militarismo y las tendencias autoritarias que reconfigurarían la geopolítica global". ¿De dónde nace tanto interés extra curricular de los banqueros y financieros neoliberales, es decir, la fauna más misántropa del planeta, por los "riesgos globales"?
¿Y los señores de la guerra? En tanto, el 29 de abril pasado un reporte de Telesur sostuvo que una investigación periodística hecha por la organización Pacífica, con sede en Estados Unidos, asegura que dentro de la difícil situación que vive el mundo por causa de la gripe porcina, existen manos que pudieran haberla usado como arma biológica o como negocio para beneficio de políticos de ese país.
Un informe del periodista de origen mexicano Fernando Velázquez, productor del programa radial Informe Pacífica, hace mención de un artículo de la investigadora norteamericana Lori Price, titulado "La gripe acaba con los memos de la tortura", donde asegura que la influenza porcina fue fabricada probablemente en laboratorios militares de Estados Unidos, y ha acabado con la noticia de los memos sobre la tortura ordenada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra prisioneros en Guantánamo, Abu Ghraib, y cárceles secretas.
Toma como referencia al periodista estadounidense Ralph Schoenman, productor del programa radial "Taking Aim" de Nueva York. Schoenman afirma que los laboratorios militarizados a lo largo de Estados Unidos han estado perfeccionando armas biológicas con los virus porcino, aviar, el asiático y otras enfermedades para las que no hay respuesta inmunológica.
Velázquez recuerda el libro "Matando la esperanza", donde el norteamericano William Bloom describe que en 1971 la central de inteligencia proveyó a exiliados cubanos con un virus que causa fiebre porcina africana. Seis semanas después, un brote de la enfermedad obligó al gobierno de ese país antillano a sacrificar a medio millón de puercos. Diez años después la población fue atacada por una epidemia de dengue transmitida por mosquitos, que se extendió por la isla enfermando a más de 300 mil personas y matando a 158 (de los que más de un centenar eran niños menores de 15 años).
Reporta también que documentos desclasificados en 1956 y 1958 revelan que el ejército estadounidense crió grandes cantidades de mosquitos en La Florida y en Georgia para ver si los insectos podían ser usados como armas diseminando enfermedades, y que en 1969 más de 500 estudiantes de 36 países se graduaron en cursos sobre guerra epidemiológica en la escuela de química del ejército en Fort McClellan en Alabama.
Al parecer los dividendos pararían directamente a manos de los laboratorios Gilead Sciences Inc. dirigidos por Donald Rumsfeld, ex secretario de Defensa de EE.UU., que tienen los derechos sobre el fármaco "Tamiflu", que se está vendiendo como remedio para la gripe y que ya hizo una recaudación billonaria con la gripe aviar.
Algo más sobre los medios. Dengue y soja La irresponsabilidad de las corporaciones mediáticas en situaciones de alertas sanitarios no tiene límites. En medio del estallido de la gripe porcina, un periodista del ya mencionado canal de cable C5N preguntó a un médico, con toda soltura: ¿acaso es peligroso comer jamón?
El entrevistado no pudo ocultar su azoramiento y demoró unos cuantos segundos en contestar que no. Cuando estaba a punto de pedir por favor que no se digan disparates, el ilustre comunicador, por supuesto, cambió de tema.
En la últimas semanas, los grandes medios habían dedicado su agenda en forma casi exclusiva al brote de dengue que se registra en este país - en medio de la confusión informativa que impera no se sabe con certeza el número exacto de personas afectadas; la cifra superaría los 20.000-, desplegando el mismo criterio editorial que el utilizado para referirse a la epidemia de gripe porcina. Sólo le daban descanso a la enfermedad del mosquito para poner en caja de resonancia cuanto hecho de crónica roja tuviese lugar y para criticar al gobierno nacional, por lo que hace o no hace, por lo que dice o no dice.
Una de las técnicas desinformativas más utilizadas por los medios corporativos argentinos es darle relevancia a voces sin representación y hasta absolutamente desconocidas hasta ese momento. Un ejemplo fue la repentina aparición de una ONG sin antecedentes, Médicos Sin Banderas. La preside un economista y trataron de instalarla primero en ocasión de la irrupción local del dengue y luego con motivo del caso gripe porcina.
En su edición del pasado fin de semana, el semanario Veintitrés dio cuenta de esa organización y de su principal portavoz, Ariel Umpierrez: tuvo un paso por Médicos en Catástrofe pero allí lo denunciaron por manejos irregulares de 250 mil dólares donados por la ONU; luego apareció vinculado al empresario y político de derecha Ramón Puerta y a los propios ex presidentes Carlos Menem y Eduardo Duhalde. En la actualidad figura entre los convocados por la opositora Coalición Cívica, que encabeza Elisa Carrió, famosa por sus apreciaciones apocalípticas, por reconocer que se comunica con la Virgen y por ser una ferviente crítica del actual gobierno, con posiciones que van desde la más ramplona derecha hasta una verdadera fiebre de delirios acusatorios.
Por supuesto, ninguno de los oligopolios de la palabra y la imagen le prestaron atención al tema sí resaltado el 26 de abril pasado por el diario argentino Página 12: Un trabajo reciente del ingeniero agrónomo Alberto Lapolla vincula la epidemia de dengue con la sojización. Desde hace años se advierte una invasión de mosquitos de las especies Aedes y Culex en lugares del país y épocas del año inhabituales, como la pampa húmeda mucho más allá del verano.
En 2008, la invasión se extendió hasta mayo, pese al descenso de la temperatura. Ya en 2007 y 2008 hubo casos de fiebre amarilla en Bolivia, Paraguay, Brasil y el Norte argentino, que entonces se adjudicaron a viajeros, porque es confortable pensar que el mal siempre viene de afuera. Con la epidemia de dengue de este año se hizo evidente que la invasión incluía al temible Aedes aegypti, vector de la fiebre amarilla y el dengue.
El estudio de Lapolla señala la equivalencia del mapa de la invasión mosquitera con el de la República Unida de la Soja, según la definición de la multinacional Syngenta: Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, donde el poroto transgénico de Monsanto se fumiga con el herbicida glifosato, y sus compañeros de ruta, 2-4-D, Atrazina, Endosulfán, Paraquat, Diquat y Clorpirifós.
Todos los venenos mencionados “matan peces y anfibios, sapos, ranas, escuerzos, etc., es decir los predadores naturales de los mosquitos, de los que se alimentan tanto en su estado larval como de adultos”. Esto se comprueba en “la casi desaparición de la población de anfibios en la pradera pampeana y en sus cursos de agua principales, ríos, arroyos, lagunas y bosques en galería, así como el elevado número de peces que aparecen muertos o con deformaciones físicas y graves afectaciones en su capacidad reproductiva”, como han informado reiterados estudios e investigaciones.
A esto debe sumarse la deforestación en las áreas boscosas y de monte del Noreste y el Noroeste, que destruyó su equilibrio ambiental, “liquidando el refugio y hábitat natural de otros predadores de los mosquitos, lo cual permite el aumento descontrolado de su población”.
Hace dos semanas visitó la Argentina la periodista francesa Marie-Monique Robin para la presentación de su libro El mundo según Monsanto, recién traducido al castellano. La ministra de Salud Graciela Ocaña la invitó a conversar, pero no pudo asistir a la cita porque fue llamada desde la presidencia por la irrupción de la epidemia de dengue. En su lugar, la audiencia se realizó con el secretario de Determinantes de la Salud y Relaciones Sanitarias, Licenciado Alberto Hernández. “Fue muy simpático y amable, pero no tenía la menor idea del tema. Al punto que me preguntó por qué había tantas fumigaciones”, fue el azorado comentario de la investigadora.
Interrogantes, dudas, sospechas y certezas. ¿Las victimas? Siempre son (somos) los mismos.

Fuente –APM


Internación domiciliaria. Prevención y gestión de sus riesgos medico legales.

Por Dr. Rafael Acevedo.
Abogado. Coordinador Legal y Técnico, La Mutual.
acevedor@caes.com.ar


Desde hace algunos años, especialmente en las grandes ciudades de nuestro país, son cada vez más las entidades y empresas que prestan servicios de atención domiciliaria de pacientes.

La falta de camas tanto en el sector publico como privado de la salud, los mayores costos que para la seguridad social supone una internación sanatorial, la presencia de patologías cuyas características o pronóstico no justifican una internación nosocomial, la posibilidad de tratar o sobrellevar la enfermedad en mejores condiciones humanas, psicológicas y ambientales, son solo algunas de las causas que explican el crecimiento de este “segmento” de la actividad médico-asistencial, cuyo mayor desarrollo, cuantitativa y sobretodo cualitativamente, dependerá en gran medida de que nuestro país algún día pueda revertir su actual tendencia marcada por una preocupante carencia de enfermeros profesionales, ya que éstos son los actores principales –junto con nutricionistas, kinesiólogos, psicólogos y médicos, principalmente- de un adecuado cuidado de la salud de los pacientes que son atendidos en su domicilio.

Y es precisamente la empresa de atención domiciliaria, o la obra social o pre paga que cumpla con tales prestaciones, la encargada de coordinar adecuadamente la labor profesional de esos recursos humanos, respondiendo asimismo por el error en el que éstos puedan incurrir, en la medida en que el mismo tenga relación directa de causalidad con el daño sufrido por el paciente. En definitiva, existe un deber tácito de seguridad de la empresa o entidad respecto del obrar galénico, o de los demás profesionales y auxiliares del arte de curar que presten servicios para la misma.

De allí que resulte de vital importancia que las empresas de atención domiciliaria trabajen eficazmente tanto en la prevención como en la gestión de los riesgos médico legales específicamente vinculados a esta actividad asistencial.

Si analizamos el incidente como aquel evento adverso, evitable o inevitable, pero capaz de dar lugar a una situación de conflicto en la relación médico paciente, con independencia del juicio posterior que pueda producirse en torno a la existencia o no de un error generador de responsabilidad civil o penal, y si advertimos de que la sola existencia de un conflicto en la relación médico paciente puede generar pérdidas económicas para la empresa prestataria, mas aun si el mismo se desencadena en una demanda civil que en la inmensa mayoría de los casos es interpuesta con beneficio de litigar sin gastos, pues con ello, sin más, advertiremos la importancia de tratar de manera inmediata y especializada cada incidente, posibilitando con ello minimizar los factores de riesgo y reducir los niveles de exposición frente a un eventual reclamo.

Está demostrado que los incidentes no resueltos oportuna y adecuadamente son en un alto porcentaje de casos la verdadera causa de queja o reclamo, aun cuando la calidad de la asistencia médica o paramédica haya sido adecuada y en cumplimiento de estándares.

Prevenir implica instaurar un sistema que permita reducir las posibilidades de ocurrencia de un evento adverso, y la labor preventiva es un proceso de permanente capacitación y control en orden a:
preservar la relación médico paciente (no olvidemos: muchas veces se reclama por enojo, y muchas otras veces no se reclama cuando, pese al error, el paciente -o el familiar responsable- mantiene un buen vínculo con el profesional);
procurar un correcto manejo de la historia clínica, consignando registros cronológicos, claros, completos, veraces, creíbles y oportunos;
regular la entrega de documentación médica;
cumplir con el deber de información;
instrumentar situaciones de rechazo terapéutico o incumplimientos al tratamiento o indicaciones brindadas;
establecer criterios de selección de pacientes, y específicamente en el caso de prestaciones como las que en este trabajo me estoy refiriendo, debe tenerse en cuenta que la familia “a cargo” del paciente también “es el paciente”, pues interviene activamente en la ejecución del contrato de prestación médica que supone el vinculo entre prestador y enfermo;
capacitar a enfermeros y auxiliares (qué hacer ante una escara, caída, error de medicamento o sustancia, etc).

Gestionar eficazmente los riesgos medico legales supone fijar procedimientos claros y sencillos que permitan generar capacidad para identificar eventos adversos, y administrarlos oportuna y eficazmente para minimizar sus efectos, abordándolos con asesoramiento especializado e interdisciplinario, y actuando rápidamente en el paciente involucrado (y familiar responsable).

Los Servicios de atención domiciliaria en modo alguno pueden permanecer al margen de ello, por lo que debieran poner en funcionamiento procesos internos de comunicación que permitan a la Dirección Médica tomar conocimiento en forma inmediata de los mismos, y así requerir adecuado asesoramiento jurídico y médico legal a fin de implementar las medidas que cada situación amerite para evitar el reclamo o menguar sus efectos.

En el propósito de intentar darle mayor valor práctico a este trabajo, sobretodo para el profesional de la medicina y el administrador de servicios de salud ligados a la atención médica domiciliaria, a continuación me permito enunciar los mas comunes y frecuentes eventos o conductas, relativos al objeto o a los sujetos de la relación contractual que suponen prestaciones de este tipo, y que deberían dar lugar a una rápida acción por parte de todos quienes directa o indirectamente pueden verse involucrados en sus efectos, tanto estrictamente médicos como legales.
Veamos:
1. Pacientes que sufren una descompensación con muerte súbita en el domicilio y han sido atendidos por la empresa o registran consultas previas recientes.

2. Pacientes cuya causa de muerte resulta sospechosa de algún acto ilícito, o las circunstancias resulten poco claras.

3. Consultas en las que se constate la existencia de violencia física en la persona examinada.

4. Pacientes que son atendidos como consecuencia de intoxicaciones.

5. Pacientes con consultas reiteradas domiciliarias en las cuales el diagnóstico final pudo haberse demorado.

6. Pacientes que no cumplen con el tratamiento indicado por el profesional actuante.

7. Toda demora o deficiencia atribuible a terceros relativa a prestaciones indicadas por el médico tratante (interconsultas médicas, laboratorio, imágenes, kinesiología, nutricionista, etc).-

8. Pacientes que se niegan a ser trasladados a un centro asistencial, en aquellos casos en se requiera su internación.

9. Pacientes que se niegan a realizar estudios o prácticas indicadas.

10. Familiares que rechazan la continuidad de tratamiento, o que entorpecen gravemente en la normal prestación de la atención y en el cumplimiento de las indicaciones médicas proporcionadas.

11. Pacientes que se niegan a ser transfundidos.

12. Pacientes que se niegan a concertar las visitas pautadas con el médico tratante -y personal paramédico-, o que deciden unilateralmente el alta médica.

13. Manifestaciones del paciente -o familiar- de seria disconformidad con la atención médica prestada o el trato brindado.

14. Pacientes que no se encuentran al cuidado de familiares directos o responsables legales.

15. Errores en la administración de medicamentos a cargo del servicio de enfermería (ya sea en la dosis, la vía de administración o el tipo de medicamento).

16. Incumplimiento por parte del servicio de enfermería en la administración de la medicación indicada por el/ los profesionales actuantes.

17. Pacientes que sufren traumatismos que requieren tratamiento específico o la indicación de estudios diagnósticos.

18. Pacientes con escaras.

Finalmente, sirva este trabajo para, al menos, hacer una rápida referencia a otro aspecto fundamental bastante descuidado por muchas prestatarias de atención domiciliaria. Me refiero a la historia clínica, que frecuentemente denota falencias, errores, omisiones o irregularidades que no siempre acompañan o son el reflejo de una deficitaria o negligente atención, sino que más bien están asociadas a cierta desaprensión, y hasta desidia, respecto de un instrumento de inmenso valor legal, ya que, así como el profesional puede ampararse en la historia clínica para sostener la defensa en torno a su falta de responsabilidad, correlativamente cargará con las consecuencias de no poder aportar al proceso una prueba cuya producción le está legalmente impuesta.
En tal sentido la historia clínica deberá contener básicamente la siguiente información:

1. Datos personales del paciente, número de documento, dirección, familiar/es o persona/s responsable/s del mismo, con sus respectivos datos identificatorios.

2. Antecedentes clínicos heredo-familiares del paciente, parámetros básicos, diagnóstico, tratamiento, procedimientos médicos realizados, indicaciones médicas, vía y dosis, desenlace, epicrisis y cierre.

3. En caso de solicitarse una interconsulta, ya sea médica, kinesiológica o para la realización de cualquier estudio o procedimiento, se deberá dejar asiento en la historia Clínica.

4. Dejar constancias del estado del paciente en cada visita, así como también de los estudios solicitados o indicaciones proporcionadas.

5. En caso de requerir internación, se deberá consignar el motivo, la Institución a la que es derivado, el estado general del paciente al momento en que es trasladado, la empresa que lo traslada, fecha y hora en que se efectiviza el mismo. Asimismo se deberá registrar toda anomalía en la correcta y oportuna prestación del servicio de traslado, y las dificultades que se hayan presentado para efectivizar la internación del paciente en el tiempo indicado y requerido.

6. En caso de que el paciente o los responsables del mismo no acepten un cierto tratamiento, o la indicación de una internación institucional, se deberá dejar constancias de ello, requiriendo el correspondiente rechazo terapéutico.

7. El servicio de enfermería deberá confeccionar sus propias planillas para cada paciente, en la que se deberá dejar constancia de la medicación administrada, ingresos y egresos en caso de ser necesario, los signos vitales, curaciones, cambios de sonda y cualquier otra actividad que se desarrolle.

8. Historia Clínica y Planillas de Enfermería deberán contener los registros adecuados en relación a los eventos adversos o conductas antes enunciadas.

Cada uno de los puntos mencionados pueden ser motivo de un extenso desarrollo. He pretendido en esta oportunidad, partiendo de la experiencia cotidiana, enunciar tan siquiera algunas de las claves para una eficaz política de prevención y gestión, destacando aquellos factores de riesgo que son los que dan origen a la inmensa mayoría de los reclamos que reciben empresas de atención domiciliaria.

Como podrá concluirse, se trata de generar un profundo cambio, dejando de lado una posición meramente receptiva de reclamos, asumiendo un rol activo, con una adecuada resolución técnica del problema, ejecutando medidas concretas que no resultan una cuestión de costos, sino por el contrario, la posibilidad de generar importantes mejoras en tal sentido, frente al impacto económico que tiene la mala praxis en la estructura de costos de la actividad prestacional.


Programa Curar con Opinión, por el Dr. Daniel Cassola. Radio El Mundo AM 1070

LAS MUERTES EVITABLES EN LA INFANCIA ASCENDERIAN AL DOBLE

Al menos ocho niños mueren por día a causa de la desnutrición

Lo comentó Juan Carr, fundador de la Red Solidaria.

“Ocho niños muertos por día por desnutrición. Esa es la cifra más pequeña que encontramos porque hay quienes dicen que hay un subregistro. En 2003 – 2004 se dice que morían 12 chicos por día, esa cifra bajó básicamente por la acción de dos actores: el Gobierno y el campo. Hoy estos dos actores están en conflicto”, comentó el médico veterinario.

“No hay una decisión profunda de preocuparse por la pobreza más profunda. En el conflicto con el campo los seis millones de pobres estaban excluidos de la discusión”, añadió.“De las diez millones de familias argentinas, 330 mil no tienen garantizado el acceso a la comida. Son marginados al extremo, no votan, muchos no tienen documentos y, obviamente, no pertenecen al mercado. Son los pobres entre los pobres”, contó.

 


OBRAS SOCIALES RICAS Y OBRAS SOCIALES POBRES

“La solidaridad y la equidad en el sistema de obras sociales es vertical y no horizontal”

Lo aseguró Jorge Califano, médico sanitarista y columnista del programa.

“Entramos en el túnel del tiempo, porque hace diez años estábamos en la misma situación de controversia. El sistema de obras sociales se ha publicitado como un sistema solidario y equitativo, pero esto se da dentro de las obras sociales y no en todo el sistema. Como casi no hay un sistema que tenga vías comunicantes entre las distintas obras sociales, hay algunas que son ricas y otras que son pobres”, comentó el médico sanitarista. “El sistema de seguridad social está basado en un modelo que era válido cuando había pleno empleo en el mundo. Hoy está necesariamente condenado a excluir, y el Estado es quien se ocupa de garantizar la atención médica de la población”, añadió.


SE ANALIZAN REFORMAS EN LAS OBRAS SOCIALES

“Los sindicalistas hablan del descreme pero hay muchos que no dan salud”

Lo sostuvo el ex ministro de Salud de la Nación, Héctor Lombardo.

“Yo impulsaría la desregularización de las obras sociales. Actualmente se privilegia a los que más ganan. Hay obras sociales que son excelentes prestadoras y otras que son un desastre”, comentó el político.

“Los escándalos de la Superintendencia son patéticos, el recaudador de un partido fue puesto allí y ahora se habla hasta de la adulteración de los padrones de las obras sociales”, añadió.

Por último comentó que en diciembre, junto a un grupo avocado al tema de la salud, Lombardo lanzará un conjunto de propuestas para que el sector afronte la crisis económica.


LO IMPORTADO DISPARA LOS COSTOS

Por el Dr. Daniel Cassola

“En Argentina no hubo nunca una política de sustitución de importaciones para los insumos de salud”

Lo afirmó Alberto Torres, presidente de la Fundación Bioquímica de la provincia de Buenos Aires (FABA).

“Los laboratorios de análisis clínicos venimos arrastrando problemas por el atraso de los aranceles. No han tenido correlato con las diferentes situaciones que atraviesa el país. Nuestro sector depende de los insumos importados y no podemos afrontar más costos crecientes”, comentó el empresario.

“Cuando se habla de prevención son slogans de políticos de turno. Yo pido políticas de gobierno porque ni siquiera hay eso, ya ni hablar de políticas de Estado. Para hacer prevención de salud, por lo menos para empezar, se necesita un médico de familia y estudios básicos de laboratorios. Nosotros ya hay prácticas que vamos a sacar de las coberturas porque no las podemos realizar. Estamos percibiendo menos que los costos”, relató Torres.


 

CONSENTIMIENTO GENERAL DE INTERNACIÓN Y CONSENTIMIENTO INFORMADO
Algo para agregar en torno a las instituciones abiertas

Por Dr. Rafael Acevedo.
Gerente de la Mutual Argentina Responsabilidad Profesional.

Seguramente resulta casi obvio decir que el consentimiento general de internación expresa una manifestación de voluntad cuyo contenido y alcances resultan absolutamente diferentes de aquellos que se instrumentan bajo lo que conocemos como consentimiento informado. Pese a ello, frecuentemente nos encontramos con reclamos que se asientan en intervenciones respecto de las cuales -en la mayoría de los casos- la institución efectivamente ha instrumentado -no siempre de la mejor forma- el consentimiento general de internación-, pero brilla por su ausencia el otorgamiento del consentimiento informado por parte del paciente ante el médico que le brindó el tratamiento cuestionado. Indudablemente, esta falencia jamás puede ser adecuadamente suplida con la sola acreditación de lo primero, y al mismo tiempo, “mal predispone” a todos quienes deben valorar la atención médica, aun cuando la misma no merezca reproche capaz de dar lugar a la obligación de indemnizar.

A los efectos de que la institución instrumente en debida forma su relación contractual con el paciente, y los estudios y tratamientos que eventualmente sean necesarios realizarle, resulta importante diferenciar claramente el contenido y alcances de lo que se conoce como Consentimiento General de Internación, respecto del llamado Consentimiento Informado que el médico celebra con su paciente.

El Consentimiento General de Internación es un documento que suscribe el paciente ante la Administración del establecimiento asistencial, por el cual presta conformidad a internarse, y a que sea dicha institución la que le preste los servicios de quirófano, enfermería, atención médica de urgencia y de UTI, medicamentos, diagnóstico por imágenes, alojamiento, nutrición, y laboratorio, que la atención médica por la cual se interna pueda involucrar.

Por el contrario, el Consentimiento Informado instrumenta el cumplimiento del deber de información que el médico tiene para con el paciente, y el consentimiento que éste último debe prestar ante la indicación de una cirugía, practica invasiva o riesgosa que sea necesario realizarle. Es el médico quien informa las alternativas terapéuticas, razones del procedimiento sugerido y sus riesgos, los objetivos que se persiguen, las eventuales complicaciones que el mismo puede acarrear, los controles posoperatorios que debe cumplir el paciente, etc. Y es ante el médico que el paciente, una vez conformada su voluntad, presta su consentimiento escrito a la práctica informada, aceptando los riesgos que la misma supone, todo lo cual naturalmente debe ocurrir tiempo antes de concurrir el paciente al establecimiento para internarse. Por ello es que concluimos en que un instrumento no reemplaza al otro, y por tal motivo se deben celebrar ambos.

Por otra parte, en lo que específicamente al Consentimiento de Internación concierne, también deben distinguirse dos situaciones: i) aquella en la que la institución no solo compromete las prestaciones propias del contrato de internación, las cuales hemos enunciado mas arriba, sino que también asume la asistencia médica, a través de médico/s y/o servicio/s con los que cuenta a tal fin; ii) de aquella situación en la que el Establecimiento Asistencial sólo se obliga a brindar las prestaciones propias del contrato de internación, siendo a cargo de un médico externo –o que actúa como tal-, o un Servicio de tercero, las prestaciones propias de la atención médica asumida para con el paciente. En una u otra situación deberán utilizarse formularios diferentes de Consentimiento de Internación, a fin de dejar claro en uno de sus puntos que el establecimiento asistencial solo se limita a brindar las prestaciones propias de un contrato de internación, exclusivamente. Tendremos así, por un lado, lo que podemos llamar “Consentimiento de Internación para pacientes que van a ser tratados por Médicos y/o Servicios del Staff de la Institución”, y, por el otro, una “Solicitud de internación de pacientes que van a ser atendidos por Médicos Externos y/o Servicios de Terceros, ajenos a la Institución”.

De esta forma, especialmente aquellas instituciones que operan como clínicas o sanatorios abiertos, estarán en condiciones de sumar a la pericia contable, una valiosa prueba documental que acredite que no pesa sobre ellos una obligación de garantía respecto del obrar galénico, siempre y cuando -por supuesto- la lesión o daño invocado por el reclamante no tengan como causa los servicios paramédicos o extra médicos comprometidos.

En tal sentido, reconocida jurisprudencia ha sostenido en reiteradas ocasiones que “A los efectos de la responsabilidad de los entes asistenciales por los daños sufridos por quienes se atienden en ellos, la ´obligación de seguridad´ de dichos entes no es exigible cuando el médico que interviene al paciente no actúa como miembro del cuerpo médico de la clínica, sino que sus servicios son contratados directamente por aquél” (SCJBA, 12.5.98, “F. P.E. c/ S., O. y otros”, ED 182-224).

La propia Corte Suprema de Justicia de la Nación ha fallado: “Al no haberse comprobado fehacientemente la existencia de una falta concreta cometida por los profesionales o auxiliares del Sanatorio Parque, resulta objetable la decisión de imponerle un deber de garantía derivado de la deficiente atención prestada por los médicos de la obra social a la que estaba afiliado el paciente, cuando aquél sólo se había comprometido a prestar sus instalaciones y el personal de enfermería. De tal modo, se ha asignado a las estipulaciones del contrato celebrado entre el centro asistencial y la obra social un alcance inadecuado que extiende injustificadamente la responsabilidad del sanatorio respecto de los terceros beneficiarios”. (24/11/1998- Fridel de A. v. Sanat. Parque S.A.).

Aun cuando lo que marcamos pueda resultar materia controvertida en el campo del derecho, ello en ningún caso justifica que las instituciones se desinteresen por instrumentar en debida forma lo que -en definitiva- es la realidad de su operatoria y vínculo prestacional, pudiendo con ello arrimar ante cada conflicto fuertes elementos que acrediten el alcance de sus obligaciones.


Por el Dr. y Periodista Daniel Cassola

EL ESTADO RECUPERÓ LAS AFJP

“Entre 1994 y junio de 2008 las AFJP se llevaron más de 11 mil millones de dólares por comisiones”

Lo afirmó Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires.

“Los trabajadores durante todo este período pusieron 36.500 millones de dólares y hoy día tienen 30 mil millones, perdieron el 17 por ciento de los aportes. Esto no tiene nada que ver con una inclinación ideológica, sino que son datos objetivos”, aseguró el abogado.

Sin embargo, Semino sostuvo que el Estado en la Argentina “no es creíble”. “La plata está para hacer un sistema sostenible. Hay que decidir un control, con todas las fuerzas del poder institucional. Por ejemplo, se puede agregar al control de auditorías a contribuyentes electos democráticamente”, añadió.

“Aún con el proyecto de movilidad parcial y con esta medida los contribuyentes de las AFJP están ganando”, concluyó.

 


NOTA DE OPINIÓN

UNA PELEA, Y LA SALUD COMO TELÓN DE FONDO

Por Dr. Daniel Cassola

El capital político que Graciela Ocaña siempre tuvo, y el que todavía tiene, se forjó gracias a sus constantes trabajos en pos de la transparencia del Estado y la lucha contra la corrupción. Su carrera política comenzó como asesora de Carlos “Chacho” Álvarez en el ya desaparecido Frepaso. Ganó notoriedad como segunda de Elisa Carrió, quien la bautizó con el sobrenombre de “hormiguita”, por su tenacidad a la hora de integrar la Comisión de Investigación de lavado de dinero que presentó un informe ante el Congreso en 2001.

A partir del advenimiento del kirchnerismo al poder en 2003, la ahora ministra de Salud decidió pasar a integrar el proyecto oficialista. Es la mejor dirigente no partidaria que Néstor Kirchner pudo integrar a su proyecto, y una pérdida que Carrió todavía no logra reemplazar en su nuevo partido político, la Coalición Cívica.

La honestidad con que Ocaña se desempeña en la función pública es una atribución difícil de conseguir en los tiempos que corren. El Gobierno se ve apuntado por una serie de casos a los que todavía hay que denominar como de “presunta” corrupción, ya que ninguno llegó a su fin en la Justicia. Las facturas truchas de Skanska, la bolsa en el baño de la ex ministra de Economía Felisa Micheli y la valija del venezolano Antonini Wilson, son los más rimbombantes pero no los únicos. Según sostiene un informe de Transparencia Internacional publicado en los primeros días de octubre, Argentina tiene un puntaje de 2,9 sobre 10, y ocupa la posición 109 de 180 en el ranking de países “transparentes”. En la región, por ejemplo, quedó superado por Bolivia, Chile y Brasil.

En este marco, que Ocaña integre el Gobierno es un acierto. La cuestión es dilucidar si está en el puesto indicado. Por estos días cobró notoriedad su figura por la disputa que mantiene con el Superintendente de Servicios de Salud, Héctor Capaccioli, funcionario que en un programa de televisión por cable acusó a la ministra de haber designado al empresario asesinado Sebastián Forza al frente de una comisión del Hospital Francés. Carta documento mediante, el ex compañero de colegio del ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, decidió retractarse, pero ya es muy tarde para recomponer la relación con la ex ARI.

 

Ahora, la presidente Cristina Fernández de Kirchner debe analizar un conflicto con tres salidas posibles, por supuesto, todas ellas con un costo que pagar:

Puede renunciar Capaccioli, pero se interpretaría como una admisión de las sospechas en torno a la financiación de la campaña del año pasado (de la que participó Forza).
Puede renunciar Ocaña pero no sería conveniente soltarle la mano a quien lleva adelante investigaciones y denuncias que pretenden echar luz sobre el pasado y el presente de algunos elementos de la administración nacional.
Pueden continuar los dos en funciones, disminuyendo el tenor de la pelea, pero a largo plazo el empate parece insostenible teniendo en cuenta la transparencia de la gestión Ocaña.
En medio de los tironeos políticos y las denuncias cruzadas queda, casi olvidada, la política sanitaria. Ocaña comandó los destinos de la obra social más importante de Latinoamérica desde enero de 2004 hasta diciembre del año pasado, y en tres años de gestión pudo desarticular nichos de corrupción enquistados desde hace décadas, pero sus resultados fueron magros a la hora de mejorar las prestaciones del PAMI y dar más salud a los jubilados. Es más, según algunos funcionarios del instituto, hasta se podría decir que la prestación empeoró desde que se implementó el pseudo nuevo sistema de prestación que casi no presenta cambios con respecto al modelo anterior, y que por otra parte, también fue un fracaso.

Hoy, a poco más de dos meses de cumplir un año de gestión, el papel de la ministra ha sido mucho más gravitante en lo que concierne a la transparencia que en lo que atañe a las políticas de salud. Su administración no aparece robusta a la hora de enfrentar problemas como el colapso de los hospitales públicos, el aumento de la mortalidad infantil, los planes de prevención y la falta de accesibilidad a la atención médica de más de la mitad de la población argentina.

Como conclusión, podríamos decir que es una funcionaria sumamente valiosa que está en el puesto incorrecto o, por el contrario, en el puesto adecuado pero mal asesorada en políticas sanitarias. Se necesita un cambio pronto ya que la salud no puede seguir esperando.


HASTA FORZA ESTABA METIDO

Manifestaciones contra Zanola por el Policlínico Bancario

Lo comentó Francisco Miravelli, presidente de la Asociación de Profesionales de la Obra Social Bancaria.

“La situación se agrava día a día. Hoy por ejemplo no había drogas anestésicas para realizar cirugías. La semana pasada varios afiliados y los profesionales, con el apoyo de la CTA, realizamos un abrazo al Policlínico para mostrar la necesidad de que se haga algo”, comentó el médico.

“Juan José Zanola sigue siendo el presidente de la obra social. Actualmente el director del policlínico no tiene ningún poder de decisión sino que todas las decisiones las toma él. Esta semana Zanola nos envió una nota explicando que se instaló un fideicomiso de garantía, aunque no sabemos cual es la garantía, y un fideicomiso de administración para ordenar los gastos, pero él es quien viene manejando todos estos temas desde hace mucho tiempo o sea que si hay algún desorden lo provocó Zanola”, continuó.

“Sebastián Forza era proveedor de la institución y se sospecha que daba medicamentos truchos”, añadió Miravelli.


PRESTADORES

“Para el sector salud la inflación es del 30 por ciento anual”

Lo afirmó Gustavo Mammoni, presidente de la Confederación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales (CONFECLISA).

“Hemos logrado instalar el tema de la paritaria de aranceles, pero solo está orientado para los salarios y no para los costos, que están sufriendo una fuerte suba debido a la inflación”, explicó Mammoni.

“Con la ley de prepagas se toca a las empresas pero lo que hay que hacer es regular el sistema. No hay que apuntar a la justicia para que se autoricen las cirugías o lo tratamientos sino a las legislaturas para que le den un encuadre legal al derecho a la atención médica”, comentó el empresario.

La mitad de la población no tiene un seguro de salud y depende del sector público, que hoy está con los presupuestos más bajos de la historia, ochenta por ciento de los cuales se van a los salarios. Todos los sectores deberían cumplir con pautas mínimas y para eso es necesaria una ley federal de salud”, agregó.

 


Valor probatorio de la historia clínica. Errores de registración más frecuentes.

Por Dr. Rafael Acevedo.
Abogado. Coordinador Legal y Técnico, La Mutual.

Desde hace tiempo es doctrina ampliamente aceptada aquella que sostiene que, salvo ciertas prácticas o intervenciones médicas respecto de las cuales se considera que la obligación asumida por el médico es de resultado, y que por tanto estamos frente a una responsabilidad objetiva cuyo análisis prescinde de la existencia o no de culpa en el obrar galénico, toda vez que lo que interesa es el compromiso asumido de una conducta eficaz en torno al objeto de la prestación, o la traslación del riesgo que el acto médico involucra, en la generalidad de los casos el profesional solo compromete un obrar diligente en procura de recuperar, conservar o preservar la salud del enfermo (obligación de actividad), pero sin asegurar el resultado pretendido por aquél, siendo el paciente quien asume las consecuencias de un resultado disvalioso, por supuesto en la medida en que haya sido debidamente informado acerca del diagnóstico, alternativas terapéuticas, tratamiento instituido, riesgos y eventuales complicaciones del mismo. Así entonces, solo la culpa del profesional a partir de una acción contraria a las reglas consagradas por la práctica médica, de acuerdo al estado de los conocimientos al tiempo de cumplida la prestación, y su directa relación de causalidad con el daño sufrido por el paciente, pueden fundar una condena de responsabilidad civil.

En ese orden, también es mayoritariamente aceptado que es el paciente quien -en general- tiene la carga de probar tales presupuestos de la responsabilidad (violación de la lex artis, culpa in concreto, daño resarcible y relación de causalidad adecuada). Sin embargo, nuestras leyes adjetivas han consagrado en sus textos (y cuando no éstas, lo ha hecho la jurisprudencia imperante) un principio fundamental: el reparto de la carga probatoria. Cada parte debe introducir al proceso la prueba que se encuentre en mejor condición de producir. Actor y demandado deben colaborar con el fin del proceso (una sentencia justa basada en la verdad real), acreditando aquellos extremos que le resulten más fáciles de probar.

Efectivamente el médico no solo se desobliga invocando y acreditando el caso fortuito, o el hecho de la víctima -culpable o no- como causante del daño, sino que se libera también probando su obrar diligente. Dicho de otro modo, si no es posible acreditar de manera inequívoca relación adecuada de causalidad entre el daño y la atención médica reprochada , pues resulta jurídicamente casi irrelevante indagar sobre la pericia, diligencia o prudencia del obrar médico; pero si el resultado es fácticamente atribuible a la conducta médica, pues en ese contexto el médico debe defender su obrar y aportar toda la prueba a su alcance para acreditar que lo hizo sin culpa, y que por tanto el evento dañoso se produjo a pesar de haber cumplido él con su deber . Precisamente he aquí donde, para uno y otro campo de análisis de la cuestión, cobra extremo valor la historia clínica como instrumento donde el o los profesionales registran toda la labor diagnóstica, terapéutica y de control o seguimiento llevada a cabo para con el paciente, resultando por tanto, en la inmensa mayoría de los casos, la prueba por excelencia del proceso, atento la prueba pericial se apoya en las evidencias allí contenidas.

 

En consecuencia, la confección de una clara y completa historia clínica no es solo una exigencia del sistema de la seguridad social, o una cuestión de valor a los efectos estadísticos o académicos, sino fundamentalmente un elemento de vital importancia para poder acreditar el diagnóstico, la aplicación de un tratamiento aceptado por la ciencia médica, la adopción de decisiones médicas correctas, el control y seguimiento del paciente, y, por que no, eventuales circunstancias que operan como eximentes de responsabilidad, tales como: rechazo terapéutico, abandono de tratamiento, incumplimiento del paciente al tratamiento instituido y/o a los controles clínicos o posquirúrgicos indicados, etc.

Cierto es que reconocida jurisprudencia, a la que adhiero, establece como regla general que ciertas omisiones o incluso irregularidades en la confección de la historia clínica no resultan suficientes per se para demostrar que el médico ha incurrido en mala práctica , pero no menos exacto es que en diversos e insoslayables pronunciamientos judiciales se ha juzgado que la presentación de documentación médica deficiente, sin registros cronológicos, claros, completos, veraces, creíbles y oportunos genera una presunción en contra del demandado, que de no poder ser desvirtuada por otros medios probatorios da lugar a una condena contra el profesional e institución médica accionados.

Es que, así como el profesional puede ampararse en la historia clínica para sostener la defensa en torno a su falta de responsabilidad, correlativamente cargará con las consecuencias de no poder aportar al proceso una prueba cuya producción le está legalmente impuesta. De allí que desde la óptica médico legal nos permitamos sostener que la buena praxis del médico empieza por una buena relación médico paciente y por la confección de una correcta historia clínica. Historia clínica que se integra con los estudios de laboratorio, imágenes, interconsultas, y demás registros y practicas médicas relacionadas al diagnóstico y atención del paciente.

Con lo hasta aquí dicho este trabajo adolecería de importancia práctica, sobretodo para el profesional de la medicina, si no dedicara su parte final a, al menos, enunciar cuáles son los mas comunes y frecuentes errores en los que se incurre en materia de registración del accionar médico. No desde la óptica de un médico legista, que no lo soy, sino a partir de la vivencia que uno tiene por la cotidiana labor dedicada como abogado a la prevención del riesgo y a asesorar y ejercer defensas de profesionales e instituciones de salud, lo que supone la no sencilla tarea de reunir y analizar toda la prueba documental sobre la que sustentamos el planteo de rechazo de la demanda. Desde esa posición me atrevo a puntualizar una treintena de errores o falencias en las que suele incurrirse en la confección de la historia clínica (naturalmente no todas juntas), lo cual en reiteradas ocasiones hace de la misma un instrumento que carece de valor legal para sostener la pericia o diligencia desplegada en la atención, y con ello la imposibilidad de arrimar al juicio aquel elemento probatorio que los tribunales le imponen al demandado.


Veamos:

1. Ilegibilidad de los registros.
2. No se describe examen físico.
3. No se especifica el horario de la evolución, o no se aclara el nombre del profesional que la efectuó.
4. Se saltean días de evolución y se enmienda mal.
5. No se transcriben laboratorios y/o resultados de estudios en la evolución.
6. No se preservan o incorporan a la historia clínica radiografías y estudios de diagnóstico o control relevantes.
7. No concuerdan los datos del medico con la hoja de enfermería.
8. No se instrumenta el otorgamiento del consentimiento informado.
9. Se confunde consentimiento informado con el llamado consentimiento general de internación.-
10. No se registran advertencias o indicaciones dadas al paciente.-
11. No se registran comunicaciones con el paciente.-
12. No se documentan evidencias de incumplimientos del paciente.-
13. No se registran respuestas a indicaciones precisas.
14. No se registran ni instrumentan rechazos terapéuticos, abandono de tratamiento, externación o fuga del paciente si alta sanatorial.-
15. No se especifica el cuadro clínico y condiciones de ingreso o egreso del paciente en una derivación o alta sanatorial.
16. No se consignan demoras o complicaciones en el traslado del paciente.
17. Se confeccionan protocolos quirúrgicos que describen lo que NO se hizo.
18. No se describen hallazgos o complicaciones intraoperatorias.
19. Se solicita interconsulta con especialidad, y nunca se realiza.
20. No se registran respuesta o resultado de la interconsulta.
21. Se solicitan estudios y nunca se realizan.
22. No se registran eventos adversos, complicaciones, accidentes y contratiempos.-
23. No se documentan complicaciones (escaras, quemaduras, etc.).-
24. No se documentan hallazgos clínicos esenciales para el diagnóstico o cuidado del paciente.-
25. No se deja constancia del pensamiento médico y algoritmos de diagnóstico.
26. No se cumplen protocolos o procedimientos especialmente instituidos para determinadas prácticas.
27. El médico “acusa” al colega.
28. No se confecciona epicrisis.
29. Falta de procedimientos comunes para la “administración” y custodia de las llamadas historia clínica de internación e historia clínica o ficha de atención ambulatoria. Se agrega que repetidas veces existen discordancias entre unos y otros registros.
30. En atenciones por guardia nada se dice de los estudios realizados y tratamiento indicado, evolución, pautas de alarma, destino del paciente, eventual derivación o indicación de control por consultorios. Muchas instituciones no han reemplazado aun el inadmisible y riesgoso mecanismo de registración en un par de renglones del Libro de Guardias.
.

Como podrá apreciarse se trata de falencias, errores, omisiones o irregularidades que no siempre acompañan o son el reflejo de una deficitaria o negligente atención médica, sino que más bien están asociadas a cierta desaprensión o hasta desidia respecto de un instrumento de inmenso valor legal.

Empezando por la propia ilegibilidad que revelan numerosas historias clínicas. Ilegibilidad que no solo “pone en jaque” el valor probatorio de la historia clínica, sino que también genera múltiples inconvenientes y riesgos en el ejercicio de la actividad médico asistencial, toda vez que una evolución o una indicación ilegible puede producir errores en el resto del equipo médico y paramédico que interviene en el cuidado y atención de la salud del enfermo, y de allí que en materia de prevención de riesgos médico legales este sea un punto a trabajar.

En definitiva, el diagnóstico y tratamiento de acuerdo a las circunstancia de tiempo, persona, lugar y modo que condicionan el acto médico pudo haber sido el correcto, pero si ello no es posible corroborarlo en la historia clínica difícilmente resulte ser esa la convicción a la que arribe el juez. Así como nuestra realidad es la que obra en el expediente judicial, la del médico y la institución pasa en gran medida por la que surja del expediente clínico.


 

CONGRESO “PARA LA GENTE” EN OCTUBRE

“Para los Estados la Salud Mental todavía no es una prioridad”

Lo sostuvo Roberto Re, médico psiquiatra y presidente de la Red Sanar.

“Decidimos cambiar el paradigma de los congresos de profesionales y congregarnos en un evento para los pacientes, los estudiantes y todos los que se quieran acercar. Lo hacemos el sábado 11 de octubre en el Colegio La Salle, en coincidencia con el Día Mundial de la Salud Mental”, comentó el especialista.

La Red Sanar tiene 60 filiales, y apuesta a la salud. A través del trabajo de nuestros voluntarios damos a conocer todo lo que significa la prevención y el tratamiento para la depresión. No solo damos herramientas para combatir las viscitudes sino que también para afrontar la vida”, añadió.

Inscripciones libres y gratuitas para el Congreso en: www.redsanar.org.

 


 

LOS BENEFICIOS DEL USO Y LA INVESTIGACIÓN SOBRE CÉLULAS MADRES EMBRIONARIAS
Por la doctora Anna Veiga. (*)

La especialista española Anna Veiga en el SIMPOSIO anual de Procrearte aseguró que las dos principales propiedades que hacen únicas a las células madres embrionarias son la autorenovación indefinida y su posibilidad de diferenciación en los más de 200 tipos de células adultas que conforman un individuo. "Las células madres embrionarias son pluripotenciales y su uso permitiría el desarrollo de tratamientos con terapia celular en numerosas enfermedades que actualmente no cuentan con un tratamiento exitoso".

Según la doctora Veiga las enfermedades con daño celular potencialmente tratables son "alteraciones neurodegenerativas, accidentes cerebrovasculares, lesiones medulares, fallas cardíacas, afecciones crónicas, entre otras". Además, a partir de las células madres embrionarias es posible desarrollar tipos celulares como células de músculo cardíaco, hepatocitos, neuronas, células endoteliales, entre otras.

La doctora Veiga también explicó la novedad de obtener células pluripotenciales a partir de la técnica de reprogramación de células somáticas: "se trata de fusionar células somáticas con células embrionarias y generar células tipo embrionaria con objetivos de investigación básica".

Por otra parte, la especialista española profundizó sobre las cuestiones éticas alrededor del uso de células madres embrionarias y aseguró que en España existe legislación al respecto: "para donar ovocitos, las parejas deben firmar un consentimiento y se debe asignar el proyecto para el cual se hace la donación. Además , es legal compensar las donaciones y eso suele rondar entre los 900 y 1000 euros".
Anna Veiga (*)
* Doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es Directora del Banco de Líneas Celulares del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona y Profesora Asociada de la Universidad Pompeu Fabra.

La experiencia en Argentina


En el país, BioProcrearte, banco autólogo de células madres de sangre de cordón umbilical, está comenzando a trabajar en diferentes protocolos de investigación básica de ingeniería de tejidos a partir de células madre adultas.

En este sentido, se están aislando y procesando células madre de medula ósea para tratar afecciones cardíacas. El objetivo en este caso sería reparar el daño irreversible provocado por un infarto agudo de miocardio. También se está estudiando la posibilidad de mejorar las condiciones clínicas de pacientes con afecciones cardiacas crónicas a través de la regeneración de cardiomiocitos. Por otra parte, próximamente comenzará a desarrollar protocolos de investigación básica orientados a la diferenciación de células madre adultas de sangre de cordón umbilical con el fin de crear células musculares cardíacas y células endoteliales.

"Por último, se ensayará el aislamiento de células madre mesenquimales de sangre de cordón umbilical, de médula ósea, y de tejido adiposo para diferentes aplicaciones", comentó el Dr. Orlando Etchegoyen, Director de Laboratorio de BioProcrearte.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

HACIA UN NUEVO CÓDIGO DE LEYES: EL SANITARIO

Por Dr. Daniel Cassola

La semana pasada presenciamos un nuevo debate parlamentario, en el tratamiento de una ley que atañe a la salud. El marco, como es habitual, fue el Congreso de la Nación, y la norma en boga es la que reglamenta la obesidad. Finalmente, la nueva disposición se pudo aprobar.

La ley establece un puñado de modificaciones que pueden ser positivas:

Se incorporará dentro de la currícula escolar, en todos sus niveles, un programa de educación alimentaria nutricional.
Los quioscos dentro de los establecimientos escolares deberán ofrecer alimentos saludables y variados.
El Estado deberá tomar medidas para que los anuncios publicitarios no utilicen la extrema delgadez como símbolo de salud y belleza.
Queda prohibida la publicación o difusión en medios en comunicación de dietas o métodos para adelgazar que no conlleven el aval de un médico o licenciado en nutrición.

También se contempla la inclusión de la cirugía variática al Programa Médico Obligatorio (PMO), lo que podría generar una nueva suba en las cuotas de las medicinas prepagas, según lo adelantaron varios empresarios. Incluso se habla de que la implementación masiva de este tipo de intervenciones podría hacer colapsar al sistema de salud. ¿Las cirugías variáticas son una prioridad que merecen una gran asignación de recursos en un escenario en el que la salud pública ya está colapsada? Prueba de esta situación es la mortalidad infantil en ascenso en casi todo el país, según lo expresado por la ministra de Salud de la Nación.

Además, la ley de obesidad, puede llegar a sufrir el mismo desamparo que padecieron otras normas referentes a la salud, porque si no se asigna un presupuesto ni se reglamenta la norma, todo queda en solo una bonita declaración parlamentaria. La obesidad enferma y afecta a millones de argentinos que no se van a curar por lo que indique una ley sin presupuesto

En este sentido, podemos recordar la ley de Chagas, que como otras tantas, fue sancionada pero no reglamentada. Como consecuencia, ningún presupuesto fue asignado inmediatamente al cumplimiento de la ley, por lo que la transmisión y erradicación de la enfermedad, en muchas provincias queda solo a criterio de las vinchucas. Recién un año después de la sanción se “relanzó” el Programa Federal de Chagas, con una asignación presupuestaria de 45 millones de pesos.

Otro caso con ribetes diferentes pero que también viene fracasando es la promulgación de la ley nacional contra el tabaco. A esta altura lo de Argentina en la materia es un papelón internacional, ya que es uno de los pocos países que no adhirió al convenio de la Organización Mundial de la Salud sobre tabaquismo.

Cada vez que se debate una ley que intenta abordar la problemática de una enfermedad específica, queda al descubierto una gran carencia: no hay una ley nacional de salud. De esta manera, se podría elaborar un PMO definitivo, y planes concretos y tangibles para mejorar la salud de toda la población por igual, contemplando el financiamiento, la accesibilidad y equidad en la prestación sanitaria.

Si se continúa en este camino, de sacar una ley por cada enfermedad, mañana serán los jueces quienes mediquen a los enfermos, y los médicos tendrán que transformarse en abogados para defender sus posiciones ante los magistrados. Nuevamente, debemos pensar que un ordenamiento consensuado en la elaboración de una ley nacional de salud evitaría estos problemas.

Todas las leyes que se promulgaron sobre enfermedades son, en sí, positivas, y nadie en su sano juicio puede estar en contra de lo que dictaminan sus artículos. El problema es otro. Por la falta de continuidad en las políticas y sin consenso en la distribución de recursos concretos no se podrá combatir las enfermedades, y cualquier ley a favor de la salud, en este contexto, es un placebo.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

LA SALUD NO AGUANTA MÁS

Por Dr. Daniel Cassola

Mientras el país está compenetrado en una discusión que se comió ya más de tres meses, hay otras problemáticas que estallan todos los días en los hospitales. La salud no aguanta más postergaciones. Por estos días está muy en boga el tema de la "redistribución de la riqueza", pero de lo único que se habla es de retenciones a la soja y otros cultivos. Para que haya una real redistribución de la riqueza se debe aceitar la escalera de ascenso social. Es fundamental dar salud, educación e infraestructura, sin que dependan de las retenciones, ya que si el dinero por encima del 35 por ciento no se recauda, continuaríamos postergando estas necesidades básicas.
La pobreza no solo se nutre de los precios altos de los alimentos y los bajos salarios, sino de la falta de oportunidades que otorga una sociedad que no ofrece servicios básicos. La semana pasada se volvió a revolver el conflicto sanitario con un paro en los 77 hospitales bonaerenses, con denuncias de colapso por parte de asociaciones profesionales de varios centros porteños, y de una serie de noticias que llueven desde hace tiempo: en 2007 aumentó la mortalidad infantil, en la campaña 2008 no se vacunaron contra las enfermedades invernales 500 mil chicos y, pregunte a quien se le pregunte, el presupuesto de la salud tal como está no alcanza.
La accesibilidad a los servicios de salud no está garantizada para gran parte de la población que se ubica en los estratos más bajos de la pirámide social. Sin ella, no hay redistribución de la riqueza ni movilidad social que sean posibles.
Como se había comentado en la campaña electoral de 2007, era el momento para que Argentina de un salto de calidad en varios sentidos, uno de los cuales era el institucional. El presente desmiente esta promesa categóricamente. El plan de salud más importante de la gestión de la presidente Cristina Fernández de Kirchner fue improvisado luego de un par de meses de conflicto con los representantes del agro, y son muchos los que dudan de su cumplimiento. Los supuestos hospitales que se construirán, en el marco del Plan de Redistribución Social, dependen de las alícuotas que se cobran por las exportaciones de la soja. Son hospitales móviles, porque su destino está atado a los precios del monocultivo, a la conducta de los exportadores y a un sinfín de factores más, que nada tienen que ver con un plan de salud a mediano y largo plazo.
En este contexto, el conurbano ostenta centros de atención construidos a nuevo que son solo cáscaras vacías por la falta de personal. El hospital del Cruce de Florencio Varela, elegido por los profesionales de la provincia para centrar su reclamo, fue inaugurado por la presidente y el gobernador Daniel Scioli el año pasado, pero hoy funciona al 5 por ciento de su capacidad porque no hay trabajadores nombrados. No hay espacio en esta nota para nombrar a todos los ejemplos que se podrían citar.
Un principio de solución en este sentido, el del "salto de calidad", era la promesa de empezar con el debate de una Ley Nacional de Salud para que se pueda promulgar y reglamentar en 2009. No es más que otra moneda que cayó en saco roto, ya que ni siquiera hay borradores para iniciar la discusión que posibilite, de una vez, integrar a todos los subsectores de la salud con un solo objetivo bien claro: garantizar la accesibilidad a la salud de toda la población.
La sordera del oficialismo y el desinterés de la oposición política privan a la sociedad de un debate concreto sobre los problemas de la salud. ¿La única manera es mediante el corte de rutas y la instalación de carpas? Ni los médicos, que no pueden dejar de atender, ni los enfermos que necesitan atención lo pueden hacer.
Siempre vale recordar lo castigado que se encuentra el sector de la salud, porque lo peor que le puede pasar a un problema de estas dimensiones es ser olvidado. Las sociedades que se olvidan de las necesidades básicas de los más pobres, endurecen su corazón, priorizan su bolsillo e hipotecan su futuro.










Quiénes somos  |  Archivo de Noticias  |  Política de privacidad